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SucesiOn Basilio LOpez MartIn

 

Hechos básicos, presumidos, comunes y particulares en orden

cronológico con sus referencias documentales y bibliográficas

 

 

1263

Se recopilaron en el territorio de la Península Ibérica (hoy España) todas las leyes que componían su estado de derecho para ese entonces, asignándole el nombre de Código de Las Siete Partidas.

Sociedad, Derecho y Justicia, José Trías Monge, 1986, páginas 17 a 117

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 188

 

1348

Se publicaron las recopilaciones de leyes bajo el Ordenamiento de Montalvo y el de Alcalá en España.

Sociedad, Derecho y Justicia, José Trías Monge, 1986, páginas 17 a 117

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 188

 

1390 al 1406

Enrique III gobierna en Castilla.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 80

 

1445

Se casan Domenico Colón con Susana Fontanarosa, padres de Cristóbal Colón.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 80

 

1451

Nació Cristóbal Colón.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 81

 

1469

Se casaron Isabel, Princesa de Castilla, con Fernando, infante de Aragón.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 78

 

1474

Isabel, Princesa de Castilla se proclamó Reina de Castilla.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 78

 

1479

Fernando, infante de Aragón, se proclamó Rey de Aragón al heredar el trono.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 78

 

1480

Se reformó el sistema penal en España.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 79

 

1481

La Santa Sede promulgó la Bula papal Aeterni Regis, que autorizaba al Rey Juan II de Portugal a ser soberano sobre tierras que no pertenecieran a príncipes cristianos, más allá de las islas Canarias, hacia el oeste y en la vecindad de Guinea.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 88

 

2 de enero de 1492

Se rindió en Granada ante los Reyes Católicos, el ultimo emir moro Boabdíl.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 79

 

17 de abril de 1492

Los Reyes Católicos de España firmaron las Capitulaciones de Santa Fe con Cristóbal Colón, otorgándole los títulos de almirante (vitalicio, hereditario y a perpetuidad), virrey y gobernador general de las tierras que descubriese.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 84 a 85

 

3 de agosto de 1492

Cristóbal Colón inició su primer viaje del descubrimiento.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 85

 

12 de octubre de 1492

Cristóbal Colón descubrió a América.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 86

 

6 de diciembre de 1492

En su primer viaje, Cristóbal Colón arribó a un puerto que le llamó San Nicolás, que luego él dio a conocer como el Puerto de la Concepción en el territorio de la isla que los indígenas le llamaban Haití; que luego Cristóbal Colón le cambió el nombre al de La Española (hoy el territorio de Haití y la República Dominicana).

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 86

 

25 de diciembre de 1492

Cristóbal Colón ordenó la construcción de una torre y un fortín, que bautizó con el nombre de Fortín de la Navidad, en el territorio de la isla de La Española (hoy el territorio de Haití y la República Dominicana); con el objeto de establecer allí el primer poblado cristiano del Nuevo Mundo, dejando en el mismo a 39 hombres que debían esperar a su regreso.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 87

 

3 de mayo de 1493

El Papa Alejandro VI, Rodrigo Borgia, de la Santa Sede promulgó la 1ra Bula Inter-Coetera autorizando a los Reyes Católicos a ser soberanos sobre las tierras que se descubrieran, que no pertenecieran a príncipes cristianos.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 88

 

28 de mayo de 1493

Los Reyes Católicos, Fernando e Isabel, le confirieron a Cristóbal Colón todos los honores por su descubrimiento, confirmándole las Capitulaciones de Santa Fe.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 88

 

4 de junio de 1493

El Papa Alejandro VI, Rodrigo Borgia, de la Santa Sede promulgó la 2da Bula Inter-Coetera autorizando a los Reyes Católicos a ser soberanos sobre las tierras que fueran descubiertas, que no pertenecieran a príncipes cristianos. Hacia el oeste de una línea que, trazada de polo a polo, habría de pasar a cien leguas de las Islas Azores. El reino de Portugal se opuso a ello.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 88

 

junio de 1493

El Papa Alejandro VI, Rodrigo Borgia, de la Santa Sede promulgó la Bula Eximia-Devotionis por virtud de la cual ratificó y rectificó retroactivamente al 3 de mayo de 1493 las Bulas papales del 1481 y del 3 de mayo de 1493. Autorizando a los Reyes Católicos a ser soberanos sobre las tierras a ser descubiertas que no pertenecieran a príncipes cristianos. Quitándole a Portugal la soberanía sobre ellas.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 88

 

25 de septiembre de 1493

Cristóbal Colón inició su segundo viaje con 17 naves y 1,500 hombres, entre ellos Juan Ponce de León y Nicolás de Ovando.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 89 a 90 y 98

 

26 de septiembre de 1493

El Papa Alejandro VI, Rodrigo Borgia, de la Santa Sede promulgó la Bula Dudum Siquidem, por virtud de la cual ratificó y rectificó retroactivamente las bulas papales del 1481 y el 3 de mayo de 1493. Donde autorizaba a los Reyes Católicos a ser soberanos sobre las tierras a ser descubiertas que no pertenecieran a príncipes cristianos. Quitándole a Portugal la soberanía sobre ellas. Se autorizó la reclamación de tierras sur-occidentales descubiertas y por descubrir en regiones meridionales u orientales de las Indias a los Reyes Católicos. Por esto el Rey Juan II de Portugal se enfureció.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 89

 

16 de noviembre de 1493

Cristóbal Colón descubrió a San Juan Bautista (Puerto Rico) en su 2do viaje.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 91

 

noviembre de 1493

En su segundo viaje de regreso al Nuevo Mundo Cristóbal Colón visitó las tierras de La Española (hoy el territorio de Haití y la República Dominicana), donde había dejado establecido el Fortín de la Navidad. Encontrando que los 36 hombres que había dejado para establecer el primer poblado cristiano del Nuevo Mundo, habían sido asesinados por los indígenas. Hallando el Fortín en cenizas. En vista de lo ocurrido, Cristóbal Colón seleccionó un nuevo paraje para el asentamiento de un poblado permanente que decidió llamar con el nombre de Isabela, en La Española, en honor a la reina de España.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 92 a 93

 

6 de enero de 1494

Se celebró la primera misa en América. A ésta asistió el comendador Arroyo.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 134

 

4 de mayo de 1494

Con el propósito de poner fin a la disputa por la soberanía sobre las tierras descubiertas en el Nuevo Mundo, se acordó el Tratado de Tordesillas para disipar las tensiones entre Portugal y España. Por virtud del mismo, España movió la línea de demarcación a 370 leguas al oeste de las Islas de Cabo Verde, reconociendo la soberanía Portuguesa sobre las tierras por ellos descubiertas al este de dicha línea.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 89

 

octubre de 1495

Cristóbal Colón autorizó el traslado del poblado de Isabela en el norte hacia el lado sur de La Española, donde la futura capital del Nuevo Mundo tomaría el nombre de Santo Domingo de Guzmán. Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 93

 

23 de abril de 1497

El origen y desarrollo del precepto estatutario jurídico de la propiedad privada, en nuestro ordenamiento jurídico puertorriqueño, como parte componente de nuestro estado de derecho, tiene sus raíces en el antiguo ordenamiento jurídico español. Remontándonos a la época del descubrimiento (exploración, conquista y colonización) de América (el Nuevo Mundo o las Indias), se atribuía al Rey, como único y legítimo representante del Estado, el señorío o dominio eminente sobre todas las tierras descubiertas, en virtud de diversos títulos, (donación de la Santa Sede, ocupación de cosa "nullius", etc.). Así, los Reyes de España se consideraron dueños supremos de las tierras que no estuvieran ocupadas o poseídas por los indígenas. La actividad legislativa se orientó a la protección de la población indígena, dictándose leyes y disposiciones con el fin de garantizar a éstos el tranquilo disfrute de sus tierras frente a posibles abusos de los colonizadores. El derecho de propiedad raíz en América nació cuando para la fecha del 23 de abril del año 1497 los Reyes Católicos de España, Fernando e Isabel, expidieron en Burgos una Real Cédula que autorizaba a Cristóbal Colón repartir entre los pobladores del Nuevo Mundo montes, aguas y tierras. Mediante esa Real Cédula, como instrumento del ordenamiento jurídico español positivo, siendo la forma más común de legislación referente a América, se originaron en las Indias los primeros títulos de concesión en usufructo, reconocidos por la Corona Española. Según estas disposiciones, los colonizadores solamente podrían ocupar las tierras sin dueño, e incluso se llegó, con el criterio de protección a los indígenas, a declarar nulas las adquisiciones de tierras de éstos, por presumirse que tales adquisiciones eran fraudulentas. En la práctica surgieron algunos problemas. No se llegó, en la mayoría de los casos a practicar el deslinde entre las tierras poseídas por los indígenas y las que, por no tener dueño, se atribuían en pleno dominio al Rey. La consecuencia fue que, en muchas comarcas todo el suelo se hallaba sujeto a una especie de condominio entre los indígenas y el Estado. En aquellas comarcas en que se había llevado a cabo la separación, el terreno del Estado se repartía en lotes entre los inmigrantes. Todo esto dio lugar a abusos; los poseedores de tierras extendían muchas veces sus límites, usurpando terrenos públicos, concejiles y de realengos, y aún de los mismos indios. Otros ocupaban baldíos con el fin de convertirlos en terrenos de cultivo, sin obtener previamente el título de concesión.

Sociedad, Derecho y Justicia, José Trías Monge, 1986, páginas 17 a 117

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 495 a 497

Derecho Hipotecario Puertorriqueño, Dennis Martínez Irizarry, 1968, página 1 y 2

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, páginas 435, 442 y 605

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, páginas 71, 119, 131 a 132

 

30 de mayo de 1498

Cristóbal Colón inició su tercer viaje a América.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 94

 

23 de agosto de 1500

Francisco de Bobadilla arribó a la ciudad capital de las Indias, Santo Domingo en la isla de La Española, por encomienda de los Reyes Católicos de España, Fernando e Isabel, con poderes plenos e ilimitados para investigar unas irregularidades como consecuencia de un movimiento insurreccional contra las autoridades gubernamentales en la isla, regidas por Cristóbal Colón y sus hermanos. De la investigación surgió que los hermanos de Cristóbal Colón, Diego y Bartolomé, se habían excedido en su autoridad, asesinando a varios colonos españoles que diferían de ellos en el modo de administrar la nueva capital de las Indias. Por este motivo, Francisco de Bobadilla ordenó el arresto de Cristóbal Colón y sus dos hermanos. Enviándolos en cadenas a España para que fueran juzgados ante las Cortes. Luego de estos sucesos, Francisco de Bobadilla, nombro a Nicolás de Ovando para que le sucediera en el cargo de Gobernador de las Indias; cargo que había ocupado oficialmente como consecuencia de haber destituido al que lo ocupaba antes de él, Cristóbal Colón.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 94 a 95

 

3 de abril de 1502

Cristóbal Colón inició su cuarto viaje a América.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 94

 

20 de enero de 1503

Se promulgó una Real Cédula por virtud de la cual se estableció en Sevilla España la Casa de la Contratación para el manejo de los asuntos administrativos y judiciales en las Indias.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 386

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, páginas 117 a 119

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 180

 

1503

La Reina Isabel había establecido que los indígenas tenían que trabajar para los españoles. Se ordenó que los caciques debían poner un número de sus indígenas a la disposición de los españoles para los trabajos necesarios. También se señalaba que los indígenas estaban obligados a trabajar como libres y no sujetos a servidumbre, disponiéndose que se les pagara salario y alimentos. Este sistema se conoció como el repartimiento de indios. Junto a los repartimientos de indios existió la encomienda. Como parte de la misión española era cristianizar a los habitantes, se encomendaba un grupo de indígenas a un español, quien se ocuparía de velar por ellos y enseñarles la fe cristiana.

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, página 76

 

noviembre de 1504

falleció la Reina de España, Isabel de Castilla, la Católica.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 96

 

11 de enero de 1505

Una vez establecido el gobierno de España en manos de los Reyes Católicos, el escenario de los conflictos se trasladó a la provincia de Granada. Y la provincia de Toro dejó de ser testigo de las decisiones políticas teniendo que acostumbrarse a un discreto segundo plano hasta la muerte de la Reina Isabel la Católica, cuando las Cortes Españolas se reunieron en el Palacio de Santa Cruz de Aguirre para leer el testamento y proclamar su sucesión. En el mismo acto, las Cortes aprobaron las "Leyes de Toro". Que fue un compendio jurídico encargado por los Reyes Católicos para modernizar y unificar el derecho en sus reinos y que supuso el fin de los sistemas legales de la edad media en España.

Sociedad, Derecho y Justicia, José Trías Monge, 1986, páginas 35 y 73

Periódico, El Nuevo Día, sección En Grande, 4 de agosto de 1996, página 1

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 188

 

20 de mayo de 1506

Falleció en España, Cristóbal Colón.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 96

 

1508 al 1511

Respecto a Puerto Rico, aunque en el año de 1505 la Corona Española concedió a Vicente Yañez Pinzón un asiento para poblar la isla, no fue hasta el año de 1508 que, con unas nuevas capitulaciones otorgadas a Juan Ponce de León, comenzaron formalmente las actividades colonizadoras. En ambas capitulaciones, concedidas como una merced o recompensa por buenos servicios a la Corona, se puede observar tanto el interés por poblar permanentemente como el énfasis en la iniciativa privada, aunque siempre bajo el control y soberanía de la Corona. Por ejemplo, se recompensó a Yañez Pinzón, igual que a Ponce de León, por su participación en la conquista de La Española y en la exploración de otras áreas. Este nuevo tipo de capitulación tendía a reglamentar más directamente la vida en los nuevos territorios explorados. A pesar de que no se conservan las primeras capitulaciones firmadas con Ponce de León para explorar a Puerto Rico, podemos examinar las dadas a Yañez Pinzón. En el caso de éste, le autorizaron a poblar la isla de San Juan (como se conocía entonces lo que es hoy Puerto Rico) con el mayor número posible de vecinos, casados y solteros, para que vinieran y trabajaran en ella sin que se les diera salario. Se le instruyó para que organizara de una a cuatro Villas de cincuenta y sesenta vecinos cada una y para que repartieran caballerías, tierras, árboles y otras cosas, siguiendo la forma establecida en La Española. La tierra, sin embargo, sería propiedad de la Corona porque sólo se otorgaba en usufructo. De manera que, si antes de los cinco años las personas querían regresar a España, no podían vender lo recibido en repartimiento y la Corona quedaba en libertad de otorgarlo a otra persona. Además, se señalaba que el conquistador tenía la obligación de construir a su costa una fortaleza para la defensa. Vemos, que es el conquistador, en su calidad de individuo privado, quien tenía que pagar los gastos de colonización, pero la Corona Española mantenía su poder para regularlo. Las relaciones económicas también estaban establecidas claramente. Se le debía pagar a la Corona 10% de todo lo que se cultivara o comerciara en la isla y un quinto del oro y otros metales que se obtuvieran. El Estado se reservaba, sin embargo, la administración de la justicia civil y criminal. Como Yañez Pinzón no se trasladó a Puerto Rico en los dos años estipulados por las capitulaciones, se autorizó a Juan Ponce de León a que viniera a la isla. Este había participado, junto a Nicolás de Ovando, Gobernador General de Indias, en la conquista de La Española.

 

El 15 de junio de 1508 Nicolás de Ovando le otorgó unas capitulaciones con las que pudo organizar su grupo a nombre del Rey Fernando el Católico, Gobernador de La España. A pesar de que la población de La Española no era muy abundante, pudo reunir cuarenta y dos personas para llevar a cabo su viaje de exploración a la isla vecina, que ya Cristóbal Colón había bautizado con el nombre de San Juan.

 

A esos efectos el 12 de julio de 1508 Juan Ponce de León, partió desde la Villa de Santo Domingo, en la isla de La Española, para la isla vecina de San Juan Bautista (hoy Puerto Rico) con su tripulación, entre ellos Miguel de Toro, Juan González Ponce de León, Luis de Añasco, Francisco de Barrionuevo, el negro libre Juan Garrido y Gil Calderón. Al principio de la colonización casi todos los primeros pobladores vinieron como aventureros, sin sus familias.

 

Finalmente, Ponce de León llegó a Puerto Rico el 12 de agosto del 1508 a tierras del cacique Agüeybaná, en las cercanías del puerto de Guánica. Posteriormente éste exploró el norte de la isla, estableciéndose en el lugar que nombró Caparra.

 

Una vez establecido allí, extrajo 836 pesos de oro y estableció un predio de labranza. También estableció otro en el río del Toa (hoy río La Plata). Plantando una siembra de 5,000 montones. Los montones eran tumultos de tierra redondos de un metro aproximado de diámetro y poco menos de alto que usaban los indios por costumbre para plantar la yuca.

 

Más tarde, para la fecha del 1 de mayo de 1509, Ponce de León le solicitó a Nicolás de Ovando unas nuevas capitulaciones para que le otorgara una licencia para explotar las minas de oro de la isla. La licencia solicitada le fue concedida, permitiéndole hacer conucos (estancias) y coger oro de las minas con los indígenas de la isla, pagando el quinto al Rey después de sacar los gastos. Ahora, Ponce de León, como Capitán Poblador, obrando en concierto con las antedichas cláusulas de las capitulaciones del 1508, había tomado posesión jurídica de la isla.

 

En el mes de septiembre del 1509 el Rey Fernando el Católico autorizó a Juan Ponce de León a que diera a los oficiales reales 100 indígenas y los solares y tierras que se acostumbraba dar en esos casos.

 

Gradualmente fueron llegando personas de La Española y de Castilla para poblar y establecerse en Puerto Rico. Se ordenó a Ponce de León que comenzara con la fundición de oro, la ganadería y alguna siembra de alimentos.

 

Para el mismo año de 1509, se hizo el primer repartimiento de tierras y encomienda de indios para labranzas y para minas, otorgándose tierra e indios a los oficiales reales y a los pobladores y tenientes de Ponce de León según lo capitulado y según las cédulas y mercedes del Rey para Santo Domingo y Puerto Rico.

 

Ejemplo de estos repartimientos de tierras, lo fue el que por disposición de una Real Cédula expedida por el Rey Fernando el Católico, con fecha del 9 de septiembre de 1510, se le ordenó a Juan Ponce de León entregara ocho caballerías de tierras en la isla a Vicente Yañez Pinzón. Debido a que cada caballería de tierras consistía de una cabida superficial de 200 cuerdas. Se entiende que Yañez recibió en uso 1,600 cuerdas de terrenos en la isla.

 

También, otro ejemplo de esos repartimientos de tierras, lo fue cuando el Rey Fernando, en el año de 1511, le confirmó al Almirante Diego Colón (hijo de Cristóbal Colón), la cesión que el último hiciera a favor de su tío, Bartolomé Colón, de la isla de la Mona, al oeste de Puerto Rico, de una extensión territorial superficial de aproximadamente 14,000 cuerdas. Que tiempo después, revirtiera a la Corona cuando falleció Bartolomé sin herederos. Siendo más tarde, dada en repartimiento a Francisco de Barrionuevo.

 

Al igual que a Yañez, a otros 30 pobladores por disposición de una Real Cédula expedida por el Rey Fernando el Católico, en el año de 1509, se le ordenó a Juan Ponce de León entregara caballerías de tierras e indígenas a estos. Una caballería de tierras era el equivalente a 200 cuerdas hoy. 

 

De lo anterior se desprende que los repartimientos de tierras recibidos por los primeros pobladores en Puerto Rico no consistieron de "solares" pequeños como los que hoy tenemos en áreas urbanas, de una cabida superficial promedio de 325 metros cuadrados, sino que al contrario, las tierras recibidas en esos repartimientos consistieron en grandes extensiones de terrenos superiores a las 1,550 cuerdas, que comprenden un área aproximada de 6 kilómetros cuadrados de extensión superficial territorial. Medidas que se obtienen al computarse que una cuerda de tierras comprende de un área compuesta de 3,930.39 metros cuadrados. Y que cada kilómetro cuadrado comprende de un área compuesta de 1,000,000 de metros cuadrados. Por eso, al dividir los 3,930.39 metros cuadrados de área que comprenden una cuerda entre un millón de metros cuadrados (1,000,000 m2) que comprenden el área de un kilómetro cuadrado, tenemos que un kilómetro cuadrado se compone de 254.42 cuerdas. Ahora, si dividimos el número de cuerdas que comprenden un kilómetro cuadrado (254.42 cuerdas) entre la cantidad promedio de cuerdas recibidas en el repartimiento (1550), tenemos que el terreno recibido comprende de 6 kilómetros cuadrados de superficie territorial, como mínimo.

 

Ahora bien, por otro lado, como el Gobernador no tuvo una retribución fija en los primeros años de la colonización, procuraba salir bien servido en los repartos y asignaciones de tierras e indios.

 

Desde la llegada del Conquistador, Ponce de León, éste demostró sus intenciones inequívocas de explotar todas las fuentes del mineral aurífero (oro) en la isla. Por eso, no se limitó a explotar solamente el área que comprende el río del Toa, con una longitud de 46 millas de longitud, sino que con la ayuda de los indios pudo localizar otras áreas donde se localizaban otros ríos que constituían fuentes ricas del oro. Para los indios, el oro no tenía valor económico, sino cosmético. Es por esa razón que los indios permitieron su extracción a los colonizadores sin oposición alguna.

 

El primer conuco (estancia) o heredamiento agrícola, con su encomienda, lo formó Ponce de León en tierras del cacique Agüeybaná I (hoy donde esta el pueblo de Aguada), constituyéndolo con 10,500 montones de yuca; adjudicándolo en subasta a don Cristóbal de Sotomayor por la cantidad de 165 pesos oro, como el mejor postor en la pública almoneda (pública subasta).

 

El segundo conuco lo hizo Ponce de León cerca de cacicazgo del régulo Caguas, junto al río Turabo, comprendiendo en el remate 6,850 montones de yuca y ajes. Vendiéndose esta estancia el 4 de octubre de 1510, a los pobladores Francisco de Robledo y Juan de Castellanos, en la suma de 255 pesos oro que ingresaron en la tesorería.

 

El tercer conuco lo formó Ponce de León en la zona del cacique Mabó, en las cercanías del actual pueblo de Guaynabo, con 1,090 montones de yuca, el que se vendió por público pregón, el 12 de octubre de 1510, a los pobladores Fernán Sánchez de Aguilar, Alonso Cuéllar, Pedro Alonso, Cristóbal Maldonado, Gonzalo Franco, Cosme Prado y Pedro Ortiz, por 92 pesos de oro y cuatro tomines y nueve y medio granos.

 

El cuarto conuco lo hizo Ponce de León en la comarca del cacique Majagua, en Bayamón, con 8,000 montones de yuca, adquiriéndolo en almoneda pública por cien pesos de oro, Juan Cerón, Marcos de Ardón y García Troche, el 19 de octubre de 1510.

 

El quinto conuco lo formó Ponce de León en las riberas del río Toa, junto a la ranchería del cacique Aramaná, bautizado Gonzalo, comprándolo Pedro Ortiz en 13 pesos de oro a pregón, el 19 de octubre de 1510.

 

El sexto conuco lo constituyó Ponce de León en las cercanías de Caparra con 7,045 montones de yuca y boniatos (batatas), adquiriéndolo en la subasta Juan de Faría, el 2 de noviembre de 1510.

 

El séptimo conuco lo levantó el poblador en las cercanías del cacique Canóbana, en las riberas del río Caynabón (río grande de Loíza); cuya yuca transformada en pan casabe, rindió 150 cargas y 10 libras, que vendidas a pregón, produjeron ciento diez pesos, tres tomines y dos granos de oro. Más tarde, para el año de 1514, fue ocupado por el colono español de nombre Sancho de Arango.

 

También, el Conquistador don Juan Ponce de León, a nombre de la Corona Española, estableció en el área del río grande Toa (hoy río La Plata), localizado en la parte norte de la isla de Puerto Rico, conocida como la Región de los Valles de Toa, una granja para la explotación agrícola y minera, bajo el nombre de la Granja de los Reyes Católicos. Que tiempo después se le llamo La Hacienda de los Reyes Católicos. Este octavo conuco se hizo para su Alteza, con 3,200 montones de boniato (batatas) que fueron vendidos a 50 pesos el millar, habiendo ya antes vendido a García Troche y Antonio Sedeño 400 montones de ajes con 20 pesos; y seis cargas de pan de casabe a Juan Pérez de la Palma en doce pesos. Llegó a tener este conuco, cuando lo entregó más tarde Ponce de León a Juan Cerón y Miguel Díaz, 80,000 montones de yuca y ajes; con una recaudación total en dinero de 1,886 pesos y 7 tomines de oro.

 

La venta en pública almoneda de las siete primeras estancias y encomiendas que hizo Ponce de León en este repartimiento, a nombre de los Reyes Católicos y dándolas al uso y sin propiedad, ascendió a 1,383 pesos, 13 tomines y 24 granos de oro, que independientemente de la Hacienda del Rey en las riberas del Toa, sirvieron al Capitán Poblador para hacer frente a los gastos de la incipiente población de Caparra.

 

Se puede apreciar, que la dispersión de los primeros pobladores por los cuatro puntos cardinales en la isla, se debió a las labores de explotación minera. Que sólo podían realizarse en las áreas cercanas a los ríos que contenían el mineral aurífero. Desde comienzos de la colonización, la intención de la Corona fue clara, en el sentido de querer extraer la mayor cantidad de oro posible, en toda la isla.

 

Más tarde, para el año de 1510, el Rey le confirmó al Gobernador su poder de repartir casas, solares, tierras, caballerías y peonías a todos los que fuesen a poblar, haciendo distinción entre escuderos, y peones y atendiendo a la calidad de sus servicios. Se otorgaba además, a los que residían cuatro años, facultad para venderlos o hacer de ellos según su voluntad, libremente como cosa suya. Por eso a partir del susodicho año nació la figura jurídica de la propiedad privada en Puerto Rico. Ya el título no era uno de uso sino de dominio. El propio Rey Fernando el Católico, reconoció y respetó la figura de la propiedad privada, cuando para la fecha del 27 de abril de 1512, ordenó a uno de sus oficiales reales en las Indias, como Hernán Vázquez, a que custodiara y rindiera cuentas con respecto a los "bienes de difuntos" en La Española y San Juan, hasta que aparecieran los herederos en la Península o localmente.

 

En la isla no se usó la peonía como unidad de mensura de terrenos, sino la cuerda cuadrada, con 75 varas castellanas en cuadro. Una vara castellana equivalía a 835.9 milímetros de longitud, ósea a 0.8359 metro. Por eso, si multiplicamos la longitud que comprende la vara castellana por las 75 varas, nos da un producto de 62.6925 metros (0.8359 x 75 = 62.6925 metros). Medida que es exactamente igual a la longitud de cada uno de los lados que componen el perímetro de una cuerda cuadrada de área superficial. Por eso, si multiplicamos uno de los lados [ancho] que componen el perímetro de una cuerda cuadrada (62.6925 metros) por otro de los lados de la misma cuerda [largo] (62.6925 metros), nos da a un producto de 3,930.34 metros cuadrados. Que es precisamente la cantidad de metros cuadrados que comprende el área de una cuerda de terreno.

Historia de Puerto Rico, Lucas Morán Arce, 1994, páginas 320 a 323

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo III, páginas 843 a 848

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, páginas 435 y 613

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1995, Tomo V, páginas 44, 484 y 495

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 336, 338, 341 y 346

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 15, 34, 59, 82, 90, 105, 181, 184, 226, 287, 448, 489 y 495 a 497

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, páginas 17 a 21

La Buena Vista, Guillermo A. Baralt, Fideicomiso de Conservación de PR, 1988, página V

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, páginas 70 a 75

Dorado, Puerto Rico: Historia, Cultura, Biografías y Lecturas; Marcelino J. Canino Salgado, 1993, páginas 23 a 25

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 97 a 100

Las Encomiendas y La Esclavitud de los indios de Puerto Rico (1508 ~ 1550), Eugenio Fernández Méndez, reimpresión 1984, Editorial de la Universidad de Puerto Rico, páginas 5 a 8, 11, 16 a 19 y 41

Historia Documental de Puerto Rico, volumen III, Cedulario Puertorriqueño, tomo I (1505 ~ 1517),       Monseñor Vicente Murga Sanz, edición 1961, Ediciones de la Universidad de PR, páginas 16, 17, 23 y 118 a 122

 

1508 al 1524

Se establecieron 17 Estancias y Haciendas en la Región de los Valles de Toa al norte de la isla de Puerto Rico.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, página 333

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, páginas 21 a 23

 

1509 en adelante

Un estudio minucioso sobre la fundación de todos los pueblos, demostró la presencia del apellido López en la mayoría de los funcionarios de gobierno de los pueblos, desde épocas remotas.

 

La presencia del apellido "López" en la isla, tiene sus raíces desde la misma colonización española. Prueba de ello, lo constituye el hecho, de que uno de los primeros pobladores que llegó a la isla con el Conquistador Juan Ponce de León, para el año de 1508, lo fue un español de nombre Andrés López. Más tarde, otro de los primeros pobladores que llegó a la isla con el Gobernador, Juan Cerón, lo fue un español, de linaje hidalgo, de nombre Francisco López de Ayala.

 

La presencia del apellido, en posiciones de impacto social, económico y político, se ha manifestado en diferentes épocas, según la siguiente cronología:

 

López de Conchillos

Secretario de palacio, del Rey Fernando de Aragón, el Católico, para el 1509.

 

Juan López

Acompañó a Juan Ponce de León como uno de los pobladores a San Juan de Boriquén (1509).

 

Diego López de Salcedo Pacheco

Hidalgo, primera víctima de los indios en Puerto Rico, para el 1511. Primer grande de España.

 

Diego López de Haro

Capitán de la nao que llevó al Rey 8,000 pesos en oro y cuarenta marcos de perlas, el 21 de enero de 1518.

 

Juan López de Racalde

Contador de la Casa de la Contratación de Sevilla, para el 1521.

 

Francisco López

Dueño de naos que traficaban entre España y América, en 1528.

 

Juan López de Bienvenido

Notario Apostólico que refrendó la Carta Pastoral del inquisidor Alonso Manso, para el 6 de enero de 1528.

 

Pedro López de Ángulo

Vecino casado del Partido de San Germán, según el censo de 1530. Designado como vocal del municipio de Caparra, por el Conquistador Juan Ponce de León.

 

Alonso López

Vecino soltero del Partido de San Germán, según el censo de 1530. Y Sargento de Infantería de la plaza de San Juan, el 30 de noviembre de 1541.

 

Antonio López

Sargento de Infantería en la ciudad de Puerto Rico, en 1541.

 

Gregorio López

Licenciado, visitador de la Casa de la Contratación en Sevilla, el 20 de abril de 1543.

 

Alonso López de Cerrato

Aprobado para inquisidor apostólico de Santo Domingo, Cuba, San Juan, Jamaica, Venezuela, Cartagena y Santa Marta, para el 24 de julio de 1543.

 

Lcdo. Inigo López de Loaisa

Gobernador de Puerto Rico (del año 1545 al 1546)

 

Juan López de Velasco

Cosmógrafo cronista compilador del Códice Descripción universal de las Indias, bajo los auspicios del magistrado Juan de Ovando, visitador del Consejo de Indias, para el 1569.

 

Capitán Juan López Melgarejo

Gobernador de Puerto Rico (del año 1581 al 1582)

 

Juan López de Abiseda

El asiento de la casa vieja de éste, es el sitio que los sangermeños ponen a disposición de la Orden de Dominicos para la erección del nuevo convento, para el 17 de diciembre de 1606.

 

Juan López Agurto de la Mata

Obispo, aprueba la fundación en San Juan del convento de Franciscanos, en el 1633.

 

Damián López de Haro

Obispo de San Juan para el 1644.

 

Juan Francisco López de Morla

Gobernador de Puerto Rico (del año 1706 al 1707)

 

Tomás López

Geógrafo de los Dominios de la Corona Española para el 1782. Autor del plano núm. 8, de la ciudad y puerto de San Juan.

 

Gregorio López

El más antiguo de los cuatro Reyes de Armas, lee al pueblo la Constitución, el 25 de julio de 1812.

 

Ramón López

Teniente a Guerra de Añasco, en 1832.

 

Manuel López

Teniente a Guerra en San Sebastián, 5 de noviembre de 1829. Y funcionario del Tribunal de Cuentas en Puerto Rico, el 12 de mayo de 1835.

 

Mariscal de Campo, Miguel López de Baños

Gobernador de Puerto Rico (del año 1838 al 1841)

 

Ramón B. López

Marqués del Villar, suegro del Dr. Ashford, fundó el primer diario de la isla. Nació en 1842.

 

Indalecio López

Capitán del Cuerpo de Ingenieros, autor del proyecto Puente de Bayamón (1854).

 

Adelardo López de Ayala

Nombrado Ministro de Ultramar, para el 26 de mayo de 1872.

 

Pablo López

Centenario de 115 años, natural del barrio Media Luna de Toa Baja, arrollado por un auto, en 1923.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo III, página 537

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1995, Tomo V, página 735

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 15 a 19, 37 a 44, 44 a 53, 55 a 58, 61 a 65, 97 a 101, 102 a 103, 110 a 123, 134 a 137,

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo III, páginas 532 a 541

Estudio estadístico básico de los 78 pueblos de Puerto Rico, Alberto Medina, 1997

Listado general de pueblos, barrios y santo patrón de los 78 pueblos de Puerto Rico, Alberto Medina, 1997

 

1509

El hijo del descubridor Cristóbal Colón, Diego Colón, inició un pleito contra la Corona Española reclamando los derechos heredados de su padre contenidos en las Capitulaciones de Santa Fe.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 491 a 492

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 100

 

18 de marzo de 1510

La Corona Española promulgó una Real Cédula determinando el modo de hacer los repartimientos de solares, tierras e indios en las Indias, incluyendo a la isla de Puerto Rico.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, página 613

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 495 a 497

 

abril de 1510

La Corona Española promulgó una Real Cédula concediéndole a Gerón de Bruselas, teniente de Lope de Conchillos, solares, tierras e indios en la isla de Puerto Rico.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, página 607

 

2 de agosto de 1510

La Corona Española promulgó una Real Cédula para expedir una cédula de vecindad a Pedro Magallo para la isla de San Juan (hoy Puerto Rico).

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, página 608

 

noviembre de 1510 a febrero de 1511

Si bien los indígenas habían acogido pacíficamente a los primeros conquistadores españoles, no aceptaron de igual forma los intentos que éstos hicieron para someterlos al trabajo. Los primeros repartimientos de indios causaron un profundo malestar. La primera muestra de descontento indígena se manifestó a fines de noviembre de 1510. El hidalgo mancebo español Diego López de Salcedo Pacheco, que se dirigía a la Villa de Sotomayor, pidió al cacique Urayoán varios indígenas para que transportaran su equipaje a través del río Guaorabo. Durante el trayecto, los indígenas lo sorprendieron, sumergiéndolo en el agua hasta ahogarlo. Por otro lado para el mes de febrero del 1511, como consecuencia de una rebelión indígena dirigida por el Cacique Agüeybaná, para asesinar a el hidalgo Cristóbal de Sotomayor, hijo de Beatriz de Távora, Condesa de Camiña y sus compañeros colonos de la Corona Española en Puerto Rico, el intérprete de los indios, Juan González Ponce de León, al ser gravemente herido pidió auxilio a la estancia de Andrés López, localizada en la región de los Valles de Toa, en la costa norte de Puerto Rico.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1995, Tomo V, página 495

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 102 y 530

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 676 y 677

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, páginas 427 a 428

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo III, páginas 82 a 83 y 538

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, páginas 21 a 22

Aymaco y el encuentro de Boriquén, Jaime Noel Sepúlveda Carrero, 1992, páginas 58 a 59

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, páginas 78 a 83

Dorado, Puerto Rico: Historia, Cultura, Biografías y Lecturas; Marcelino J. Canino Salgado, 1993, página 26

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 100 a 105

 

11 de abril de 1511

La Corona Española promulgó una Real Cédula para que se le expidiera una cédula de vecindad con tierras e indios a Francisco de Alvarado, en la región de los Valles de Toa, en la costa norte de Puerto Rico.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, página 609

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 22

 

5 de mayo de 1511

El Consejo Real en España, expidió auto con fallo a favor de Diego Colón en el pleito iniciado por éste en el año 1511 reclamando al Rey sus derechos hereditarios, declarándolo Gobernador General de las Indias en América, siendo integra la corte fallando en contra del Rey al validar las Capitulaciones de Santa Fe que su padre, Cristóbal Colón, había pactado con la Corona Española antes del descubrimiento del Nuevo Mundo.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 106

 

5 de octubre de 1511

La Corona Española promulgó una Real Cédula, estableciendo la Real Audiencia Chancillería de Santo Domingo en La Española, como tribunal de justicia para las Indias, como contrapeso de la autoridad del Almirante. Teniendo jurisdicción como tribunal de apelaciones ante las sentencias dictadas por los Gobernadores de Puerto Rico. Durante su existencia, a principios de la colonización, éste organismo apeló al Consejo de Indias en litigio entre los conquistadores por las reparticiones de terrenos de la Corona Española.

 

Como Gobernador de Puerto Rico, Juan Ponce de León, regía en la isla con facultades amplias en lo político, lo militar, lo administrativo y lo judicial. Al comienzo de la colonización, para la fecha de 14 de agosto de 1509, éste estaba sujeto sólo al Gobernador de Santo Domingo o a los sucesores del Almirante Cristóbal Colón, pero desde el año de 1511 quedó sujeto además a la Real Audiencia de Santo Domingo (tribunal), creada el 5 de octubre del antedicho año.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 163 a 164

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 188

Las Encomiendas y La Esclavitud de los indios de Puerto Rico (1508 ~ 1550), Eugenio Fernández Méndez, reimpresión 1984, Editorial de la Universidad de Puerto Rico, páginas 5 a 8

 

1512 al 1513

Las Juntas de Burgos y Valladolid en España dictaminaron leyes para reglamentar las relaciones hispano indígenas, estableciendo nuevos elementos juridico doctrinales. A esos efectos, mediante esos nuevos mecanismos jurídicos, a la población indígena se le fue despojando de sus tierras sutilmente y se les obligó a trabajar para los colonizadores españoles, cuando en el año de 1513 se redactó un requerimiento, lo cual era un escrito que se leía a los indígenas, por medio de un intérprete, en el que después de dar algunas explicaciones sobre la creación del mundo y el poder de la Corona Española, se exhortaba a los indígenas a que se sometieran a los Reyes y adoptasen el cristianismo. Si no lo hacían, estaban sujetos a la guerra y la esclavitud. Siendo ese régimen avalado por los teólogos y letrados de la época. Usando este mecanismo se esclavizó a muchos indígenas y por ende se les privó del uso y tenencia de sus tierras, las que fueron poco a poco tomadas por los españoles. A esos efectos, mediante la promulgación de una Real Orden en el año de 1513, el Rey de la Corona Española dispuso como había de hacerse la repartición de tierras en Puerto Rico.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, página 435

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 495 a 497

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, páginas 75 a 76

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 196

 

23 de febrero de 1513

La Corona Española promulgó una Real Cédula ordenando la construcción de iglesias en todas las estancias, haciendas y minas; y el nombramiento de visitadores, jueces y oficiales por el Almirante para el cumplimiento de lo ordenado, mediante visitar los lugares, estancias y minas.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, página 613

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 495 a 497

 

1514

Indios (Ayayanos), de Santa Cruz, de la raza Caribe, saquearon y mataron a los colonos españoles en Loíza.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 185

 

19 de octubre de 1514

El Rey de España, Fernando el Católico, autorizó al Conquistador don Juan Ponce de León, a dividir la isla de Puerto Rico en dos distritos jurisdiccionales o partidos geográficos. Deslindando los mismos mediante el trazado de una línea divisoria imaginaria que corría desde la desembocadura del río Camuy, en el Norte, y atravesaba la Cordillera Central, hasta alcanzar el río Jacaguas (hoy pueblo de Juana Díaz), en el Sur. El territorio que se extendía al norte y este de la línea constituyó el Partido de Puerto Rico, mientras el otro, que comprendía el litoral del oeste y gran parte del sur, recibió el nombre de Partido de San Germán (9). También lo nombró con el título de Capitán Deslindador y Regidor perpetuo de la isla de San Juan (hoy Puerto Rico).

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, página 344

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, páginas 442 y 443

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, páginas 95 a 99

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 139 a 142

 

1516

Se ensayó el cultivo de plantas extranjeras en La Granja de los Reyes Católicos, en el río del Toa.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 31

 

1519 al 1542

Después que Juan Ponce de León entregó a sus sucesores la administración de la Hacienda del Rey, esta comenzó a decaer notablemente. Ya la operación minera dejo de ser un negocio rentable. El agotamiento del mineral aurífero y la falta de mano de obra indígena, debido a su exterminio en las sublevaciones, fueron elementos que incentivaron a la Corona para vender sus conucos mineros.

 

Ejemplo de estas adquisiciones lo fue cuando el mayordomo de la Hacienda Real del Toa, Domingo Muriel, que se había casado con la hija del cacique Caguax, María Bagaanane, para la fecha de 1 de marzo de 1529, compró la susodicha hacienda de la Corona. Así las propiedades de la Corona fueron poco a poco pasando a manos privadas.

 

Debido al agotamiento del oro, había que buscar nuevas fuentes de ingreso económico. Dedicar las tierras fértiles de los conucos al cultivo de caña de azúcar, que había sido introducida a Puerto Rico en el año de 1527 desde La Española, era la respuesta. Para asegurar el éxito en esa nueva empresa era necesario la utilización de mucha mano de obra. Debido a eliminación de la mano de obra indígena, fue necesario reemplazarla con la mano de obra esclava compuesta de negros traídos del África. A partir de ese momento la economía minera de la isla se convirtió en una de tipo agrícola por necesidad.

 

Tiempo después, durante el periodo del año 1528 al 1534, las grandes deudas contraídas por los colonos en la adquisición de mano obra esclava y las noticias de la existencia de riquezas auríferas en  los territorios recién conquistados del Perú y México, provocaron que muchos de los colonos vendieran a precios de remate sus estancias en la isla, con el objeto de irse a esos territorios para dedicarse a la explotación minera, que era un negocio más rentable que el agrícola. Según el censo del año 1530, practicado por el Gobernador de Puerto Rico, Francisco Manuel de Lando, la población española en la isla (gente blanca) era de sólo 150 vecinos aproximadamente. Como se puede apreciar, la isla quedó prácticamente despoblada. Las comunicaciones entre el Gobernador Vasco de Tiedra y la Corona, en el año de 1537 confirman ese hecho.

 

A partir del año 1530, el azúcar se convirtió en el producto agrícola de mayor valor económico en la isla. Ya para el año de 1542 el Partido de Puerto Rico había cuatro ingenios y en el de San Germán uno.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, página 370

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo III, página 917

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, páginas 289 a 290

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, página 128

Aymaco y el encuentro de Boriquén, Jaime Noel Sepúlveda Carrero, 1992, páginas 289 a 290

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1995, Tomo V, páginas 46, 47, 54, 55 y 672 a 673

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 192, 200, 339, 495, 674, 874 y 875

Las Encomiendas y La Esclavitud de los indios de Puerto Rico (1508 ~ 1550), Eugenio Fernández       Méndez, reimpresión 1984, Editorial de la Universidad de Puerto Rico, páginas 26, 64, 65, 68, 72 y 73

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 141

 

14 de junio de 1520

La Corona Española promulgó una Real Cédula por virtud de la cual le concedió al hidalgo, Francisco de Barrionuevo, el título de propiedad en usufructo sobre la isla de Mona y los indios que en ella habitaban.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 226

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo III, página 845

Periódico El Nuevo Día, Revista Domingo, 13 de octubre de 1996, página 4

 

1521

El Conquistador don Juan Ponce de León falleció en la isla Cuba, como resultado de la fiebre traumática contraída al ser herido por un flechazo indígena mientras descubría el territorio de la Florida (hoy el estado de la Florida en los Estados Unidos).

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, página 356

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 168

 

1523

La Corona Española promulgó una Real Cédula por virtud de la cual ratificó la Real Orden del año 1513, que dispuso como había de hacerse la repartición de tierras en Puerto Rico.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, página 435

 

1524

Se creó en España el Consejo Real y Supremo de Indias para atender en primera instancia los asuntos referentes a la Real Hacienda, Contratación y Navegación de las Indias. Constituyéndose además, como el más alto tribunal de apelaciones para los asuntos procedentes de las Audiencias, de la Casa de la Contratación y de los Consulados. Siendo sus sentencias apelables a la Audiencia de Sevilla o al Consejo Real de Indias.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 180 a 182

 

1528

Los franceses atacaron a Puerto Rico.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 158

 

15 de enero de 1529

El Rey, Carlos V de la Corona Española, promulgó una Real Cédula conocida como "Privilegio de los Ingenios", por virtud de la cual se les eximió a los ingenios y todas sus pertenencias, incluyendo esclavos y animales, de embargo, excepto por deudas fiscales.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 195

 

1535

Se estableció el Virreinato de Nueva España (hoy Méjico) bajo el mando de Antonio de Mendoza, como organismo administrativo indiano, representante personal del Rey de la Corona Española en esa colonia centroamericana.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 183

 

1541

Los franceses atacaron a Puerto Rico.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 158

 

1542 al 1545

El Rey Carlos I de España y V de Alemania, hijo de Fernando el Católico, promulgó una Real Cédula, ordenando el uso común de pastos, montes y aguas. Causando la susodicha orden disturbios en la población de poseedores ilegítimos de tierras en Puerto Rico.

 

Por otro lado, también esa disposición provocó en la isla gran resistencia y escándalo, por el hecho de que los dueños de tierras consideraron que tal disposición les violentaba sus derechos de propiedad, sobre los montes, pastos y aguas que ellos entendían le pertenecían, por estar dentro de sus fincas. 

 

Para el año de 1545, un alcalde, dos regidores y doce vecinos ricos la contradijeron por que según ellos la misma no era conforme a derecho. Francisco de Aguilar fue uno de los vecinos opuestos. Al principio de la colonización el Rey Fernando había dispuesto que los vecinos que recibían cédulas de vecindad podían escoger las tierras donde quisieran, sin afectar las tierras que previamente ya habían sido repartidas. El nunca mencionó que no podían escoger los pastos, montes y aguas como partes integrantes de las fincas (caballerías) escogidas. La discordia por tal disposición absurda se prolongó por 217 años. Y no fue hasta el año de 1759 que se decretó reconocer la propiedad de las estancias, montes, pastos y aguas de labor a los que estaban en posesión tranquila de ellas.

 

Por otro lado, debido a la emigración de hombres hacia otros lugares de América, ocurrida en la segunda mitad del siglo XVI, quedaron en Puerto Rico muchas mujeres solas, ya fueran, viudas, hijas o esposas de los migrantes. Su situación económica era desventajosa, ya que no podían pagar la dote para casarse ni ingresar en un convento fuera de la isla para su educación. Esta es una de las razones por las que posteriormente se funda el convento de las Carmelitas en San Juan, bajo el auspicio de Sor María Ayala y dos monjas que vinieron de Santo Domingo.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1995, Tomo V, página 477

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo III, página 864

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, página 616

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 54, 184 y 360 a 361

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, página 122

Las Encomiendas y La Esclavitud de los indios de Puerto Rico (1508 ~ 1550), Eugenio Fernández Méndez, reimpresión 1984, Editorial de la Universidad de Puerto Rico, página 77

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 269 a 270

 

20 de abril de 1543

La Corona Española dio licencia en Sevilla a Gregorio López para que visitara la isla de Puerto Rico en carácter de representante de la Casa de Contratación para la fiscalización de los asuntos administrativos y judiciales en la isla.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo III, página 533

 

1543

Se estableció el Virreinato de Perú, bajo el mando de un virrey, como organismo administrativo indiano, representante personal del Rey de la Corona Española en esa colonia sudamericana.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 183

 

julio 1545

La Real Audiencia de Santo Domingo en la Española le ordenó al Gobernador General de Puerto Rico, Iñigo López Cervantes de Loiza, le informara al Emperador de la Corona Española el resultado de la aplicación de la Real Orden dada en el año 1542 sobre el uso común de montes, pastos y aguas en Puerto Rico.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 289

 

1551

Al territorio que hoy se le conoce como Santurce, se le conocía con el nombre de "Fuente de Aguilar", en el Partido de Puerto Rico.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 59

 

1554

Los franceses atacaron a Puerto Rico. Destruyeron a San Germán.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 158

 

1567

En España se volvió a unificar todas las leyes que componían su ordenamiento jurídico, publicándose la "Nueva Recopilación de las Leyes de España".

Sociedad, Derecho y Justicia, José Trías Monge, 1986, páginas 35 a 73

 

1567 al 1571

En España, Juan de Ovando, con los papeles del Consejo de Indias ante él, preparó un compendio de las leyes vigentes que componían el derecho español hasta ese entonces, bajo el nombre de la "Copulata de las Leyes de Indias".

Sociedad, Derecho y Justicia, José Trías Monge, 1986, páginas 17 a 117

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 197

 

1579

Según lo relató el Gobernador General de Puerto Rico, Juan López Melgarejo, como consecuencia de un informe enviado al Rey de la Corona Española, Felipe II, a lo largo del río Toa, en la parte norte de la isla de Puerto Rico, había tres ingenios de caña de azúcar y en las riberas del río Bayamón había cuatro ingenios azucareros. Los frecuentes asedios de indios caribes y franceses impedían el desarrollo normal de las haciendas y hatos.

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, páginas 85, 128 a 130

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 171 a 172

 

1580

Debido a que la legislación indiana resultaba bastante profusa, el Rey de la Corona Española, Felipe II, sintió gran preocupación por que quedara recogida en un cuerpo legal, todas las leyes que regían en los territorios de las Indias, para que pudiese ser consultado por los administradores de justicia y por los oficiales responsables del bienestar general de las colonias, cuyos dilatados territorios exigían una aplicación uniforme y equitativa de las leyes.

Sociedad, Derecho y Justicia, José Trías Monge, 1986, páginas 17 a 117

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 196

 

1582

Los franceses atacaron a Puerto Rico. Atacaron en Guayanilla, Arecibo y San Germán.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 158

 

1591

La Corona Española, necesitada de aumentar sus ingresos fiscales, revocó los permisos de reparticiones de tierras realengas dadas por el cabildo y ordenó una composición, es decir, la evaluación del título de posesión y valor de las tierras para el pago de una contribución al Estado. Esta acción permitió identificar al unísono: primero, los vecinos que no tenían títulos legítimos de posesión sobre tierras ocupadas pertenecientes al Estado debido a haberlas usurpado; que de querer continuar poseyéndolas, tendrían que conseguir sus títulos legítimos de posesión otorgados por la Corona Española. En adición de que para que no se les invalidara sus títulos recién expedidos, tendrían que cumplir con los requisitos de pagar un canon contributivo o usufructo fiscal al Estado, asemejándose la situación al pago de una renta y además, con el de comprometerse a residir en el terreno poseído por más de 5 años, a partir de la fecha de expedición del título. Como al principio de la colonización, en que si antes de los cinco años las personas querían regresar a España, no podían vender lo recibido en repartimiento y la Corona quedaba en libertad de otorgarlo a otra persona; segundo, los vecinos que tenían títulos legítimos de posesión sobre tierras ocupadas pertenecientes al Estado debido a haberlas ocupado mediante los repartimientos de tierras efectuados por el cabildo. Que de querer continuar poseyéndolas para que no se les invalidara sus títulos expedidos por la Corona Española, tendrían que cumplir con los requisitos de pagar un canon contributivo o usufructo fiscal al Estado, asemejándose la situación al pago de una renta y además con el de completar el tiempo mínimo de residencia en el terreno poseído, por más de 5 años, para poder enajenar su derecho de posesión en precario o derecho de usufructo; y tercero, se identificó a los vecinos con títulos legítimos de posesión, sucesores a su vez de los títulos de "concesiones reales o cédulas de vecindad", expedidos a la clase noble por la Corona Española que residió en la isla por más de los 5 años reglamentarios, durante los primeros años de la colonización. Estando los susodichos títulos que componían el tracto, custodiados en los archivos escriturarios. Evidenciando así, con el título, su derecho a ocupar los terrenos que aunque pertenecientes al Estado, éste no podía despojarlos de los mismos, por no ser estos realengos, baldíos o hatos; sobre los cuales también deberían pagar una contribución fiscal, asemejándose al usufructo que pagaban los titulares nobles durante los primeros años de la colonización. Durante este periodo, la Corona Española mantuvo vigente lo ordenado por la Real Orden expedida en el año de 1513, que dispuso como había de hacerse la repartición de tierras en Puerto Rico, en donde las tierras continuaban siendo propiedad de la Corona, como al inicio de la colonización, porque sólo se otorgaban en usufructo. Siendo los ocupantes de los predios poseedores en precario o usufructuarios.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 495 a 497

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, páginas 71, 119 y 166

 

1595

Los ingleses, comandados por Sir Francis Drake, atacaron a Puerto Rico.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 158

 

1596

La Corona Española, promulgó una Real Cédula para ratificar nuevamente la Real Orden expedida en el año de 1513, que dispuso como había de hacerse la repartición de tierras en Puerto Rico.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, página 435

 

1598

Los ingleses, comandados por Sir George Clifford, Conde de Cumberland, atacaron e invadieron a la ciudad de San Juan en Puerto Rico.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 158

 

1623

El Obispo de la isla, Bernardo de Balbuena, solicitó a la Corona autorización para la fundación en la isla del Convento de las Carmelitas.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 203

 

1625

Los holandeses, comandados por Boudewijn Hendrickszoon (también conocido como Henrico Boudoyno o Enrico Balduino), atacaron e invadieron la ciudad de San Juan de Puerto Rico, quemando sus edificios y todo lo que no pudieron sustraer.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 158 y 205

 

1625

Como consecuencia del ataque holandés para invadir la isla de Puerto Rico, fueron destruidos los archivos civiles eclesiásticos, desapareciendo la mayor parte de los registros escriturarios en Puerto Rico que contenían documentos relativos a los títulos de cédulas de vecindad sobre tierras concedidas por la Corona Española a los primeros pobladores como Juan Ponce de León. Otras de las víctimas del antedicho ataque holandés lo fue el Obispo de la isla, Bernardo de Balbuena, que le quemaron su casa y sus archivos.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, página 333

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 109 y 203

 

1629

En España, Rodrigo de Aguiar y Acuña del Consejo de Indias y su colaborador Antonio de León Pinelo, usando el Cedulario Indiano y los Libros Cedularios del Consejo de Indias como fuente de leyes y decretos;  recopilaron y codificaron sobre 6,000 leyes que componían el estado de derecho español en lo relativo a la administración de las Indias hasta ese entonces, contenidas en 400,000 cédulas despachadas desde el 1492, en nueve libros conocidos como la Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias.

Sociedad, Derecho y Justicia, José Trías Monge, 1986, páginas 17 a 117

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 197

 

1631

En España, según la Ley XV del Título XII del Libro IV de la Nueva Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias, la Corona Española promulgó regulaciones adicionales para la ejecución del Régimen de la "composición" que se había decretado en el año de 1591.

Derecho Hipotecario Puertorriqueño, Dennis Martínez Irizarry, 1968, página 3

 

1646 al 1808

El Archivo del Palacio de Santa Catalina en San Juan, era custodio del Indice de Reales Cédulas del 1646 al 1808.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 109

 

1664

Se declararon como negros libres, los que se refugiaron en la isla, procedentes de otros dominios.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 28

 

1670

Fray Benito Arriza de Salbromón custodiaba como guardia la ermita del Espinar en Aguada.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 133

 

10 de mayo de 1678

Los franceses comandados por el Conde de Estrées, Juan D'Estrées, fracasaron en atacar a Puerto Rico, naufragando la flota.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 158 y 878 a 879

 

1680

El Rey de España, Carlos II, promulgó una Real Orden por virtud de la cual se decretó oficialmente la publicación y utilización de la "Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias", realizada en el año de 1629, que contenía sobre 6,000 leyes codificadas que componían el estado de derecho español para las territorios de las Indias.

Sociedad, Derecho y Justicia, José Trías Monge, 1986, página 34

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo III, página 503

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 197

 

1680

La Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias, en su Ley 4, Título 14, Libro 5, incluyó el estatuto promulgado por la Real Cédula del 15 de enero de 1529, por virtud del cual se prohibió el embargo de los ingenios azucareros y sus bienes relacionados si los hacendados no cumplian sus obligaciones prestatarias. Con excepción de las deudas impuestas por el Estado por contribuciones atrasadas. Según la Ley 5, del mismo título y libro, del antedicho cuerpo legal, el embargo de los ingenios procedía cuando la deuda fuera equivalente al valor del mismo.

Tradición de Futuro, El Primer Siglo del Banco Popular 1893 -1993, Guillermo A. Baralt, 1993, páginas 13 y 291

 

1688

La Corona Española promulgó una Real Cedula, para fomentar la agricultura insular, mediante la inmigración de Canarios a la isla, dandoles tierras.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 34

 

1690 al 1695

Gaspar de Arredondo fue Gobernador de Puerto Rico. Dividió la isla en partidos geográficos. Nombró los primeros Tenientes a Guerra. Solicitó a la Corona la inmigración de gente blanca para poblar la isla.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 132

 

1692

La Real Audiencia Chancillería de Santo Domingo se opusó a la creación de nuevas villas en la isla.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 164

 

1700

La Corona Española requirió dos Alcaldes para constituir villas. Uno de ellos "ordinario" y el otro de la Santa Hermandad.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 68

 

1700

La Región de los valles del río Toa, que pertenecía al Partido de Puerto Rico en la parte norte de la isla de Puerto Rico, se le conocía como la Ribera de Toa o Aldehuela de Toa.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, página 443

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 312 a 317

 

1700

Al correr de los años, el número de ingenios azucareros, en vez de aumentar disminuyó. En el año de 1597, según los censos, sólo habían ocho ingenios en Puerto Rico, que ya en 1694 se habían reducido a seis. Para finales del siglo XVI, la isla había caído en una posición muy desventajosa en el imperio español. No poseía las grandes riquezas de México o Perú ni el gran número de colonos. Por otro lado, la ganadería se convirtió también en otra actividad importante. En lugares apartados de la capital, los barcos extranjeros compraban los cueros que se producían del ganado que se tomaba en cacerías. También la ganadería suplía al mercado local.

 

Ya desde el comienzo de la colonización se fue sentando el patrón para la tenencia de la tierra en Puerto Rico. El hecho que fuera el Cabildo el que intervenía principalmente en los repartimientos de terrenos nos lleva a presumir que se favoreció a unos pobladores sobre otros. Estos pobladores fueron así acaparando tierras hasta formar un influyente grupo de terratenientes unos dedicados a la agricultura y otros a la ganadería. En los comienzos del siglo XVIII, la mayoría de los ingenios azucareros que se habían establecido en el siglo anterior, por diferentes motivos legales, le fueron embargados a sus dueños y fueron vendidos en subastas públicas por el Cabildo. En muchos casos la servidumbre del dueño anterior se quedaba trabajando para sus nuevos dueños en los ingenios recién adquiridos. Todo esto trajo como consecuencia que las tierras de la isla fueran acaparadas por una élite acaudalada.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, página 428

Miguel Enríquez, corsario boricua del siglo XVIII, Ángel López Cantos, 1994, páginas 87, 92, 95, 106, 202 a 207

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, páginas 96, 104, 123 a 124 y 128 a 132

 

1702

Los ingleses atacaron a la ciudad de Arecibo en Puerto Rico.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 159

 

1703

Los ingleses atacaron a las ciudades de Loíza y San Germán en Puerto Rico.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 159

 

1708

Un terremoto destruyó el Archivo Municipal de Arecibo.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 116

 

1717

Estando la Corona Española en poder de la dinastía borbónica, se creó en España la Secretaría del Despacho Universal de Indias como nuevo organismo gubernamental para remplazar a el Consejo Real y Supremo de Indias, creado en el año de 1524, asumiendo nuevos roles en adición a los del antiguo organismo; pasando el Consejo Real y Supremo de Indias a ser un organismo meramente consultivo.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 182 y 250 a 251

 

1717

Se estableció el Virreinato de Nueva Granada (hoy Colombia), bajo el mando de un virrey, como organismo administrativo indiano, representante personal del Rey de la Corona Española en esa colonia sudamericana.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 183

 

1718

Bajo el endoso de la Corona Española, José Pablo de Andino, dirigió una expedición de puertorriqueños que desalojó de la isla de Vieques, a los invasores ingleses.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 92

 

1725

Nació don Gaspar López . Debido a la ausencia de documentos, como la acta de nacimiento o bautismo, por haberse destruido los mismos durante las múltiples inundaciones sufridas en el pueblo de Toa Baja, por estar almacenados los volúmenes de actas de nacimientos antiguos en el sótano de la casa Alcaldía del pueblo de Toa Baja se determinó la antedicha fecha de nacimiento mediante cómputos aritméticos aproximados, utilizando varias fuentes documentales alternas.

Cartas negativas del Secretario del pueblo de Toa Baja.

Documento no disponible. Fecha computada aproximadamente.

 

11 de octubre de 1731 a junio de 1743

Matías de Abadía fue Gobernador de PR. Durante su mandato, monopolizó el intercambio clandestino.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 1

Miguel Enríquez, corsario boricua del siglo XVIII, Ángel López Cantos, 1994, páginas 369 a 405

 

24 de noviembre de 1735

La Corona Española promulgó una Real Cédula ordenando que los individuos que entrasen en posesión los bienes inmuebles realengos del Estado, en los dominios de las Indias, tenían que acudir precisamente al Rey para pedir la confirmación de su derecho, bajo pena de perderlos si no lo hiciesen. La experiencia demostró los inconvenientes de este sistema por lo costoso que resultaba plantear este recurso en la Corte y las dificultades que ocasionaba la distancia de estos territorios. Muchos dejaron de pedir la citada confirmación por no poder costear dicho recurso, cuyos gastos y costas casi siempre excedían del valor de lo ocupado.

Derecho Hipotecario Puertorriqueño, Dennis Martínez Irizarry, 1968, página 2

 

1739

Los ingleses comandados por el Almirante Vernon, intentaron atacar a Puerto Rico.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 159

 

1743

Los ingleses atacaron a la ciudad de Guánica en Puerto Rico.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 159

 

1 de julio de 1746

Debido al fallecimiento del monarca, el Rey de España, Felipe V, quedó sin efecto el Real Decreto que éste había promulgado anteriormente, por virtud del cual declaraba nulos y de ningún valor los títulos de tierras librados desde el 26 de abril de 1618 en adelante, exigiéndose la presentación de dichos títulos dentro de un plazo de cuatro días, so pena de ser tenidas por baldías y realengas las tierras ocupadas.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, página 435

 

1747

Las mulatas se ofrecían para exponer su talento artístico por medio de bailar en el Palacio de Santa Catalina en San Juan.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, página 201

 

1749

El Gobernador de Puerto Rico, Juan José Colomo, prohibió la venta y uso del aguardiente.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 53 y 215

 

1750

Juan Antonio Balboa ocupó el puesto de sub teniente de la guarnición de San Juan, a sueldo.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 203

 

1750

Existían en la isla equipos de artillería.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 142

 

4 de febrero de 1750

don Gaspar López, con habitación y vecindad en San Juan de Puerto Rico, por escritura pública otorgada ante el Escribano Público y Cabildo, don Francisco de Sostres, compró a Juan Claudio Bautista, del mismo vecindario y habitación, y morador de la Ribera de Toa, una estancia de tierras en la Ribera de Toa, con trapiches de molienda, platanales, cañaverales, pasto y demás aperos; con sus entradas, salidas, usos, costumbres, derechos y servidumbres, por el precio de 1,100 pesos de ocho reales de plata cada uno, en moneda de vellón corriente libres de Alcabala (impuesto de venta); que la mitad la había heredado el vendedor de su padre y la otra mitad se la había comprado a Juan del Álamo. Bajo la siguiente descripción original: "que linda por costado con Juana del Rosario, y hace guarda-raya un caño a un jobo, siguiente a un aguacate, y de allí, a una Palma, y por el otro con Mariana de Raza, que hace guarda-raya, una ciénaga y de allí a un jobo, a un naranjo, y de allí a una Palma, frente al río, fondos con dicha ciénaga; y es claridad, que dicha ciénaga, se secare, es del comprador". Describiéndose dicha estancia hoy, por la equivalencia de sus colindancias originales anteriores, del modo siguiente: RÚSTICA: Finca radicada en la jurisdicción de Puerto Rico. Que linda por el NORTE con el mar, conocido como el Océano Atlántico, donde se localizan los limites norte territoriales de los pueblos de Aguadilla, Isabela, Quebradillas, Camuy, Hatillo, Arecibo, Barceloneta, Manatí, Vega Baja, Vega Alta, Dorado, Toa Baja, Cataño, Guaynabo, San Juan, Carolina, Loíza, Río Grande, Luquillo y Fajardo; por el ESTE con el mar, conocido como la Sonda y Pasaje de Vieques, donde se localizan los limites este territoriales de los pueblos de Fajardo, Ceiba, Naguabo, Humacao, Yabucoa y Maunabo; por el SUR con el mar, conocido como Mar Caribe, donde se localizan los limites sur territoriales de los pueblos de Maunabo, Patillas, Arroyo, Guayama, Salinas, Santa Isabel, Juana Díaz, Ponce, Peñuelas, Guayanilla, Yauco, Guánica, Lajas y Cabo Rojo; y por el OESTE con el mar, conocido como el Pasaje de Mona, donde se localizan los limites oeste territoriales de los pueblos de Cabo Rojo, Mayagüez, Añasco, Rincón, Aguada y Aguadilla. Con una cabida superficial de aproximadamente de dos millones ciento setenta y nueve mil seiscientas setenta y cuatro cuerdas (2,179,674 cuerdas) de extensión territorial superficial, computadas mediante la suma de las cabidas que comprenden las extensiones territoriales superficiales de los pueblos (municipios) o territorios hoy conocidos como San Juan, fundado el año de 1521, con una cabida de 30,973 cuerdas hoy; San Germán, fundado en 1573, con una cabida de 22,406 cuerdas hoy; Coamo, fundado en 1579, con una cabida de 51,402 cuerdas hoy; Aguada, fundado en el año de 1692, con una cabida de 19,770 cuerdas hoy; Ponce, fundado en el año de 1692, con una cabida de 76,444 cuerdas hoy; Loíza, fundado en el año de 1719, con una cabida de 17,798 cuerdas hoy; Añasco, fundado en el año de 1728, con una cabida de 23,600 cuerdas hoy; Guayama, fundado en el año de 1736, con una cabida de 43,494 cuerdas hoy; Manatí, fundado en el año de 1738, con una cabida de 30,292 cuerdas hoy; Utuado, fundado en el año de 1739, con una cabida de 75,618 cuerdas hoy; Toa Baja, fundado en el año de 1751, con una cabida de 16,146 cuerdas hoy; Toa Alta, fundado en el año de 1751, con una cabida de 18,105 cuerdas hoy; San Sebastián, fundado en el año de 1752, con una cabida de 47,141 cuerdas hoy; Yauco, fundado en el año de 1756, con una cabida de 45,143 cuerdas hoy; Mayagüez, fundado en el año de 1760, con una cabida de 50,763 cuerdas hoy; Guaynabo, fundado en el año de 1769, con una cabida de 17,793 cuerdas hoy; Rincón, fundado en el año de 1770, con una cabida de 9,220 cuerdas hoy; Cabo Rojo, fundado en el año de 1771, con una cabida de 46,789 cuerdas hoy; Bayamón, fundado en el año de 1772, con una cabida de 28,716 cuerdas hoy; Fajardo, fundado en el año de 1772, con una cabida de 20,427 cuerdas hoy; Moca, fundado en el año de 1774, con una cabida de 33,427cuerdas hoy; Aguadilla, fundado en el año de 1775, con una cabida de 23,447 cuerdas hoy; Caguas, fundado en el año de 1775, con una cabida de 38,628 cuerdas hoy; Vega Alta, fundado en el año de 1775, con una cabida de 18,452 cuerdas hoy; Vega Baja, fundado en el año de 1776, con una cabida de 30,764 cuerdas hoy; Arecibo, fundado en el año de 1778, con una cabida de 83,693 cuerdas hoy; Cayey, fundado en el año de 1779, con una cabida de 32,768 cuerdas hoy; Maunabo, fundado en el año de 1779, con una cabida de 13,639 cuerdas hoy; Humacao, fundado en el año de 1793, con una cabida de 19,655 cuerdas hoy; Peñuelas, fundado en el año de 1793, con una cabida de 29,655 cuerdas hoy; Yabucoa, fundado en el año de 1793, con una cabida de 36,003 cuerdas hoy; Naguabo, fundado en el año de 1794, con una cabida de 34,927 cuerdas hoy; Corozal, fundado en el año de 1795, con una cabida de 27,528 cuerdas hoy; Juncos, fundado en el año de 1797, con una cabida de 17,134 cuerdas hoy; Luquillo, fundado en el año de 1797, con una cabida de 17,000 cuerdas hoy; Juana Díaz, fundado en el año de 1798, con una cabida de 40,000 cuerdas hoy; Las Piedras, fundado en el año de 1801, con una cabida de 22,041 cuerdas hoy; Trujillo Alto, fundado en el año de 1801, con una cabida de 13,839 cuerdas hoy; Barranquitas, fundado en el año de 1803, con una cabida de 22,406 cuerdas hoy; Camuy, fundado en el año de 1807, con una cabida de 30,026 cuerdas hoy; Cidra, fundado en el año de 1809, con una cabida de 23,919 cuerdas hoy; Patillas, fundado en el año de 1811, con una cabida de 29,214 cuerdas hoy; San Lorenzo, fundado en el año de 1811, con una cabida de 35,586 cuerdas hoy; Sabana Grande, fundado en el año de 1814, con una cabida de 24,383 cuerdas hoy; Adjuntas, fundado en el año de 1815, con una cabida de 43,837 cuerdas hoy; Gurabo, fundado en el año de 1815, con una cabida de 18,421 cuerdas hoy; Ciales, fundado en el año de 1816, con una cabida de 43,494 cuerdas hoy; Morovis, fundado en el año de 1818, con una cabida de 25,410 cuerdas hoy; Isabela, fundado en el año de 1819, con una cabida de 36,805 cuerdas hoy; Hatillo, fundado en el año de 1823, con una cabida de 27,578 cuerdas hoy; Quebradillas, fundado en el año de 1823, con una cabida de 15,057 cuerdas hoy; Aibonito, fundado en el año de 1824, con una cabida de 20,627 cuerdas hoy; Naranjito, fundado en el año de 1824, con una cabida de 18,254 cuerdas hoy; Orocovis, fundado en el año de 1825, con una cabida de 41,314 cuerdas hoy; Comerío, fundado en el año de 1826, con una cabida de 18,599 cuerdas hoy; Lares, fundado en el año de 1832, con una cabida de 40,664 cuerdas hoy; Guayanilla, fundado en el año de 1833, con una cabida de 27,578 cuerdas hoy; Aguas Buenas, fundado en el año de 1838, con una cabida de 19,831 cuerdas hoy; Ceiba, fundado en el año de 1838, con una cabida de 18,082 cuerdas hoy; Río Grande, fundado en el año de 1840, con una cabida de 40,075 cuerdas hoy; Dorado, fundado en el año de 1842, con una cabida de 15,357 cuerdas hoy; Santa Isabel, fundado en el año de 1842, con una cabida de 22,522 cuerdas hoy; Salinas, fundado en el año de 1851, con una cabida de 45,711 cuerdas hoy; Arroyo, fundado en el año de 1855, con una cabida de 9,616 cuerdas hoy; Carolina, fundado en el año de 1857, con una cabida de 30,655 cuerdas hoy; Las Marías, fundado en el año de 1871, con una cabida de 30,973 cuerdas hoy; Hormigueros, fundado en el año de 1874, con una cabida de 7,251 cuerdas hoy; Maricao, fundado en el año de 1874, con una cabida de 24,214 cuerdas hoy; Barceloneta, fundado en el año de 1881, con una cabida de 15,158 cuerdas hoy; Lajas, fundado en el año de 1883, con una cabida de 39,672 cuerdas hoy; Canóvanas, fundado en el año de 1903, con una cabida de 18,000 cuerdas hoy; Jayuya, fundado en el año de 1911, con una cabida de 15,701 cuerdas hoy; Guánica, fundado en el año de 1914, con una cabida de 24,070 cuerdas hoy; Villalba, fundado en el año de 1917, con una cabida de 24,383 cuerdas hoy; Cataño, fundado en el año de 1927, con una cabida de 3,343 cuerdas hoy; Florida, fundado en el año de 1971, con una cabida de 7,248 cuerdas hoy. En el mismo acto del otorgamiento de la antedicha escritura, ante el Escribano, comparecieron los testigos instrumentales, y firmaron los comparecientes.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 67

Archivo General de Puerto Rico, Escritura sin número, Protocolos Notariales, Otros Funcionarios, Serie Bayamón - Dorado, años 1750 al 1845, Caja 728, Folios 47 al 55 vto.

 

1750

Las condiciones sociales, políticas y económicas en el año de 1750 permitieron a Gaspar López adquirir el inmueble a buen precio. Teniendo como elemento principal la escasez de circulante (moneda) de plata. La demanda por la moneda superaba la oferta, unido a que el comercio con España estaba paralizado por la guerra con otras naciones como Inglaterra. Esta precaria situación en la esfera económica incentivó a los terratenientes a vender sus inmuebles poco productivos. Los comerciantes extranjeros drenaron la isla de su moneda de plata, al obligar a los insulares a comprarles víveres como la ropa y las harinas que escaseaban, con esa moneda en particular. Así la isla se quedó huérfana de capitales locales para levantar ingenios o emprender nuevos negocios. Por esa razón, la oferta que el comprador, Gaspar López, le hizo al vendedor, que no sabia leer ni escribir, Juan Claudio Bautista, era una tentación irresistible. Definitivamente Gaspar López pertenecía a la clase adinerada y tuvo que haber traído sus capitales de España, puesto que localmente un capital de tal magnitud no estaba a disposición de nadie. Por otro lado, el continuo asedio de las costas, por naciones deseosas de tomar la isla como botín de guerra, perjudicó el fomento comercial insular y por ende las tasaciones inmobiliarias. Patrón que ocurre naturalmente en tiempos bélicos.

Historia de Puerto Rico, Lucas Morán Arce, 1994, página 102

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo III, página 851

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1995, Tomo V, página 715

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 809 a 810

Miguel Enríquez, corsario boricua del siglo XVIII, Ángel López Cantos, 1994, páginas 28, 188 a 194

Tradición de Futuro, El Primer Siglo del Banco Popular 1893 -1993, Guillermo A. Baralt, 1993, pág. 14

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 255 a 261 y 282 a 283

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, páginas 105 a 107, 111, 173, 180 a 182

 

1751

Toa Alta (fundado en 1751) con una cabida de 18,105 cuerdas hoy

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 117

 

1752

La Corona Española promulgó una Real Orden ordenando al Teniente, Gaspar de Andino, que desalojara a la isla de Vieques de los invasores ingleses.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 91

 

1 de mayo de 1753 al 30 de agosto de 1757

Por decreto de la Corona Española, Felipe Ramírez de Estenos, pasó a ocupar el cargo de Gobernador Capitán General de Puerto Rico.

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 207

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, página 364 y 365

 

15 de octubre de 1754

En vista de los inconvenientes ocasionados por la Real Cédula del 24 de noviembre del 1735 y para facilitar la confirmación de tales adquisiciones, asegurando además los límites de las propiedades, se dictó otra Real Cédula, estableciendo normas para las mercedes, ventas y composiciones de realengos, sitios baldíos, hechas "al presente  y que se hicieren en adelante". Se facultó a los Virreyes y Presidentes de las Audiencias para que procedieran a la venta y "composición" de todas las tierras pertenecientes a la Corona, es decir, no poseídas por los indígenas. La "composición" consistía en la fijación de una cantidad que había de pagar con el fin de legitimar las usurpaciones de terrenos. Se deberían fijar previamente y de manera auténtica la verdadera situación, naturaleza y lindes de los bienes poseídos por particulares, mediante una investigación general de los títulos de adquisición de cada poseedor, otorgamiento de títulos nuevos a los que carecían de ellos y pago de las cantidades correspondientes. Todos estos procedimientos y recursos se tramitarían y resolverían en los distintos territorios, quedando confiados a los Virreyes y Presidentes de las Audiencias quienes nombrarían oportunamente a los "Ministros sub delegados" para la venta y composición de las tierras. En la Real Cédula se decía que los Jueces y Ministros sub delegados deberían proceder "con suavidad, templanza y moderación", instruyendo "procesos verbales y no judiciales" cuando se tratase de tierras poseídas por los indios.

Derecho Hipotecario Puertorriqueño, Dennis Martínez Irizarry, 1968, páginas 2 y 3

 

1755

don Gaspar López contrajo matrimonio en el pueblo de Toa Baja, con Doña Andrea Martín. Tiempo después, como producto de esa unión conyugal, engendraron 5 hijos nombrados: Juan Crisóstomo, Baltazar, Antonio, Dolores y Basilio; todos de apellidos López Martín. Debido a la ausencia de documentos, como la acta de matrimonio y las de nacimientos o bautismos, por haberse destruido los mismos durante las múltiples inundaciones sufridas en el pueblo de Toa Baja, por estar almacenados los volúmenes de actas antiguos en el sótano de la casa  Alcaldía del pueblo de Toa Baja, se determinó la antedicha fecha de matrimonio, mediante cómputos aritméticos aproximados, utilizando varias fuentes documentales alternas.

Cartas negativas del Secretario del pueblo de Toa Baja.

Documento no disponible. Fecha computada aproximadamente.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 241

 

1755

Comenzó el cultivo del café en la isla. Específicamente en San Germán.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 31

 

1757

Nació en Toa Baja, don Juan Crisóstomo López Martín (hijo de don Gaspar López ). Debido a la ausencia de documentos, como la acta de nacimiento o bautismo, por haberse destruido los mismos durante las múltiples inundaciones sufridas en el pueblo de Toa Baja, por estar almacenados los volúmenes de actas de nacimientos antiguos en el sótano de la casa Alcaldía del pueblo de Toa Baja, se determinó la antedicha fecha de nacimiento, mediante cómputos aritméticos aproximados, utilizando varias fuentes documentales alternas.

Cartas negativas del Secretario del pueblo de Toa Baja.

Documento no disponible. Fecha computada aproximadamente.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, páginas 197, 224 y 241

 

1757

Por decreto del Gobernador Capitán General de Puerto Rico, Felipe Ramírez de Estenós, el Cabildo de la capital anunció la implantación de una reforma agraria, mediante la reciente fundación de la Real Compañía Barcelonesa de Cataluña, en España, la que había arribado a las Antillas con sus embarcaciones conteniendo factores, efectos y herramientas para el cultivo. Luego del arribo de esta empresa a Puerto Rico, el Gobernador Capitán General de Puerto Rico, Felipe Ramírez de Estenós, envió por la isla al sargento mayor de milicias, Pedro Vicente de la Torre, y al teniente a guerra del partido de Manatí, Joaquín Navedo, para distribuir tierras realengas y vírgenes entre los desacomodados. El Gobernador señaló el hecho de que los hatos estaban injertados entre las estancias, cuyos dueños se veían en la necesidad de cercarlas fuertemente para evitar la destrucción de los sembrados por el ganado ambulatorio. El gasto de proveer cercas para sus estancias gravaba a los terratenientes. El Gobernador proponía que el ganado se moviera para el interior de la isla. El Cabildo de la capital aprobó las recomendaciones del Gobernador, anunciando luego que durante los meses de septiembre y octubre de 1757 quedarían demolidos los hatos y criaderos de Toa Alta, Toa Baja, Bayamón, Cangrejos y Río Piedras. Aquellos dueños de hatos que rehusaran trasladarse, tendrían que cercarlos fuertemente o serían demolidos para beneficio público.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 259, 269 a 270

 

1758

La Corona Española promulgó una Real Cédula por virtud de la cual renovó y ratificó el Real Decreto expedido por ésta el 1 de julio de 1746, que declaraba nulos y de ningún valor los títulos de tierras librados desde el 26 de abril de 1618 en adelante, exigiéndose la presentación de dichos títulos dentro de un plazo de cuatro días, so pena de ser tenidas por baldías y realengas las tierras ocupadas; que había quedado sin efecto al morir el monarca Felipe V. Aunque tenia abolengo correctísimo y exigía el cumplimiento del Real Decreto de 1 de julio de 1746, no pudo llevarse a efecto por ser imposible la comprobación documentada de los títulos de las propiedades trasmitidas de padres a hijos durante dos siglos, por haber desaparecido los archivos escriturarios durante el ataque e invasión holandesa en el año de 1625. Su promulgación causó gran revuelo, evocando los incidentes ocurridos en la isla en 1545, cuando se hizo declaración de la comunidad de pastos y montes, produciéndose motines y pedreas contra alcaldes y concejales.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, página 435

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 269 a 270

 

1758

Nació Baltazar López Martín.

Documento no disponible. Fecha computada aproximadamente.

Archivo General de Puerto Rico, Escritura sin número, Fondo: Protocolos Notariales, Escribano: Otros Funcionarios, Serie: Bayamón, Pueblo: Dorado, año 1845, Caja 728, Folios 47 vto., 51 al 51 vto., venta de estancia a favor de Basilio López.

 

8 de septiembre de 1758

Llegó a San Juan de Puerto Rico el primer barco de la Real Compañía Barcelonesa de Cataluña y se le ofrecieron los primeros frutos para mercadearlos en España.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, página 631

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 269 a 270

 

1759

Nació Antonio López Martín.

Documento no disponible. Fecha computada aproximadamente.

Archivo General de Puerto Rico, Escritura sin número, Fondo: Protocolos Notariales, Escribano: Otros Funcionarios, Serie: Bayamón, Pueblo: Dorado, año 1845, Caja 728, Folios 47 vto., 51 al 51 vto., venta de estancia a favor de Basilio López.

 

15 de marzo de 1759

La Corona Española promulgó una Real Orden reconociendo la legítima propiedad de las estancias de labor a los que estaban en posesión tranquila de ellas, pero ordenando la destrucción de hatos y venta de los terrenos que los componían. De esta manera sencilla y legal, se solucionaron los problemas ocasionados cuando la Corona Española en el 1758 renovó y ratificó el Real Decreto que se había suspendido el 1 de julio de 1746 por el fallecimiento de Felipe V. Que aunque tenia abolengo correctísimo y exigía el cumplimiento del antedicho suspendido Real Decreto, no pudo llevarse a efecto por ser imposible la comprobación documentada de los títulos de las propiedades trasmitidas de padres a hijos durante dos siglos, por haber desaparecido los archivos escriturarios durante el ataque e invasión holandesa en el año de 1625.

 

Así finalmente, el título de dominio, sucesor en tracto a su vez de los títulos de "concesiones reales o cédulas de vecindad" en usufructo, expedidos a la clase noble por la Corona Española, durante los primeros años de la colonización, que había adquirido don Gaspar López , vecino de la Ribera de Toa, por escritura pública otorgada el 4 de febrero de 1750 ante el Escribano Público y Cabildo don Francisco de Sostres, cuando compró una estancia de tierras en la Ribera de Toa, de 2,179,674 cuerdas de extensión territorial superficial, con platanales, cañaverales, pasto y demás aperos; con sus entradas, salidas, usos, costumbres, derechos y servidumbres a Juan Claudio Bautista, morador de la Ribera de Toa, por el precio de 1,100 pesos de ocho reales de plata cada uno moneda de vellón corriente libres de Alcabala (impuesto de venta); que la mitad la había heredado el vendedor de su padre y la otra mitad se la había comprado a Juan del Álamo; quedó ratificado como un título de dominio legítimo de propiedad privada. De esa manera el derecho privado sobre la finca quedó ratificado mediante la legitimación del susodicho título por la máxima autoridad que lo fue la propia Corona Española.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, páginas 435 y 636

La Real Cédula de Gracias de 1815 y sus primeros efectos en Puerto Rico, Raquel Rosario Rivera, 1995, página 24

 

1760

Se fundó San Mateo de Cangrejos (hoy barrios Santurce y Río Piedras, de San Juan y Carolina).

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 334 a 336

 

1760

Nació don Basilio López Martín (hijo de don Gaspar López ). Debido a la ausencia de documentos, como la acta de nacimiento o bautismo, por haberse destruido los mismos durante las múltiples inundaciones sufridas en el pueblo de Toa Baja, por estar almacenados los volúmenes de actas de nacimientos antiguos en el sótano de la casa Alcaldía del pueblo de Toa Baja, se determinó la antedicha fecha de nacimiento, mediante cómputos aritméticos aproximados, utilizando varias fuentes documentales alternas.

Cartas negativas del Secretario del pueblo de Toa Baja.

Documento no disponible. Fecha computada aproximadamente.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 224 y 241

 

1760 al 1770

La Real Compañía Barcelonesa de Cataluña, como parte de la reforma agraria promovida por el Gobernador Capitán General de Puerto Rico, Felipe Ramírez de Estenós, en el año de 1757, se introdujeron a la isla de Puerto Rico 9,450 esclavos negros bozales para trabajar en el cultivo de productos agrícolas en las estancias.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, página 631

 

16 de julio de 1760

Nació el futuro primer obispo de Puerto Rico, el Dr. Juan Alejo de Arizmendi.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 125

 

1761

Se creó el puesto de Asesor del Gobierno. Quienes lo ocuparon, tenían la facultad para actuar como Juez Ordinario, a formar procesos en todas las causas civiles y criminales, no siendo sus sentencias apelables al Gobernador. El Asesor era un teniente letrado del Gobernador a quién asistía en el ejercicio de la jurisdicción ordinaria en el partido de la capital.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 148

 

1761

Nació Dolores López Martín.

Documento no disponible. Fecha computada aproximadamente.

 

1765

La población de Puerto Rico era de 44,883 habitantes, ósea, 13 personas por milla cuadrada. Estando las tierras heredadas, que habían sido cultivadas originalmente durante la colonización, más abandonadas que las poseídas por otros terratenientes, debido a la falta de mano de obra esclava, utensilios de labranza y mercados que absorbieran el aumento de la producción. También durante ese año prácticamente casi toda la población era analfabeta.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, páginas 475 a 484

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 90 y 437 a 442

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 283 a 284

 

8 de octubre de 1765

La Corona Española promulgó una Real Cédula, por virtud de la cual le concedió permiso a la empresa mercantil Aguirre, Aróstegui & Compañia, a que estableciera un astillero, para construir buques en Puerto Rico.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 156

 

1769

Por decreto del Rey Carlos III de la Corona Española, se estableció en Puerto Rico, el Registro de Anotadurías de Hipotecas, como organismo jurídico del Estado, representante de la fe pública, para la constitución de hipotecas, mediante el acto de inmatriculación de pagareses a la orden del emisor o portador (acreedor), como instrumentos jurídicos negociables, para garantizar el pago de prestamos privados (obligaciones), sujetando los bienes inmuebles privados del deudor al pagare, constituyéndose así, cargas o gravámenes sobre los bienes inmuebles propiedad del deudor. No siendo el propósito del organismo el de registrar, mediante su inmatriculación, las compraventas simples de bienes inmuebles. Aunque si el de la expedición de certificaciones de deudas sobre todos los bienes inmuebles adquiridos por instrumentos nacidos del ordenamiento jurídico positivo en el acto del otorgamiento.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 94 y 95

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 878 a 879

 

1769

Guaynabo (fundado en 1769) con una cabida superficial de 17,793 cuerdas hoy.

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 102

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 755 a 761

 

1771

Según lo relató el Fray, Iñigo Abaad Lasierra, en su recorrido por Puerto Rico, una estancia de 75 caballerías (15,000 cuerdas) era apropiada para la subsistencia de una familia promedio. Las opiniones de este Fray, confirmaron la existencia de gigantescos latifundios para su época.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 2

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 284 y 326

 

1772

Bayamón (fundado en 1772) con una cabida superficial de 28,716 cuerdas hoy.

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 93

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 236 a 242

 

1773

Juan Francisco Mestre, teniente coronel de ingenieros, construyó los arcos y azoteas de la Capilla del Cristo de San Juan.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 131

 

1775

Vega Alta (fundado en 1775) con una cabida superficial de 18,452 cuerdas hoy

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 119

 

1775

Julián Arriaga estableció tributo de tierras.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 132

 

1775

El Gobernador de Puerto Rico, Miguel de Muesas, medió entre la isla y la metrópoli, fijando de acuerdo con los propietarios los títulos sobre haciendas y hatos. Acordó con el Cabildo de la capital proveer a los gastos de armamento y vestuario de las Milicias Disciplinadas con un impuesto sobre tierras. Mediante su intervención, terminó con la discordia por la investigación de terrenos baldíos. Dividió el partido de Cangrejos del partido de Río Piedras. Y ordenó la creación del "Mapa topográfico de la isla de San Juan de PR y la de Bieque" según lo declaró Tomás López en el 1791.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 103

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 312 a 313

 

1776

Vega Baja (fundado en 1776) con una cabida superficial de 30,764 cuerdas hoy.

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 120

 

1776

Se estableció el Virreinato del Río de la Plata (hoy Argentina), bajo el mando de un virrey, como organismo administrativo indiano, representante personal del Rey de la Corona Española en esa colonia.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 183

 

1776

La mejor azúcar de la isla se producía en Toa Baja. En el ingenio administrado por Losna. Para ese año la producción de la isla ascendió a 78,884 botijas de melado y 10,949 arrobas de azúcar. Una arroba era lo equivalente a 25 libras o ¼ de quintal. Y una botija de melado equivalía a un galón de liquido.

Diccionario de la Lengua Española, edición 1950.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 192 y 197

La Buena Vista, Guillermo A. Baralt, Fideicomiso de Conservación de PR, 1988, página V

 

1776

El Rey Carlos III de la Corona Española le concedió a Luis de Balbes de Berton de Quiers (Duque de Crillón Mahón) el derecho sobre una concesión de cuatro leguas de tierras (17,700 cuerdas) en Puerto Rico como premio por sus servicios militares a la Corona.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 202 y 716

La Real Cédula de Gracias de 1815 y sus primeros efectos en Puerto Rico, Raquel Rosario Rivera, 1995, página 25

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 371

 

4 de julio de 1776

Los 56 Representantes de las trece colonias inglesas de América, reunidos en Congreso General, le declararon unánimemente su independencia a la Corona Inglesa de la Gran Bretaña. Constituyéndose por dicho acto los Trece Estados Unidos de América en una nación independiente bajo un  sistema de gobierno democrático.

Breve Historia de los Estados Unidos de América, por David Saville Muzzey, Horace Kidger & Antonio J. Colorado, 1953, páginas 310 a 311

El Desarrollo Constitucional de Puerto Rico, Documentos y Casos, Carmen Ramos de  Santiago, 1985, páginas 39 a 57

 

1777

don Juan Crisóstomo López Martín (hijo de don Gaspar López ), contrajo matrimonio en el pueblo de Toa Baja, con Doña María Josefa Martínez. Tiempo después, como producto de esa unión conyugal, engendraron 2 hijos nombrados: José Justo y Jacinto; todos de apellidos López Martínez. Debido a la ausencia de documentos, como la acta de matrimonio y las de nacimientos o bautismos, por haberse destruido los mismos durante las múltiples inundaciones sufridas en el pueblo de Toa Baja, por estar almacenados los volúmenes de actas antiguos en el sótano de la casa Alcaldía del pueblo de Toa Baja, se determinó la antedicha fecha de matrimonio, mediante cómputos aritméticos aproximados, utilizando varias fuentes documentales alternas.

Cartas negativas del Secretario del pueblo de Toa Baja.

Documento no disponible. Fecha computada aproximadamente.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 193

 

14 de enero de 1778

El Rey Carlos IIl de la Corona Española, dictó una Real Cédula especial para el repartimiento de tierras en la isla de Puerto Rico, por virtud de la cual fueron demolidos los "hatos" y repartidos en "estancias" entre los colonos, suprimiéndose también las "dehesas" o "pastos comunes" y respetándose únicamente los "ejidos" de los pueblos que después fueron convertidos en "cotos" de propiedad particular. La misma fue parte de una reforma agraria para incrementar la producción agrícola en Puerto Rico, mediante la expedición de títulos de propiedad por concesión, sobre los hatos cultivables propiedad del Estado, con un impuesto para el mantenimiento del ornamento de las Milicias Disciplinadas, con la condición de revertir al Estado los terrenos que no fuesen cultivados por los concesionarios originales, sus herederos o sucesores en título. Debido a la escasez de soldados españoles para defender la isla de invasiones extranjeras, se organizó un grupo civiles que participaban como soldados voluntarios para defender la isla. A éste grupo se conoció como Las Milicias Disciplinadas. Se reconocía a los terratenientes el carácter de verdaderos propietarios bajo ciertas condiciones de cultivo, pudiendo enajenar sus tierras en vida y trasmitirlas por muerte a sus herederos, los cuales también para conservar sus derechos tendrían que cumplir con las condiciones de cultivo, impuestas a su causante o vendedor, por la Corona Española.

 

El cumplimiento de esta Real Cédula se encomendaba a una Junta que había de hacer el reparto de los terrenos, determinando la situación, cabida, linderos y amojonamiento de cada predio y ordenándose un "Registro Especial" donde constaran los nombres de los futuros propietarios, su condición de labrador, residencia, cultivo de la finca y demás condiciones que era obligatorio consignar. Además, mediante la susodicha Cédula se le concedió a los inmigrantes recién llegados títulos legales de propiedad que le daban los derechos de posesión en usufructo sobre las tierras que venían cultivando sin títulos legales, bajo las mismas condiciones impuestas a los naturales de la isla. Por esta Real Cédula, durante el mismo año de 1778, también el Estado publicó un edicto anunciando la concesión, bajo las mismas condiciones antedichas, de solares o parcelas en terrenos baldíos pertenecientes al Estado. A fines del siglo XVIII, existian 15,000 familias que componían una población de 77,700 personas, que vivían como agregados sin títulos legítimos de propiedad en los terrenos de los grandes terratenientes o del Estado. Las labores agrícolas insulares eran efectuadas por la mano de obra negra esclava.

 

No obstante, la implantación de este nuevo régimen hubo de aplazarse a causa de la guerra entre Inglaterra y España y de las guerras napoleónicas. Hasta ese momento los derechos de los poseedores de fincas rústicas en Puerto Rico variaba, pudiendo distinguirse: primero, los que las tenían por concesión real o las habían legitimado por la "composición". Estos ejercían sus derechos con arreglo a la legislación del antiguo reino de Castilla, supletoria en América y lo contenido en la Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias. Estos eran verdaderos propietarios, con todas las facultades inherentes a su dominio, como es el caso del título que adquirió don Gaspar López , el 4 de febrero de 1750; y segundo, los que las habían obtenido por concesión de municipios o cabildos. Estos actuaban como propietarios pero sólo podían disponer de sus tierras por causa de muerte u nunca intervivos. En cuanto a formalidades públicas para la transmisión y gravamen de la propiedad inmueble, nada se disponía en la Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias.

Sociedad, Derecho y Justicia, José Trías Monge, 1986, páginas 35 y 44 a 45

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, página 435 y 638

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 29, 31 y 668

Derecho Hipotecario Puertorriqueño, Dennis Martínez Irizarry, 1968, páginas 3 y 4

Archivo General de Puerto Rico, Fondo Gobernadores Españoles, año 1778, Caja 77, Folios 22 al 26 vto.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 275 a 279 y 325 a 326

 

6 de mayo de 1778

El Rey Carlos IIl de la Corona Española promulgó una Real Cédula ordenando que en todos los dominios de las Indias, se anotaran indispensablemente en los respectivos oficios de Anotadores de Hipotecas cuantas escrituras se otorgaren con hipotecas expresas y especiales, sin excepción de ninguna.

Derecho Hipotecario Puertorriqueño, Dennis Martínez Irizarry, 1968, página 4

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 878 a 879

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 259, 295 a 296 y 358

 

1781

Nació en Toa Baja, don José Justo López Martínez (hijo de don Juan Crisóstomo López Martín). Debido a la ausencia de documentos, como la acta de nacimiento o bautismo, por haberse destruido los mismos durante las múltiples inundaciones sufridas en el pueblo de Toa Baja, por estar almacenados los volúmenes de actas de nacimientos antiguos en el sótano de la casa Alcaldía del pueblo de Toa Baja, se determinó la antedicha fecha de nacimiento, mediante cómputos aritméticos aproximados, utilizando varias fuentes documentales alternas.

Cartas negativas del Secretario del pueblo de Toa Baja.

Documento no disponible. Fecha computada aproximadamente.

Certificación expedida por el párroco Padre Juan Patrón el 3 de marzo de 1992, Parroquia San Pedro Apóstol de Toa Baja, libro 11 de matrimonios, folios 86 al 86 vto.

 

1782

Se promulgó una Real Cedula para que se publicara la creación del Banco Nacional San Carlos.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 210

 

16 de abril de 1783

El Rey Carlos IIl de la Corona Española promulgó una Real Cédula ordenando que se procediera al establecimiento de los oficios de hipotecas en todas las cabezas de partido en Puerto Rico.

Derecho Hipotecario Puertorriqueño, Dennis Martínez Irizarry, 1968, página 5

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 259, 295 a 296 y 358

 

1785

El Rey Carlos IIl de la Corona Española, estableció en Sevilla, España, el Archivo General de las Indias, para la conservación de todos los documentos relativos a la exploración, conquista y colonización de las colonias bajo el dominio español en el Nuevo Mundo. Este archivo sirvió como depositario de los documentos de carácter notarial, donde se registraron los títulos de propiedad privada y los de concesiones del Estado a través de los cabildos.

Periódico El Nuevo Día, Revista Por Dentro, 31 de octubre de 1996, página 86

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 259, 295 a 296 y 358

 

11 de septiembre de 1787

Nació en Toa Baja, don Jacinto López Martínez (hijo de don Juan Crisóstomo López Martín). Debido a la ausencia de documentos, como la acta de nacimiento o bautismo, por haberse destruido los mismos durante las múltiples inundaciones sufridas en el pueblo de Toa Baja, por estar almacenados los volúmenes de actas de nacimientos antiguos en el sótano de la casa Alcaldía del pueblo de Toa Baja, se determinó la antedicha fecha de nacimiento, mediante cómputos aritméticos aproximados, utilizando varias fuentes documentales alternas.

Cartas negativas del Secretario del pueblo de Toa Baja.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, páginas 193 a 195

 

17 de septiembre de 1787

La nación de los Estados Unidos de América, con un sistema de gobierno democrático, promulgó su Constitución.

El Desarrollo Constitucional de Puerto Rico, Documentos y Casos, Carmen Ramos de Santiago, 1985, páginas 39 a 57

 

14 de julio de 1789

En la nación de Francia, por iniciativa del pueblo francés, cansado de los abusos del gobierno de corte monárquico que los regía, advino la Revolución Francesa, siendo derrocado el gobierno de corte absolutista, constituyéndose el pueblo en una nueva nación conocida como la República de Francia. Proclamándose en suelo nacional francés la abolición de la esclavitud, no siendo extensiva la proclama a sus territorios de ultramar. Esta Revolución Francesa proclamó la igualdad de los derechos individuales, particularmente la opción de los ciudadanos a desempeñar los cargos públicos.

Historia de Puerto Rico, Lucas Morán Arce, 1994, páginas 113 y 114

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, página 219

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 264 a 265

 

3 de septiembre de 1789

La nación de los Estados Unidos de América recibió el reconocimiento de su independencia por parte de la Corona Inglesa de Gran Bretaña.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 408

 

3 de septiembre de 1789

Algunos hombres de Estado españoles habían advertido la ambición imperialista de los Estados Unidos, en el sentido de arrebatarle a España sus territorios conquistados en América, incluyendo la isla de Puerto Rico, cuando el Conde de Aranda le escribió al Rey de la Corona Española, Carlos IV, advirtiendo que la nueva nación de los Estados Unidos, se transformaría en un gran coloso que comenzaría conquistando el territorio español de la Florida y luego extendería su poder por toda América, olvidando la colaboración, que para obtener su independencia de Gran Bretaña, le dieron España y Francia. La susodicha ambición imperialista de los Estados Unidos ya había sido prevista en el año de 1787, cuando Thomas Jefferson, que se convirtió en el tercer Presidente de los Estados Unidos años más tarde, indicó en un escrito que y citamos: "Nuestra confederación debe ser contemplada como el nido desde donde toda la América, la del Norte y la del Sur, ha de ser poblada. Pensando en los mejores intereses de aquel Continente nosotros debemos cuidarnos de no presionar demasiado pronto a los españoles. Estos países no pueden estar en mejores manos. Mi temor es, empero, que estas manos sean demasiado débiles para sujetarlos hasta que nuestra población sea suficientemente númerosa para arrebatárselas pedazo a pedazo".

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 170 a 171

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 408 a 409

 

25 de septiembre de 1789

El primer Congreso de la nación de los Estados Unidos de América, con un sistema de gobierno democrático, en cumplimiento del Artículo V de su Constitución, procedió a enmendar por vez primera los Artículos primero al décimo su Constitución, para garantizar los derechos de todos sus ciudadanos, mediante la aprobación de la carta de derechos civiles.

El Desarrollo Constitucional de Puerto Rico, Documentos y Casos, Carmen Ramos de Santiago, 1985, páginas 48 a 50

 

1792

El Rey Carlos IV de la Corona Española le concedió a Luis de Balbes de Berton de Quiers (Duque de Crillón Mahón) 8,700 cuerdas en los lugares de Naguabo, Fajardo y Luquillo en Puerto Rico, en cumplimiento de la concesión que el Rey Carlos III de la Corona Española le había dado a éste en el año de 1776, como premio por sus servicios militares a la Corona.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 202 y 716

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 371

La Real Cédula de Gracias de 1815 y sus primeros efectos en Puerto Rico, Raquel Rosario Rivera, 1995, página 25

 

1795

La Corona Española promulgó la Novísima Recopilación de Leyes de los Reinos de Indias, como nueva edición actualizada de la antigua Recopilación de Leyes de los Reinos de Indias del año de 1680.

Sociedad, Derecho y Justicia, José Trías Monge, 1986, páginas 17 a 117

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 10 y 51

 

1795

Corozal (fundado en 1795) con una cabida superficial de 27,528 cuerdas hoy.

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 98

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 566 y 570

 

1795

El Rey Carlos IV de la Corona Española, puso fin a la guerra con la República de Francia, mediante la firma del Tratado de Basilea. Por el cual España cedió a Francia la parte española de Santo Domingo (hoy Haití). Conociéndole a la nueva colonia francesa bajo el nombre de "Saint Domingue Francés".

Historia de Puerto Rico, Lucas Morán Arce, 1994, páginas 113 y 114

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 358 a 359

 

1797

Según lo relató el científico francés, André Pierre Ledrú, en su recorrido por Puerto Rico, la población de un país está en razón directa con la cantidad de propietarios que haya en él. La aplicación de la susodicha teoría, lo llevó a concluir que para ese año la isla sólo tenía la sexta parte de los habitantes que podría sostener. Lo que en realidad ocurrió fue que exterminada la mayor parte de los indígenas por sus conquistadores, los últimos se repartieron entre sí los despojos del pueblo vencido, y cada soldado o empleado tomaba para sí muchas leguas cuadradas de sabanas o bosques. De esa distribución de tierras, por compra o herencias, se crearon los grandes latifundios existentes.

 

Según Ledrú, la isla tenía un área compuesta de 720 leguas cuadradas. Utilizando las medidas modernas, tenemos que excluyendo a Vieques y Culebra, la isla tiene un área de 8,736 kilómetros cuadrados. Si esa cantidad la dividimos entre 720 leguas, cada legua computada por Ledrú equivaldría a 12.123 kilómetros cuadrados de área. Que a su vez equivaldrían a 3,086.96 cuerdas de área. Computadas mediante multiplicar la cantidad de cuerdas que comprende un kilómetro cuadrado (254.42 cuerdas) por el número de kilómetros cuadrados que comprende una legua cuadrada de Ledrú (12.123 kilómetros cuadrados). Por ejemplo, si un vecino adquiría 360 leguas cuadradas de tierras, eso equivaldría a 1,111,305.6 cuerdas de área.

 

Antes del año del 1778 acostumbraban llegar a la isla anualmente muchos españoles y canarios, guiados por el deseo de hacer fortuna, y a muchos de ellos, aunque traían sus pequeños capitales para dedicarse a las labranzas, les era imposible obtener concesiones de tierras debido a que ya las mismas tenían dueño.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 538 y 554

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo III, páginas 457 y 463

Enciclopedia Clásicos de Puerto Rico, Lucas Moran Arce, 1971, Ediciones Latinoamericanas S.A., páginas 45 a 46

 

17 de abril al 2 de mayo de 1797

El ingles, Sir Ralph Abercromby, atacó e invadió la ciudad de San Juan en Puerto Rico.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 158

 

22 de mayo de 1797

La Real Audiencia Chancillería de Santo Domingo fue trasladada a Puerto Príncipe en Cuba.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 164 y 173

 

23 de marzo de 1798

La Corona Española promulgó una Real Cédula ordenando los requisitos sobre las confirmaciones de tierras realengas en Puerto Rico.

Derecho Hipotecario Puertorriqueño, Dennis Martínez Irizarry, 1968, página 5

 

noviembre de 1799

Napoleón Bonaparte derrocó al Corrupto Directorio de los cinco bribones que tenían el mando de la República de Francia, que habían subido al poder durante la Revolución Francesa del 1789.

Historia de Puerto Rico, Lucas Morán Arce, 1994, páginas 113 y 114

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, página 219

Breve Historia de los Estados Unidos de América, por David Saville Muzzey, Horace Kidger & Antonio J. Colorado, 1953, páginas 97 a 98

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994,

páginas 358 a 359

 

1800

El Gobernador de Puerto Rico, Ramón de Castro y Gutiérrez, ordenó la construcción del Arsenal de San Juan.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 138

 

septiembre de 1800

El emperador de la República de Francia, Napoleón Bonaparte, que soñaba con crear un nuevo imperio francés en América, obligó a España a que le cediera Nueva Orleáns con todo su vasto territorio entre el Misisipí y las Montañas Rocosas (hoy territorio central de los Estados Unidos).

Breve Historia de los Estados Unidos de América, por David Saville Muzzey, Horace Kidger & Antonio J. Colorado, 1953, página 99

 

22 de diciembre de 1800

La Corona Española promulgó la Real Cédula número 755, prohibiendo la extracción de documentos originales en todas la Secretarías de los Reinos de la Indias, para evitar su extravío, fomentando su conservación. Esta orden fue una herramienta vital para que los documentos notariales donde se registraron las transacciones inmobiliarias se conservaran en buen estado.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, página 388

 

25 de agosto de 1802

La Corona Española promulgó una Real Cédula, con el propósito de que para la aplicación del sistema hipotecario que regía entonces en España, a los territorios de Ultramar, como Puerto Rico, el Gobierno delegó en las respectivas Audiencias Territoriales la facultad de dictar las disposiciones necesarias al efecto. La Audiencia Territorial de Méjico llenó muy pronto este cometido y el Gobierno acordó que las disposiciones dictadas por ella se observasen en todas las demás Audiencias Territoriales de los Reinos de las Indias y en Filipinas. Esta Real Cédula contenía 25 artículos, regulando el funcionamiento de los registros de Anotadurías de Hipotecas, declarando estos oficios vendibles y renunciables y disponiendo la forma en que deberían hacerse las anotaciones correspondientes. Esta acción reguladora mejoró el funcionamiento del sistema original del Registro de Anotadurías de Hipotecas que databa del 1769.

Derecho Hipotecario Puertorriqueño, Dennis Martínez Irizarry, 1968, página 5

 

diciembre de 1802 al 2 de mayo de 1803

La cesión obligada del territorio de Nueva Orleans por parte de España a Francia en el año de 1800, incrementó los temores del tercer Presidente de los Estados Unidos, Thomas Jefferson, quien siempre había pensado en lo que podría significar para los agricultores estadounidenses, el que fuera Francia, nación pujante, y no España, imperio en decadencia, la que dominara la desembocadura del gran río que estos tanto necesitaban para llevar sus productos al mercado. Actuando rápidamente, Thomas Jefferson, obtuvo del Congreso una partida de $2,000,000 de dólares para comprar a Nueva Orleáns y envió su representante Monroe a París con órdenes de ayudar al ministro residente Livingston a realizar la compra. Pero antes, de que aquél hubiera puesto los pies en Francia, ya Napoleón había renunciado a su proyecto de crear un imperio en América, y ofreció en venta toda la inmensa provincia de Luisiana. Después de algún regateo, se fijó un precio de $14,500,000 dólares, cerrándose el trato para la fecha del 2 de mayo de 1803.

Breve Historia de los Estados Unidos de América, por David Saville Muzzey, Horace Kidger & Antonio J. Colorado, 1953, página 99

 

13 de marzo de 1803

El Dr. Juan Alejo de Arizmendi fue nombrado como el primer Obispo puertorriqueño.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 125

 

1804

Como consecuencia de la rebelión de los esclavos rebeldes en la colonia francesa de "Saint Domingue Francés" (hoy Haití), nacida de la influencia en el reclamo de sus derechos humanos debido a la abolición de la esclavitud en suelo nacional francés, todas las plantaciones de caña de azúcar fueron destruidas por los esclavos, paralizándose la producción azucarera en esa colonia. Creándose a su vez, una escasez de azúcar en el mercado mundial y una súbita alza en los precios del producto. Trayendo como consecuencia ese acto anárquico político social, la aceleración del ritmo de crecimiento que las haciendas azucareras de Puerto Rico venían experimentando desde finales del siglo 18.

Esclavos Rebeldes, Guillermo A. Baralt, 1989, páginas 15 y 16

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 28

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 264 a 265

 

5 de mayo de 1804

El Dr. Juan Alejo de Arizmendi confirmó la erección de la ermita de Hormigueros, como parroquia.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 125

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, página 895

 

18 de mayo de 1804

Napoleón Bonaparte se proclamó oficialmente como emperador de la República de Francia.

Historia de Puerto Rico, Lucas Morán Arce, 1994, páginas 113 y 114

 

1805

Se publicó en Puerto Rico la Novísima Recopilación de Leyes de los Reinos de Indias, estableciendo el orden de prelación entre los diversos cuerpos legales anteriores, sin derogarlos. Dando continuidad al investimiento del Gobernador Capitán General de Puerto Rico con poderes absolutos en la isla. En la práctica, la mayor parte de las disposiciones contenidas en la Novísima Recopilación de Leyes de los Reinos de Indias, fueron letra muerta en Puerto Rico, que no cumplieron los gobernadores ni virreyes de turno.

Sociedad, Derecho y Justicia, José Trías Monge, 1986, páginas 35 y 73

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo III, páginas 503 a 505

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 10 y 51

 

1806

don José Justo López Martínez (hijo de don Juan Crisóstomo López Martín), contrajo matrimonio en el pueblo de Toa Baja, con Doña Juana Rodríguez. Tiempo después, como producto de esa unión conyugal, engendraron a un hijo nombrado José María López Rodríguez. Debido a la ausencia de documentos, como la acta de matrimonio y las de nacimientos o bautismos, por haberse destruido los mismos durante las múltiples inundaciones sufridas en el pueblo de Toa Baja, por estar almacenados los volúmenes de actas antiguos en el sótano de la casa Alcaldía del pueblo de Toa Baja, se determinó la antedicha fecha de matrimonio, mediante cómputos aritméticos aproximados, utilizando varias fuentes documentales alternas. 

Cartas negativas del Secretario del pueblo de Toa Baja.

Documento no disponible. Fecha computada aproximadamente.

Certificación expedida por el párroco Padre Juan Patrón el 3 de marzo de 1992, Parroquia San Pedro Apóstol de Toa Baja, libro 11 de matrimonios, folios 86 al 86 vto.

 

1807

El ejército francés de Napoleón Bonaparte invadió a Portugal y el norte de España, forzando la abdicación del Rey de España, Carlos IV, y de su heredero, Fernando VII. En su lugar Napoleón nombró a su hermano José Bonaparte. En protesta ante tan afrentosa situación el pueblo español se sublevó iniciándose así lo que se conoció como la guerra de independencia española. Inmediatamente las provincias españolas constituyeron "juntas" particulares de gobierno que dieron lugar a la creación de la "Junta Suprema, Central y Gubernativa de los Reinos de España e Indias", presidida por el Conde de Floridablanca, que habría de dirigir los destinos de España entre el 25 de agosto de 1808 y el 29 de enero de 1810; que en abierta rebeldía rechazó el dominio bonapartista y proclamó su fidelidad a Fernando VII como legítimo Rey de España. La Junta gobernaría hasta tanto el monarca pudiese regresar a España del exilio en Bayona, donde era custodiado por el propio ejercito de Napoleón Bonaparte. España quedó dividida en dos territorios: el centro y el norte dominado por las tropas francesas y el sur por la Junta.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, índice

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 3 a 10

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, página 220

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 360

 

1808

Imperaba en la isla de Puerto Rico un Régimen colonial de tipo administrativo, inspirado en el sistema mercantilista, cuyas bases lo constituían la Nueva Recopilación de Leyes de Indias del 1691, la mayor parte de cuyas disposiciones databan de los tiempos de Felipe II y Felipe III y la Novísima Recopilación del 1795, cuerpo legal que consagraba el absolutismo monárquico. Dando al Gobernador, según las disposiciones del Libro III de las Leyes de los Reinos de Indias, poderes absolutos y omnipotentes en PR. Como Capitán General teniendo la dirección de la milicia y la marina. Como Intendente teniendo poderes económicos al mando de los Negocios de la Hacienda Pública. Como Juez Superior teniendo poderes judiciales interviniendo en la administración de la justicia. Como Vicepatrono real teniendo poderes eclesiásticos participando en la administración de la Iglesia. No existiendo un organismo representativo externo imparcial, que pudiera servir de freno a los excesos del Gobernador.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, página 10

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 323 a 324

 

30 de junio de 1809

Por decreto de la Corona Española, don Salvador Meléndez Bruna, pasó a ocupar el cargo de Gobernador Capitán General de Puerto Rico.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, índice

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 298 a 300

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 18 a 23

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 361

 

1809 a 1814

Se produjo el fenómeno de la coexistencia en España de dos Gobiernos: el de José Bonaparte, en representación del Imperio francés con su hermano Napoleón Bonaparte, y el de las Regencias, símbolo de la resistencia nacional española contra la invasión francesa que habían sufrido en su propio territorio español.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 365

 

1809

La "Junta Suprema, Central y Gubernativa de los Reinos de España e Indias" declaró a todas las colonias parte integrante de la monarquía española con derecho a representación en este organismo principal de gobierno. Por primera vez, España intentaba modificar las relaciones con sus colonias, elevándolas a la categoría de provincias. Como tal, tenían derecho a enviar un diputado o representante, portavoz de sus intereses ante la Junta. Como resultado de esos procesos, resultó electo, para representar a la provincia de Puerto Rico,  el  puertorriqueño don Ramón Power y Giralt.

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, página 220

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 361 a 362

 

1810

Nuevos acontecimientos en España causaron que la elección de don Ramón Power y Giralt quedase sin efecto. Debido a los avances de las tropas francesas hacia el sur de España, la "Junta Suprema, Central y Gubernativa de los Reinos de España e Indias" tuvo que refugiarse en la isla de León, junto a Cádiz. Al poco tiempo, fue sustituida por un "Consejo de Regencia", que en 1810 convocó a Cortes (ósea, el Parlamento o la Legislatura en España). La convocatoria reconoció el derecho de las colonias a enviar diputados a las Cortes. En Puerto Rico se efectuaron nuevas votaciones, resultando don Ramón Power y Giralt, reelecto como representante de la Provincia de Puerto Rico.

Historia de Puerto Rico, Lucas Morán Arce, 1994, página 116

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 215

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 21 a 22

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, página 222

 

10 de abril de 1810

Se conoció en la colonia española de Venezuela la crítica situación que atravesaba España tras la disolución de la Junta Suprema y el establecimiento del Consejo de Regencia. Los partidarios de la Independencia se decidieron a aprovechar el propicio momento en que se les presentaba. Constituyeron el ayuntamiento de Caracas en Junta Revolucionaria. Depusieron de sus cargos a los funcionarios españoles. Proclamando la independencia de Venezuela del dominio de España. Dando comienzo a unas luchas que durarían varias décadas para lograr su propósito.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 32 a 33

Los Emigrantes Llegados a Puerto Rico Procedentes de Venezuela entre 1810 - 1848, Raquel Rosario Rivera, 1992, páginas 15 a 16

 

1810 al 1848

Como consecuencia de la inestabilidad política en el territorio español de Venezuela (la Gran Colombia), causada por las luchas por su independencia de España, la isla de Puerto Rico se convirtió en refugio para cientos de españoles residentes en territorio venezolano, que emigraron a Puerto Rico, huyendo de los abusos cometidos por los revolucionarios contra todos los españoles leales a la Corona de España. Como ejemplo de ello, pertinente a este caso, para el año de 1821, a consecuencia de la guerra en Carabobo, que ganó el líder revolucionario Simón Bolívar el 24 de junio del citado año, llegó a Puerto Rico, procedente de Costa Firme, los españoles don Antonio Canino y su esposa, Doña Catalina del Castillo, con su hijo adolescente de 15 años, nacido en Venezuela para el 1806, Manuel Felipe Canino del Castillo. Durante el susodicho periodo, según testimonio del propio Gobernador Capitán General de Puerto Rico, don Salvador Meléndez Bruna, en la isla sólo existían tres hospitales, habiendo un médico aprobado por la Universidad de Caracas y algunos cirujanos militares, para atender una población de 230,622 almas, según el censo de 1820. De esta corriente migratoria, llegaron a la isla algunos españoles pertenecientes a la clase pudiente con sus esclavos, entre ellos, médicos prominentes que se habían educado en la Universidad de Caracas. La necesidad de médicos en la isla era grande. Estos antecedentes influenciaron en las generaciones posteriores al seleccionar como profesión a estudiar, la medicina. Pudiendo sólo los de la clase pudiente en Puerto Rico, enviar a su prole a estudiar en instituciones académicas fuera de Puerto Rico, como las de España, Santo Domingo y Estados Unidos. Ejemplo claro de esto lo fue, el susodicho Manuel Felipe Canino del Castillo, que más tarde fue médico de profesión, ejerciendo su carrera en el sector de Maguayo del Barrio de Dorado en el pueblo de Toa Baja, donde se estableció, luego de haber contraído nupcias el 24 de septiembre de 1832 en Toa Baja con Doña Petronila Martínez. La prominencia de esta clase médica extranjera, dejó sentir su influencia sobre los gobernantes omnímodos de Puerto Rico durante varias décadas, inclusive, hasta en el acaparamiento de tierras.

Historia de Puerto Rico, Lucas Morán Arce, 1994, páginas 126 y 133

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo III, páginas 210 a 213

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 215

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 129, 130 y 439

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 376, 382, 386, 395, 400, 409, 410, 415, 419, 424 y 430

Los Emigrantes Llegados a Puerto Rico Procedentes de Venezuela entre 1810 - 1848, Raquel Rosario Rivera, 1992, páginas 15 a 35, 84 a 98, 120 a 122, 178 a 194, 245, 254 a 255, 321 y 324

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 60, 66, 93, 95, 98 a 100, 121, 124, 156, 160, 167 a 168, 265, 268 y 275 a 277

 

24 de septiembre de 1810

Se inaguraron en España las Cortes Constituyentes, con el propósito de redactar el documento que daría nacimiento a su primera constitución como nación, siendo exaltado a la vicepresidencia del cuerpo, el puertorriqueño don Ramón Power y Giralt. En el seno de aquel organismo debatieron liberales (reformistas o constitucionalistas) y absolutistas (tradicionalistas o conservadores), bandos que también existían en Puerto Rico. Mientras se elaboraba el documento constitucional, el Consejo de Regencia seguía dirigiendo los destinos de la España revolucionaria. Ahora había grandes posibilidades de que, como se venía hablando en Puerto Rico muchos años atrás, el poder real emanara del pueblo que le daba su consentimiento para gobernar y que, por consiguiente, debía haber un cuerpo legislativo que compartiera los deberes del gobierno junto al Rey. Esta era, pues, la semilla de la Monarquía Constitucional.

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, página 219

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 365

 

1812 a 1827

La producción azucarera de la isla se incrementó de 16,765 a 365,535 quintales. Osea, a razón de 21.80 veces más. En tan sólo 15 años.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 197

 

1812

Se propuso al Gobierno un proyecto para la creación de un banco local.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 207

 

1812

don Jacinto López Martínez (hijo de don Juan Crisóstomo López Martín), contrajo matrimonio en el pueblo de Toa Baja, con su tía materna, Doña María Romualda Martínez García (hermana de Doña María Josefa Martínez García, que era la madre de don Jacinto López Martínez). Tiempo después, como producto de esa unión conyugal, engendraron a 14 hijos nombrados: Juan Hipólito, Teresa de Jesús, María Ignacia, Juana Francisca, Manuela, María Luisa, Josefa Guadalupe, Jacinto de Jesús, Manuel Antonio, Juan Vicente, José Catalino, Fermina, Juan Guadalupe y María del Rosario; todos de apellidos López Martínez. Debido a la ausencia de documentos, como la acta de matrimonio y las de nacimientos o bautismos, por haberse destruido los mismos durante las múltiples inundaciones sufridas en el pueblo de Toa Baja, por estar almacenados los volúmenes de actas antiguos en el sótano de la casa Alcaldía del pueblo de Toa Baja, se determinó la antedicha fecha de matrimonio, mediante cómputos aritméticos aproximados, utilizando varias fuentes documentales alternas.

Cartas negativas del Secretario del pueblo de Toa Baja.

Documento no disponible. Fecha computada aproximadamente.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, páginas 193 y 239

 

19 de marzo de 1812

Luego de año y medio de deliberaciones, las Cortes Constituyentes españolas promulgaron en Cádiz, la primera Constitución Española. La cual por decreto de 14 de julio del mismo año, del Gobernador Capitán General de Puerto Rico, el brigadier Salvador Meléndez Bruna, se procedió a declarar vigente, rigiendo la misma en Puerto Rico. Otorgándole a los puertorriqueños, los derechos de inviolabilidad de domicilio, persona, propiedad, libertad de pensamiento, petición, trabajo y sufragio; dejando de ser la isla una colonia para convertirse en una provincia española. Además, la susodicha Constitución creó un organismo semi representativo, de carácter administrativo en el ámbito insular, que se conoció como la Diputación Provincia; que estaba constituida por nueve miembros, siendo el Gobernador (que la presidía) y el Intendente miembros natos; los siete restantes eran propietarios y habría tres suplentes, todos electivos. Este cuerpo entendía en asuntos internos del país: formaba repartos contributivos de los pueblos, examinaba las cuentas de los Ayuntamientos, regulaba la inversión de fondos públicos, organizaba nuevos municipios, proponía obras públicas, cuidaba de los establecimientos piadosos y benéficos, fomentaba la agricultura, la industria, el comercio y promovía la educación. Esta Constitución de 1812, establecía al propio tiempo la centralización administrativa, que en última instancia radicaba en las Cortes. En todo lo que no estuviese prescrito por ella, continuaba rigiendo la Novísima Recopilación de Leyes de los Reinos de Indias.

Historia de Puerto Rico, Lucas Morán Arce, 1994, páginas 118 y 119

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 541 a 542

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, página 49

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, páginas 228 a 231

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 365 a 383

 

1813

Se introdujo la moneda macuquina a la isla.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 215

 

4 de enero de 1813

Otras disposiciones se dirigieron al aprovechamiento de terrenos baldíos y a la vez a asegurar y desarrollar la propiedad individual. Las Cortes y el Consejo de Regencia de la Corona Española expidieron un Real Decreto, aprobando una nueva Ley de Tierras para las provincias de Ultramar,  inspirada en la Real Cédula del 14 de enero de 1778, para estimular la agricultura y socorrer a los no propietarios, disponiendo por reglamento la reducción de los terrenos comunes baldíos o hatos del Estado a dominio particular, favoreciendo especialmente a los "defensores de la patria" y a los "ciudadanos no propietarios"; bajo ciertas condiciones restrictivas de reversión al Estado en caso de incumplimiento si no se cultivasen o pasaren a manos muertas o improductivas los terrenos concedidos.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 650

Derecho Hipotecario Puertorriqueño, Dennis Martínez Irizarry, 1968, página 5

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 55, 61 a 63 y 527 a 530

 

18 de diciembre de 1813

Napoleón Bonaparte, luego de ser derrotado en la Batalla de Leipzig, el 16 de octubre de 1813, se vio obligado a abandonar la guerra en España y a suscribir el Tratado de Valencay, que liberó al Rey de España, Fernando VII.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 373

 

4 de mayo 1814 al 1820

El Rey Fernando VII pasó a ocupar el trono de la Corona Española, reinando bajo el Régimen Absolutista. Derogando por Real Decreto en España y en todas sus provincias de Ultramar, la Constitución Española del 19 de marzo de 1812 promulgada en Cádiz, restableciendo la Monarquía y eliminando el Régimen constitucional. Eliminando totalmente las Diputaciones Provinciales y los puestos electivos a diputados de las mismas.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, índice

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 75 a 76

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, página 231

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 372 a 373

 

30 de junio de 1814

Por decreto de la Corona Española, don Salvador Meléndez Bruna, pasó a continuar ocupando el cargo de Gobernador Capitán General de Puerto Rico, con facultades omnímodas, bajo el absolutismo en España.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, índice

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 298 a 300

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, página 75

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 386

 

1815

El Estado permitió la posesión, uso y portación de armas de fuego a los colonos para contener a los esclavos, resistir invasiones y correrías de piratas.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 127

 

10 de agosto de 1815

El Rey Fernando VII de la Corona Española, promulgó una Real Cédula para fomentar la agricultura, la industria y el comercio de Puerto Rico. Esta Real Cédula, de una vigencia de sólo 15 años a partir de su promulgación (hasta 1830), que generalmente se designó con el nombre de "Cédula de Gracias", proclamó la libre admisión de extranjeros provenientes de naciones amigas con sus caudales y esclavos, siempre que profesaran la religión católica, así como de pardos y negros libres que deseaban trasladarse a la isla en calidad de colonos o como jefes de familia, exigiendo un juramento de fidelidad al Rey y a las Leyes vigentes. Al colono blanco se le aseguraba la propiedad de 7 acres para sí y por cada persona blanca que le acompañase; la mitad de esa cantidad de tierra se le daría por esclavo negro o pardo que llegara con él. Y al colono negro o a los pardos libres se le concedían 3 acres para sí y una cantidad proporcional por cada esclavo que trajese pero debía pagar los tributos personales. El colono tenía 5 años para decidir si regresaba a su país de origen con los caudales y bienes que trajo consigo; debiendo satisfacer el 10% sobre aquellos que hubiera aumentado durante su estancia en el país, siendo revertidos los terrenos recibidos al Estado. Transcurridos los cinco años, el colono podía acogerse a los derechos de naturalización, que cubría también a sus descendientes; en ese instante el Gobierno le concedía gratuitamente y a perpetuidad las tierras que venía cultivando. Los bienes de un colono que fallecía pasaban a sus herederos, si éstos se establecían en la isla; por acuerdo del Gobernador y del Intendente los bienes pasaban a sus herederos con los mismos derechos del causante, aunque éste hubiese fallecido intestado. Según el artículo cuarto, del Reglamento para la ejecución de la antedicha Ley de la Cédula de Gracias, las tierras que el Estado podía repartir a los colonos serian: primero, las realengas sin dueño, por ser del Estado; segundo, las que hubieran sido propiedad particular aplicadas al fisco por problemas legales (como las confiscadas por deudas contributivas); y tercero, las donadas o repartidas, que no se hubiese hecho uso, arreglado a la concesión, estando baldías. La tierras clasificadas como propiedad privada, aunque estuvieran incultas, cuyos propietarios tuvieran sus títulos de dueño legitimados por la Corona Española desde el año de 1759, el Estado no podía cederlas para tales fines, ni confiscárselas caprichosamente.

Historia de Puerto Rico, Lucas Morán Arce, 1994, página 119

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, páginas 435 y 636

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 78 a 80

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, páginas 237 a 252

La Real Cédula de Gracias de 1815 y sus primeros efectos en Puerto Rico, Raquel Rosario Rivera, 1995, páginas 37 a 41, 57, 75, 90 a 93, 95 a 97, 100 a 101, 104, 109 a 113, 117 a 119 y 123 a 141

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 378 a 383 y 421 a 422

 

15 de agosto de 1815

El Rey Fernando VII de la Corona Española, promulgó una Real Cédula, expresamente para Puerto Rico, en la cual dispuso que los terrenos baldíos del Estado, que en plazo de un año no fueran reducidos a cultivo por sus legítimos concesionarios o en cuya preparación no se hubiera invertido por lo menos la décima parte del valor total de aquellos, quedarían revertidos al Estado. Igualmente se concedió un plazo breve a los que poseían terrenos como simples detentadores para que pudieran legitimar su adquisición pagando previamente la composición correspondiente. Se dispuso también que para obtener los títulos de dominio era requisito indispensable haber practicado el deslinde y amojonamiento con hitos o mojones de piedra.

Derecho Hipotecario Puertorriqueño, Dennis Martínez Irizarry, 1968, páginas 5 y 6

 

1816

don Basilio López Martín (hijo de don Gaspar López ) contrajo matrimonio en el pueblo de Toa Baja, con Doña María Paula Salgado Roman. Tiempo después, como producto de esa unión conyugal, engendraron a 7 hijos nombrados: Domingo, María Romana, Andrés, Eugenio, Petrona, Gaspar y Juan Pedro; todos de apellidos López Salgado. Debido a la ausencia de documentos, como la acta de matrimonio y las de nacimientos o bautismos, por haberse destruido los mismos durante las múltiples inundaciones sufridas en el pueblo de Toa Baja, por estar almacenados los volúmenes de actas antiguos en el sótano de la casa Alcaldía del pueblo de Toa Baja, se determinó la antedicha fecha de matrimonio, mediante cómputos aritméticos aproximados, utilizando varias fuentes documentales alternas.

Cartas negativas del Secretario del pueblo de Toa Baja.

Documento no disponible. Fecha computada aproximadamente.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, páginas 224 y 225

 

1816

El panorama político social de Puerto Rico era deplorable. Las contribuciones se imponían sin método ni equidad. Los correos estaban mal servidos. Los edificios públicos en el mayor abandono. Los archivos en absoluto desorden. Las tierras baldías se repartían sin formalidad y a capricho. Habiendo vicios en el Gobierno de favoritismo y nepotismo, sin que el pueblo privado del sufragio, pudiera poner coto a tales males.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, página 99

 

1817

Nació en Toa Baja, don Domingo López Salgado (hijo de don Basilio López Martín). Debido a la ausencia de documentos, como la acta de nacimiento o bautismo, por haberse destruido los mismos durante las múltiples inundaciones sufridas en el pueblo de Toa Baja, por estar almacenados los volúmenes de actas de nacimientos antiguos en el sótano de la casa Alcaldía del pueblo de Toa Baja, se determinó la antedicha fecha de nacimiento, mediante cómputos aritméticos aproximados, utilizando varias fuentes documentales alternas.

Cartas negativas del Secretario del pueblo de Toa Baja.

Documento no disponible. Fecha computada aproximadamente.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, páginas 284 y 285

 

1818

Nació en Toa Baja Doña María Romana López Salgado (hija de don Basilio López Martín). Debido a la ausencia de documentos, como la acta de nacimiento o bautismo, por haberse destruido los mismos durante las múltiples inundaciones sufridas en el pueblo de Toa Baja, por estar almacenados los volúmenes de actas de nacimientos antiguos en el sótano de la casa Alcaldía del pueblo de Toa Baja, se determinó la antedicha fecha de nacimiento, mediante cómputos aritméticos aproximados, utilizando varias fuentes documentales alternas.

Cartas negativas del Secretario del pueblo de Toa Baja.

Documento no disponible. Fecha computada aproximadamente.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, páginas 284 y 285

 

1818

Morovis (fundado en 1818) con una cabida superficial de 25,410 cuerdas hoy.

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 110

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo III, páginas 879 a 887

 

28 de diciembre de 1818

El Rey Fernando VII de la Corona Española, promulgó una Real Orden, decretando la creación de una Junta en Puerto Rico, bajo el nombre de Junta de Repartimientos de Terrenos Baldíos o Realengos, como organismo corporativo, para poner en ejecución lo dispuesto en la Real Cédula del 14 de enero de 1778 (que se había pospuesto por la guerras entre España e Inglaterra y las napoleónicas); con facultades para la repartición de los terrenos baldíos del Estado, determinando la situación, cabida, linderos, amojonamiento de cada predio y hasta expedir a los interesados el correspondiente título de pertenencia en usufructo, dándose así el último paso para el reconocimiento de la propiedad pública y privada en Puerto Rico.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, página 642

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, página 94

Derecho Hipotecario Puertorriqueño, Dennis Martínez Irizarry, 1968, páginas 3 y 4

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo II, 2da parte, página 486

Certificación expedida el 14 de abril de 1910 por el Comisionado de lo Interior de Puerto Rico, Protocolo Notarial, 1910, Lcdo. Ramón S. Pesquera, Bayamón, página 3

 

1819

Nació Andrés López Salgado.

Documento no disponible. Fecha computada aproximadamente.

 

20 de julio de 1819

La Corona Española, promulgó una Real Orden, reconociendo la legitimidad de los títulos de dominio conferidos por los pueblos.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, páginas 435 y 636

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, página 95

La Real Cédula de Gracias de 1815 y sus primeros efectos en Puerto Rico, Raquel Rosario Rivera, 1995, página 24

 

1819

La rápida campaña militar del General Andrew Jackson, que más tarde se convertiría en el séptimo Presidente de los Estados Unidos, en el territorio de la provincia española de la Florida en América, arrojó a los españoles del Sur de los Estados Unidos. Trayendo como consecuencia la cesión por España a los Estados Unidos de Florida y de todo el litoral del Golfo de Méjico hasta el lindero oriental de Texas.

Breve Historia de los Estados Unidos de América, por David Saville Muzzey, Horace Kidger & Antonio J. Colorado, 1953, página 117

 

7 de marzo de 1820 al 4 de octubre de 1823

Ante el triunfo del movimiento de la resistencia española, inspirado por don Antonio Alcalá Galiano y dirigido por los generales don Rafael del Riego y don Juan Antonio Quiroga, opuestos al Régimen absolutista, luego de convocar a las Cortes y jurar la Constitución Española del 19 de marzo de 1812 promulgada en Cádiz, el Rey Fernando VII, pasó a ocupar el trono de la Corona Española, reinando bajo el Régimen Monárquico Constitucional, eliminándose en España el Gobierno de corte absolutista por segunda ocasión. No obstante, el Rey jamás aceptó sinceramente el Régimen constitucional, como tampoco los realistas que apoyarían más adelante toda gestión en el exterior para restaurar el absolutismo. Fernando VII se vio obligado a restablecer la Constitución de 1812 porque el General Riego, uno de los héroes que habían combatido contra las fuerzas francesas en defensa de su Rey, sublevado en las Cabezas de San Juan, lo obligó a jurarla. Más tarde Riego pagaría con su vida esa rebeldía. Fernando VII logró el apoyo del Ejército francés, el mismo que lo había mantenido secuestrado por órdenes de Napoleón Bonaparte. Ese ejército, llamado "los cien mil hijos de San Luis", comandado por el Duque de Angulema, le sirvió para más tarde restablecer el gobierno absoluto. Así las cosas, para el año de 1823, el General Riego fue vencido por los franceses, quienes lo entregaron a Fernando VII. Y éste lo hizo morir en la horca.

Historia de Puerto Rico, Lucas Morán Arce, 1994, página 119

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, índice

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 105 y 106

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, página 231

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 191 y 395 a 396

 

24 de marzo de 1820

Por decreto de la Corona Española, el brigadier don Juan Vasco y Pascual, pasó a ocupar el cargo de Gobernador Capitán General de Puerto Rico.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, página 382

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, índice

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 105 y 106

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 396

 

1820

Nació Eugenio López Salgado.

Documento no disponible. Fecha computada aproximadamente.

 

25 de abril de 1820

Las Cortes de la Corona Española, amparadas en la Constitución Española del 19 de marzo de 1812 promulgada en Cádiz, con vigencia en España por segunda ocasión desde su creación, aprobaron una Ley, que comenzaría a regir en Puerto Rico para el año de 1822, patrocinada por el diputado Demetrio O'Daly de la Puente, para separar la Capitanía Militar del Gobierno General de Puerto Rico. La Ley estaba inspirada en la teoría de separación de poderes, que tanto defendió el puertorriqueño don Ramón Power y Giralt en el 1810, en su afán de asestar un golpe a la centralización que patrocinaba el absolutismo.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 126 a 127

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, página 232

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 397 a 399

 

14 de mayo de 1820

El Gobernador Capitán General de Puerto Rico, el brigadier don Juan Vasco y Pascual, recibió las primeras noticias sobre la restauración del Régimen Constitucional en España, procediendo al día siguiente a publicar una proclama, declarando vigente en Puerto Rico la Constitución Española del 19 de marzo de 1812 promulgada en Cádiz, por segunda ocasión en su historia. Consecuentemente, Puerto Rico volvió a adquirir la categoría de provincia y parte integrante de la monarquía constitucional, y los puertorriqueños libres a quedar investidos con todos los derechos de la ciudadanía española. Además, con el restablecimiento de la susodicha Constitución se volvió a restablecer el organismo semi representativo, de carácter administrativo en el ámbito insular de la Diputación Provincial del 1812; que estaba constituido por nueve miembros, siendo el Gobernador (que la presidía) y el intendente miembros natos; los siete restantes eran propietarios y habría tres suplentes, todos electivos. Este cuerpo entendía en asuntos internos del país: formaba repartos contributivos de los pueblos, examinaba las cuentas de los Ayuntamientos, regulaba la inversión de fondos públicos, organizaba nuevos municipios, proponía obras públicas, cuidaba de los establecimientos piadosos y benéficos, fomentaba la agricultura, la industria, el comercio y promovía la educación. Constituyéndose así la segunda Diputación Provincial de Puerto Rico.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, índice

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 105 y 106

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, página 231

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 191, 395 a 396 y 407

 

7 de agosto de 1820

Por decreto de la Corona Española, el brigadier don Gonzalo Aróstegui Herrera, pasó a ocupar el cargo de Gobernador Capitán General de Puerto Rico.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, índice

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 129 a 130

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 249 a 250

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, página 110 a 111

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 397

 

1821 al 1822

Jacinto López Martínez ocupó el cargo de Alcalde del pueblo de Toa Baja.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, páginas 36, 193 a 195

 

1821

Nació Petrona López Salgado.

Documento no disponible. Fecha computada aproximadamente.

 

1821

La Corona Española estableció el primer archivó público del Nuevo Mundo en la provincia de Argentina en Sur América.

Periódico El Nuevo Día, Revista Por Dentro, 31 de octubre de 1996, página 86

 

1821

El territorio español de Méjico se independizó de España. Siendo el territorio de Texas parte de Méjico. Ese mismo año, Méjico hizo grandes concesiones de tierra en Texas a colonizadores americanos. Decenas de miles de éstos acudieron a instalarse en la provincia mejicana. Pronto sobrepasaron en número a los naturales de la región. Alarmado ante aquella especie de ocupación pacífica, Méjico retiró los privilegios que había otorgado. Fue entonces cuando los colonos americanos instalados allí iniciaron un movimiento para separar a Texas de Méjico, que se encontraba debilitado por desórdenes y luchas internas.

Breve Historia de los Estados Unidos de América, por David Saville Muzzey, Horace Kidger & Antonio J. Colorado, 1953, página 129

 

1822

Nació Gaspar López Salgado.

Documento no disponible. Fecha computada aproximadamente.

 

12 de febrero de 1822

Por decreto de la Corona Española, el coronel don José de Navarro, pasó a ocupar el cargo de Gobernador Capitán General de Puerto Rico, interino.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, índice

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 317 a 318

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 126 a 127

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 398 a 399

 

30 de mayo de 1822

En cumplimiento de la Ley del 25 de abril de 1820, decretada por las Cortes de la Corona Española, don Francisco González de Linares, pasó a ocupar el cargo de Gobernador Civil de Puerto Rico, por primera vez en la historia de la isla.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 279 a 280

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 136 a 139

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, página 232

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler,

1994, páginas 398 a 399

 

7 de septiembre de 1822 al 14 de enero de 1837

Por recomendación del Gobernador Civil de Puerto Rico, don Francisco González de Linares, al Gobierno de Madrid, en cumplimiento de la Ley del 25 de abril de 1820, decretada por las Cortes de la Corona Española, pasó a ocupar el cargo de Gobernador Militar de Puerto Rico, don Miguel de la Torre (Conde de Torre Pando), constituyéndose así un gobierno mutuo, cuyo mandato funcionaría bajo la separación de poderes por primera vez en la historia de la isla. don Francisco González de Linares fue un ciudadano español, que había ejercido el comercio y perdido su fortuna en Venezuela como consecuencia de haber promovido un movimiento contra revolucionario para abatir la Junta de Caracas. Además, había figurado en la Junta de Comisionados para la Pacificación de Venezuela y servido como representante del general Morillo para concertar con el libertador Simón Bolívar el Armisticio de Trujillo. Su recomendación al Gobierno de Madrid a favor del nombramiento de don Miguel de la Torre (Conde de Torre Pando) obedeció a que en primer lugar era su amigo íntimo y segundo, el último había combatido contra los revolucionarios venezolanos siendo derrotado por Simón Bolívar en la batalla de Carabobo. Tan estrecha amistad les unía, que mutuamente se habían recomendado para empleo al Gobierno de Madrid.

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 207

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 371 a 375

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 136 a 139

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, página 232

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 398 a 399

 

1823

Nació Juan Pedro López Salgado (el viejo peye).

Documento no disponible. Fecha computada aproximadamente.

 

3 de octubre de 1823 al 1833

Luego de derrotar al dirigente del movimiento de la resistencia española, el General don Rafael del Riego, utilizando la ayuda de los ejércitos del Rey Luis XVIII de Francia, que apoyaba la idea de restaurar la monarquía absolutista de su vecino España, el Rey Fernando VII pasó a ocupar el trono de la Corona Española, reinando bajo el Régimen Absolutista. Derogando por Real Decreto en España y en todas sus provincias de Ultramar, la Constitución Española del 19 de marzo de 1812 promulgada en Cádiz, restableciendo la Monarquía y eliminando el Régimen Monárquico Constitucional. Eliminando totalmente las Diputaciones Provinciales y los puestos electivos a diputados de las mismas. Como lo había hecho el 4 de mayo 1814. Pero esta vez, enviando a la horca a su rival, el General don Rafael del Riego, el 9 de noviembre de 1823 en Madrid. Con la restauración del absolutismo la isla volvió a perder, como en 1814, la condición de ser parte integrante de la Monarquía Constitucional española; y los puertorriqueños nacidos libres el título de ciudadanos, para recuperar, aquélla la categoría de colonia, y éstos la de vasallos.

Historia de Puerto Rico, Lucas Morán Arce, 1994, página 119

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 7

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, índice

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 175 a 177

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, página 233 a 234

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 406 a 407, 413 y 418

 

2 de diciembre de 1823

Las primeras noticias de la restauración del Régimen Absolutista en España, del Rey Fernando VII, fueron recibidas en Puerto Rico por el Gobernador Militar, don Miguel de la Torre (Conde de Torre Pando). Por otro lado, instruido de los sucesos de España, el Gobernador Civil de Puerto Rico, don Francisco González de Linares, se avino a abandonar el cargo. Teniendo ese acto la consecuencia inmediata de poner fin automáticamente a la separación de mandos en Puerto Rico. El Gobernador Militar, mariscal don Miguel de la Torre (Conde de Torre Pando), asumió de inmediato el cargo antiguo consolidado, de Gobernador Capitán General de Puerto Rico, que se distinguió por las órdenes restrictivas, afirmativas del poder unipersonal y todopoderoso en Puerto Rico.

Historia de Puerto Rico, Lucas Morán Arce, 1994, página 120

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 7

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 371 a 375

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 175 a 177

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, página 233 a 234

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 413 a 414

 

1824

Los americanos atacaron a la ciudad de Fajardo en Puerto Rico.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 159

 

1824

Habían sólo 16 casas y 14 bohíos en la región del pueblo de Toa Baja.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 29

 

1824

Naranjito (fundado en 1824) con una cabida superficial de 18,254 cuerdas hoy.

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 111

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, páginas 14 a 21

 

28 de mayo de 1825

La Corona Española, promulgó una Real Orden, otorgándole al Gobernador Capitán General de Puerto Rico, Miguel de la Torre (Conde de Torre Pando), facultades omnímodas o dictatoriales, para gobernar la isla de Puerto Rico.

Historia de Puerto Rico, Lucas Morán Arce, 1994, página 120

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 7

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, página 371

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 182 a 185

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, página 233 a 234

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 413 a 414

 

26 de julio de 1825

El huracán Santa Ana azotó la isla de Puerto Rico, causando lamentables estragos, destrozando casi por completo a 26 pueblos, incluyendo al de Toa Baja, causando más de 500 muertos.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 32

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, página 192

 

1 de octubre de 1825

El Gobernador Capitán General de Puerto Rico, Miguel de la Torre (Conde de Torre Pando), instaló en Puerto Rico, el Consulado Provisional y Junta de Comercio para continuar fomentando las disposiciones de la Cédula de Gracias de 1815, para el progreso económico de la isla, según lo ordenado por la Corona Española el 30 de mayo de 1816.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, página 192

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 421

 

1826

El Gobernador Capitán General de Puerto Rico, Miguel de la Torre (Conde de Torre Pando), propulsó en Puerto Rico el reparto de las tierras baldías del Estado y el deslinde de las heredades particulares, con el doble objeto de fomentar la propiedad privada y equiparar el reparto contributivo.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, página 193

 

1827

La Corona Española ordenó el remplazo de los Alcaldes "ordinarios" por los Tenientes a Guerra.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 68

 

1829

Nació en Toa Baja, Jacinto de Jesús López Martínez (hijo de Jacinto López Martínez). Debido a la ausencia de documentos, como la acta de nacimiento o bautismo, por haberse destruido los mismos durante las múltiples inundaciones sufridas en el pueblo de Toa Baja, por estar almacenados los volúmenes de actas de nacimientos antiguos en el sótano de la casa Alcaldía del pueblo de Toa Baja, se determinó la antedicha fecha de nacimiento, mediante cómputos aritméticos aproximados, utilizando varias fuentes documentales alternas.

Cartas negativas del Secretario del pueblo de Toa Baja.

Documento no disponible. Fecha computada aproximadamente.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 223

 

1829

Se trasladaron al barrio Dorado, del pueblo de Toa Baja, las oficinas de la administración de justicia y la comandancia del cuartel de milicias urbanas, además de la Casa del Rey; por motivo de las frecuentes inundaciones sufridas en el centro del pueblo de Toa Baja.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 32

 

1830

La Corona Española le concedió a los sucesores de Luis de Balbes de Berton de Quiers (Duque de Crillón Mahón) 9,000 cuerdas en Loíza, Isabela y Lares en cumplimiento y como parte de los derechos de concesión sobre 17,000 cuerdas de tierras, dados a éste en el año de 1776, por sus servicios militares a la Corona Española.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 202 y 716

La Real Cédula de Gracias de 1815 y sus primeros efectos en Puerto Rico, Raquel Rosario Rivera, 1995, página 25

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 371

 

1831

Nació Leonardo Igarávidez

Revista Cayure, Centro Cultural Carmen Rivera de Alvarado, núm. 4, feb 1988, página 7

 

1831

don Jacinto López Martínez (hijo de don Juan Crisóstomo López Martín), quien para el año de 1822 había sido alcalde presidente del municipio de Toa Baja, al percatarse del deterioro creciente que padecía este pueblo, debido a las frecuentes e inoportunas inundaciones, contrario al progreso evidente que manifestaba en el Barrio del Dorado de Toa Baja, concibió la idea de fundar una nueva municipalidad independiente de Toa Baja con el nombre de Dorado, en el mismo Barrio del Dorado de Toa Baja. Deseoso de ampliar su fortuna y poderío, vio en la idea de fundar el pueblo de Dorado, la realización futura de sus sueños de poder y gloria.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, páginas 36 a 37

 

30 de junio de 1831

La Corona Española promulgó una Real Cédula por virtud de la cual se creó La Real Audiencia (Chancillería) Territorial de Puerto Rico, otorgándole el Real Sello.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 164

 

El Hato de las Ovejas en Toa Baja

 

6 de septiembre de 1831

El Agrimensor Comisionado Antonio Redondo, Teniente a Guerra del pueblo de Naranjito recibe el expediente con el decreto del gobernador Miguel de la Torre, para la mensura, deslinde y repartimiento del Hato de las Ovejas en Toa Baja.

Certificación expedida el 24 de agosto de 1910 por el Comisionado de lo Interior de Puerto Rico, Protocolo Notarial, 1910, Lcdo. Ramón S. Pesquera, Bayamón

 

7 de septiembre de 1831

A los 44 años de edad, don Jacinto López Martínez, en su afán de poderío, disgustado por el hecho de que su padre, Juan Crisóstomo López Martín, le había vendido a su tío carnal, don Basilio López Martín, la participación hereditaria en la finca de la Ribera de Toa de su abuelo, don Gaspar López , que hubiera podido heredar, habiéndose convertido por ese acto de su padre en un pobre agregado viviendo en la finca de su tío y primos acaudalados; se ideó un plan para cambiar su situación financiera como persona de escasos recursos económicos. En ese sentido, su primer paso lo fue poder comenzar con el acaparamiento de los terrenos propiedad de su tío, don Basilio López Martín, que era un anciano de 71 años fácil de dominar por su vejez y a los hijos de éste, como primos inexpertos. Había que buscar los medios más apropiados y sutiles para que los susodichos terrenos, del tío en el Barrio del Dorado del pueblo de Toa Baja, entre otros, fueran acaparados poco a poco, sin que don Basilio López Martín se diera cuenta, convirtiéndose en terrateniente latifundista, mucho antes de que ocupara el puesto de poder con el cargo de Capitán Poblador, Teniente a Guerra y Alcalde, en los terrenos del tío, donde planificaba fundar el pueblo de Dorado más tarde, logrando así el control total sobre su tío y primos desde el poder. A esos efectos, valiéndose de su amistad con el Gobernador Capitán General de Puerto Rico, Miguel de la Torre (Conde de Torre Pando) con facultades omnímodas, a través de la Junta de Repartimientos de Terrenos Baldíos de Puerto Rico, logró engañar a las autoridades gubernamentales haciéndoles creer que los terrenos localizados en el sector nombrado Hato de las Ovejas del Barrio Dorado en Toa Baja, que le interesaba acaparar, estaban baldíos, no tenían dueño, siendo por lo tanto del Estado. Ocultándole el hecho, de que el propietario a título legítimo de dueño, de los susodichos terrenos era su tío, don Basilio López Martín. Mediante este ardid, en contubernio con el Primer Mandatario de Puerto Rico, para la fecha del 7 de septiembre de 1831, solicitó que se le agraciara con los "supuestos" terrenos sobrantes del sector nombrado Hato de las Ovejas en Toa Baja. Seis días más tarde, para el 13 de septiembre, La Junta de Repartimientos de Terrenos Baldíos de Puerto Rico, le concedió 97 cuerdas, tomando posesión de las mismas el mismo día. Las gestiones para solicitar los susodichos terrenos, las tramitó mediante conseguir el consentimiento simulado de una persona que se hizo pasar como don Domingo López Salgado (el hijo mayor de don Basilio López Martín) en carácter de apoderado de don Basilio López Martín, cuando la realidad era otra, por ser don Domingo López Salgado un menor de sólo 14 años de edad, que en derecho no podía prestar consentimiento en un documento legal tramitado ante el Gobierno. En otras palabras, la persona que se presto para tal simulación no era don Domingo López Salgado (el hijo mayor de don Basilio López Martín) y tampoco don Basilio López Martín había otorgado un poder para autorizar a que se efectuara tal solicitud, en los terrenos de su propiedad, ni a su hijo por ser éste un menor de edad que no podía representarlo en un documento legal ante el Estado, ni a otra persona alguna.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 421 a 422

Certificación expedida el 24 de agosto de 1910 por el Comisionado de lo Interior de Puerto Rico, Protocolo Notarial, 1910, Lcdo. Ramón S. Pesquera, Bayamón

 

9 de septiembre de 1831

José Canales recibe 320 cuerdas en el Hato de las Ovejas.

Certificación expedida el 24 de agosto de 1910 por el Comisionado de lo Interior de Puerto Rico, Protocolo Notarial, 1910, Lcdo. Ramón S. Pesquera, Bayamón

 

10 de septiembre de 1831

Francisco Nevarez recibe 227 cuerdas en el Hato de las Ovejas.

Certificación expedida el 24 de agosto de 1910 por el Comisionado de lo Interior de Puerto Rico, Protocolo Notarial, 1910, Lcdo. Ramón S. Pesquera, Bayamón

 

13 de septiembre de 1831

Jacinto López recibe 97 cuerdas en el Hato de las Ovejas.

Certificación expedida el 24 de agosto de 1910 por el Comisionado de lo Interior de Puerto Rico, Protocolo Notarial, 1910, Lcdo. Ramón S. Pesquera, Bayamón

 

14 de septiembre de 1831

Basilio López recibe 87 cuerdas en el Hato de las Ovejas.

Certificación expedida el 24 de agosto de 1910 por el Comisionado de lo Interior de Puerto Rico, Protocolo Notarial, 1910, Lcdo. Ramón S. Pesquera, Bayamón

 

15 de septiembre de 1831

Juan Narciso Pérez recibe 19 cuerdas en el Hato de las Ovejas.

Certificación expedida el 24 de agosto de 1910 por el Comisionado de lo Interior de Puerto Rico, Protocolo Notarial, 1910, Lcdo. Ramón S. Pesquera, Bayamón

 

16 de septiembre de 1831

El agrimensor Antonio Redondo informa al Gobernador que ha terminado con el repartimiento de fincas en el Hato de las Ovejas.

Certificación expedida el 24 de agosto de 1910 por el Comisionado de lo Interior de Puerto Rico, Protocolo Notarial, 1910, Lcdo. Ramón S. Pesquera, Bayamón

 

23 de septiembre de 1831

El agrimensor Antonio Redondo levanta plano de mensura del Hato de las Ovejas.

Certificación expedida el 24 de agosto de 1910 por el Comisionado de lo Interior de Puerto Rico, Protocolo Notarial, 1910, Lcdo. Ramón S. Pesquera, Bayamón

 

1 de diciembre de 1831

José Canales recibe el título de amparo de las 320 cuerdas en el Hato de las Ovejas.

Certificación expedida el 24 de agosto de 1910 por el Comisionado de lo Interior de Puerto Rico, Protocolo Notarial, 1910, Lcdo. Ramón S. Pesquera, Bayamón

 

1832

Existian en la isla 300 ingenios azucareros y 1,277 cañaverales con trapiches de mano, bajo la administración de muchos mayordomos presumiblemente.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 195

 

21 de febrero de 1832

Francisco Nevarez recibe el título de amparo de las 227 cuerdas en el Hato de las Ovejas.

Certificación expedida el 24 de agosto de 1910 por el Comisionado de lo Interior de Puerto Rico, Protocolo Notarial, 1910, Lcdo. Ramón S. Pesquera, Bayamón

 

23 de julio de 1832

Se inaguró la Real Audiencia (Chancillería) Territorial de Puerto Rico, que se había fundado y cesado en el año de 1815, como consecuencia de haberse puesto la isla bajo la jurisdicción de la Real Audiencia Chancillería de Puerto Príncipe en la isla de Cuba, creada en el año de 1797, que a su vez reemplazó a la Real Audiencia Chancillería de Santo Domingo en la isla de La Española, que se había establecido  desde el año de 1511. La misma quedó instalada en la calle Fortaleza núm. 5 en San Juan. Propiedad que se compró por $16,000 pesos de fondos municipales. Su presidente lo fue el Gobernador Capitán General de Puerto Rico, Miguel de la Torre. Hasta el año de 1838 tuvo como magistrado a José María de Salas y Azara.

 

La Audiencia de Puerto Rico, tuvo competencia en casos civiles y criminales, juzgaba en primera instancia, con apelación al Supremo, a los jueces de partido, asesores de Comercio y los gobernadores o jueces eclesiásticos por delitos en el ejercicio judicial; conocía en segunda y aún en tercera instancia de los asuntos civiles de la isla y de criminales remitiéndoles en apelación o consulta.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 164 y 166

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 195 y 205

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 427

 

1 de enero de 1833

A los 46 años de edad, don Jacinto López Martínez, recibió el título de amparo, sobre los terrenos del Hato de las Ovejas, solicitados el 7 de septiembre de 1831 y poseídos el día 13 de septiembre de 1831, por el cual se acordó concederle las 97 cuerdas, bajo condiciones de reversión al Estado si no las cultivase, en cumplimiento de la Real Cédula expedida por la Corona Española el 14 de enero de 1778, la cual no aplicaba en derecho por ser los terrenos propiedad privada y no del Estado. Todas estas transacciones permanecieron ocultas de su tío, don Basilio López Martín. Las gestiones para la adjudicación de las susodichas 97 cuerdas, las tramitó durante el año de 1831, mediante conseguir el consentimiento simulado de una persona que se hizo pasar como don Domingo López Salgado (el hijo mayor de don Basilio López Martín) en carácter de apoderado de don Basilio López Martín, cuando la realidad era otra, por ser don Domingo López Salgado un menor de sólo 14 años de edad, que en derecho no podía prestar consentimiento en un documento legal tramitado ante el Gobierno. En otras palabras, la persona que se prestó para tal simulación no era don Domingo López Salgado (el hijo mayor de don Basilio López Martín) y tampoco don Basilio López Martín había otorgado un poder para autorizar a que se efectuara tal adjudicación, en los terrenos de su propiedad, ni a su hijo por ser éste un menor de edad que no podía representarlo en un documento legal ante el Estado, ni a otra persona alguna.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 37 y 284

Certificación expedida el 24 de agosto de 1910 por el Comisionado de lo Interior de Puerto Rico, Protocolo Notarial, 1910, Lcdo. Ramón S. Pesquera, Bayamón, página 9 a 10

 

1833

La aplicación de la Ley de Tierras, del 4 de enero de 1813, sobre reparto de tierra continuaba lejos de producir los mejores resultados en Puerto Rico, pues la distribución se hacía, con harta frecuencia, sin observar reglas fijas ni equitativas. En un informe escrito por los señores don Antonio Garriga y don Isidoro Sabat, dirigido a la Junta de Comercio de Puerto Rico, dijeron y citamos: "Aunque el interés individual es, sin disputa, el agente poderoso de la prosperidad de la agricultura, este interés, sin embargo, engaña por lo regular a la ambición del hombre, cuando se le ofrece una utilidad bajo ciertas condiciones: fija en aquélla la atención, calcula los beneficios que ha de recibir y la fantasía le minora los inconvenientes, hasta que el tiempo le enseña el error. La concesión de terrenos baldíos que el Gobierno gratuitamente hace en Puerto Rico está sujeta a estos extravíos; y el bien que distribuye, muchas veces, no ofrece por esta causa el resultado que debiera tener la entrada de un nuevo capital en la circulación; el colono pide terrenos, no consulta las facultades que posee para cultivarlos, sino que llevado del natural deseo de enriquecerse, extiende el pedido más allá de sus facultades, y no pudiendo cultivar la superficie que se le ha concedido, quedan yermos y amortizados una gran parte donde otro colono se establecería haciéndole productivo. No pocos terrenos se hallan así amortizados y éste es un gran mal para la agricultura toda, porque si bien ha pasado a ser una propiedad particular lo que antes era realengo, lejos de haber ganado en este cambio, la riqueza pública se ha perjudicado notablemente, puesto que los derechos del dominio concedido impiden al Gobierno hacer una donación de esos no cultivados". Esto confirma una vez más lo acontecido el 15 de marzo de 1759, cuando la Corona Española promulgó una Real Orden reconociendo la legítima propiedad de las estancias de labor a los que estaban en posesión tranquila de ellas, pero ordenando la destrucción de hatos y venta de los terrenos que los componían. De esta manera sencilla y legal, se solucionaron los problemas ocasionados por el Real Decreto expedido en el año de 1758, el cual aunque tenia abolengo correctísimo y exigía el cumplimiento del Real Decreto de 1 de julio de 1746, no pudo llevarse a efecto por ser imposible la comprobación documentada de los títulos de las propiedades trasmitidas de padres a hijos durante dos siglos, por haber desaparecido los archivos escriturarios durante el ataque e invasión holandesa en el año de 1625. Así finalmente, el título de dominio, sucesor en tracto a su vez de los títulos de "concesiones reales o cédulas de vecindad", expedidos a la clase noble por la Corona Española, durante los primeros años de la colonización, cuya comprobación del tracto sucesivo era imposible por haber desaparecido los archivos escriturarios durante el ataque e invasión holandesa en el año de 1625, que había adquirido don Gaspar López , vecino de la Ribera de Toa, por escritura pública otorgada el 4 de febrero de 1750 ante el Escribano Público y Cabildo don Francisco de Sostres, cuando compró una estancia de tierras en la Ribera de Toa con platanales, cañaverales, pasto y demás aperos; con sus entradas, salidas, usos, costumbres, derechos y servidumbres a Juan Claudio Bautista, morador de la Ribera de Toa, por el precio de 1,100 pesos de ocho reales de plata cada uno moneda de vellón corriente libres de Alcabala (impuesto de venta); que la mitad la había heredado el vendedor de su padre y la otra mitad se la había comprado a Juan del Álamo; con una cabida superficial de aproximadamente 2,179,674 cuerdas de extensión territorial; quedó ratificado como un título de dominio legítimo de propiedad privada. De esa manera el derecho privado sobre la finca quedó ratificado mediante la legitimación del susodicho título por la máxima autoridad que lo fue la propia Corona Española.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, páginas 435 y 636

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 205 a 206

La Real Cédula de Gracias de 1815 y sus primeros efectos en Puerto Rico, Raquel Rosario Rivera, 1995, página 24

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 421 a 422 y 424

 

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Por simulación Basilio López recibe el título de amparo de las 87 cuerdas en el Hato de las Ovejas. Mediante un fraude cometido por Jacinto López se hizo creer ante la fe pública que de las 87 cuerdas, 76 eran de Basilio López por compra o herencia y 11 eran del Estado. Cuando la realidad fue que Basilio tenía el título de dominio sobre todo el Hato de las Ovejas.

Certificación expedida el 24 de agosto de 1910 por el Comisionado de lo Interior de Puerto Rico, Protocolo Notarial, 1910, Lcdo. Ramón S. Pesquera, Bayamón.

 

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Juan Narciso Pérez recibe el título de amparo de las 19 cuerdas en el Hato de las Ovejas.

Documento no disponible.

 

1833

Nació María de la Concepción Leocadia Laborde y Rapp. La 2da esposa de Jacinto 2do.

Documento no disponible. Fecha computada aproximadamente.

 

29 de diciembre de 1833

Falleció en Madrid, el Rey Fernando VII, de la Corona Española. Sucediéndole en el trono su hija, Isabel II, que por ser menor con sólo 3 años de edad, asumió la Regencia su madre y viuda, la Reina María Cristina de Borbón.

Historia de Puerto Rico, Lucas Morán Arce, 1994, página 123

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, índice

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 191 y 211

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 431

 

1833 al 1840

Reinado de Isabel II en España, bajo la Regencia de María Cristina de Borbón.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, índice

 

1833

Surgió un conflicto, conocido como las guerras carlistas, que duró largos años y afectó política y económicamente a España. Este conflicto se debió a que el hermano del Rey fallecido de la Corona Española Fernando VII, Carlos María Isidoro, se negó a reconocer a Isabel II como legítima heredera al trono español, reclamando este derecho para él y sus descendientes. Por su parte, para poder sostener el gobierno, la Regente María Cristina de Borbón y sus defensores, tuvieron que recurrir al apoyo de los generales militares. Estos demandaban la imposición en España de un sistema de gobierno de corte liberal. Ocurrieron levantamientos en diversos lugares y finalmente, el 12 de agosto de 1836, un "pronunciamiento militar" obligó a la Reina a proclamar la Constitución Española del 19 de marzo de 1812 promulgada en Cádiz, por tercera vez en España desde su redacción, hasta que se redactara una nueva. El nuevo periodo liberal que se inició en España, en contraste con los periodos anteriores, no hizo extensiva la Constitución Española del 19 de marzo de 1812 promulgada en Cádiz, a Puerto Rico y a Cuba. Las Cortes excluyeron a los diputados de Ultramar y en la nueva Constitución, de carácter moderado, que redactó este cuerpo, se prescribió que y citamos: "las provincias de Ultramar serán gobernadas por Leyes Especiales". Pero ni se explicó cuales serían las Leyes Especiales, ni se aclaró cuándo se otorgarían. Tampoco se extendió a las colonias ninguna de las garantías contenidas en la Constitución. De manera que, mientras en España se establecía un gobierno de carácter liberal, las Antillas quedaban en el olvido sin ningún tipo de reforma política.

Historia de Puerto Rico, Lucas Morán Arce, 1994, páginas 123 a 124 y 128

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 216 a 218

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, página 234 a 235

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 440

 

1834

José Manuel Martínez (suegro de Jacinto López Martínez) descubre una mina en su finca de Luquillo.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo III, páginas 629 a 630

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 193 y 239

 

1834

En un informe escrito por los señores don Antonio Garriga y don Isidoro Sabat, dirigido a la Junta de Comercio de Puerto Rico, recomendaron entre otros asuntos, la reforma de la Ley sobre distribución de tierras en el sentido de que no se concedieran más tierras de las que el colono pudiera cultivar, y se autorizara la revocación de las concesiones transcurrido el plazo dentro del cual debía iniciarse el cultivo.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, página 214

 

1835

Aunque don Jacinto López Martínez era agricultor de caña de azúcar, deseoso de ampliar su fortuna y poderío, vio en la idea de fundar el pueblo de Dorado, la realización futura de sus sueños de poder y gloria. La industria azucarera en Puerto Rico atravesaba su peor crisis financiera como consecuencia directa de la Ley Arancelaria, decretada por la Corona Española a mediados de año, que tenía un propósito extractivo, siendo este, la disposición del mercado antillano para el monopolio de las harinas de Castilla y el beneficio de otros productos de España, sin que se concedieran iguales ventajas, en el mercado de España, a los productos antillanos como la azúcar producida en Puerto Rico; siendo tan onerosas las tarifas arancelarias que, según el propio Intendente (cargo antiguo, equivalente hoy al Secretario de Hacienda), ésta contrariaba el progreso de las industrias y constituía un obstáculo que impedía su desarrollo y atacaba al mismo tiempo la agricultura de Puerto Rico. Había, entonces, que buscar otros medios para incrementar y mantener su poderío. Adquirir el título de primer Capitán Poblador fundador de pueblo le abriría muchas puertas políticas y económicas, amen del prestigio personal que tal acción le traería.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 37

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, página 246

 

16 de mayo de 1835

La Corona Española promulgó una Ley para regular las posesiones de terrenos baldíos del Estado. Cuyo artículo tercero indicaba que correspondía al Estado los bienes detentados o poseídos sin título legítimo, los cuales podrían ser reivindicados con arreglo a las leyes comunes, en cuya reivindicación correspondía al Estado probar que no es dueño legitimo el poseedor o detentador, sin que estos pudieran ser inquietados en la posesión hasta ser vencidos en juicio. Esto confirma una vez más lo acontecido el 15 de marzo de 1759, cuando la Corona Española promulgó una Real Orden reconociendo la legítima propiedad de las estancias de labor a los que estaban en posesión tranquila de ellas, pero ordenando la destrucción de hatos y venta de los terrenos que los componían. De esta manera sencilla y legal, se solucionaron los problemas ocasionados por el Real Decreto expedido en el año de 1758, el cual aunque tenia abolengo correctísimo y exigía el cumplimiento del Real Decreto de 1 de julio de 1746, no pudo llevarse a efecto por ser imposible la comprobación documentada de los títulos de las propiedades trasmitidas de padres a hijos durante dos siglos, por haber desaparecido los archivos escriturarios durante el ataque e invasión holandesa en el año de 1625. Así finalmente, el título de dominio, sucesor en tracto a su vez de los títulos de "concesiones reales o cédulas de vecindad", expedidos a la clase noble por la Corona Española, durante los primeros años de la colonización, cuya comprobación del tracto sucesivo era imposible por haber desaparecido los archivos escriturarios durante el ataque e invasión holandesa en el año de 1625, que había adquirido don Gaspar López , vecino de la Ribera de Toa, por escritura pública otorgada el 4 de febrero de 1750 ante el Escribano Público y Cabildo don Francisco de Sostres, cuando compró una estancia de tierras en la Ribera de Toa con platanales, cañaverales, pasto y demás aperos; con sus entradas, salidas, usos, costumbres, derechos y servidumbres a Juan Claudio Bautista, morador de la Ribera de Toa, por el precio de 1,100 pesos de ocho reales de plata cada uno moneda de vellón corriente libres de Alcabala (impuesto de venta); que la mitad la había heredado el vendedor de su padre y la otra mitad se la había comprado a Juan del Álamo. Con una cabida superficial de aproximadamente 2,179,674 cuerdas de extensión territorial; quedó ratificado como un título de dominio legítimo de propiedad privada. De esa manera el derecho privado sobre la finca quedó ratificado mediante la legitimación del susodicho título por la máxima autoridad que lo fue la propia Corona Española.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, páginas 435 y 636

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 245

La Real Cédula de Gracias de 1815 y sus primeros efectos en Puerto Rico, Raquel Rosario Rivera, 1995, página 24

Expediente instruido para informar al Gobierno General sobre petición de Ceferino Nevarez vecino de Toa Baja, pidiendo se le cedan por composición unos terrenos que cultiva en aquella jurisdicción; Consejo Contencioso Administrativo, 15 noviembre de 1882, expediente 27, resolución.

Expediente instruido por Jacinto de Jesús López Martínez en el 1883 contra una resolución del Gobierno General sobre reversión al Estado de 100 cuerdas de terreno concedidas a Manuel Canino como consecuencia del expediente instruido para informar al Gobierno General sobre petición de Ceferino Nevarez vecino de Toa Baja, pidiendo se le cedan por composición unos terrenos que cultiva en aquella jurisdicción; Consejo Contencioso Administrativo, 7 de enero de 1884, expediente 73, moción del Estado suplicando se desestime la apelación.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 421 a 422 y 424

 

1835

A los 48 años de edad, don Jacinto López Martínez, en su afán de poderío, continuando estando disgustado por el hecho de que su padre, Juan Crisóstomo López Martín, le había vendido a su tío carnal, don Basilio López Martín, la participación hereditaria en la finca de la Ribera de Toa de su abuelo, don Gaspar López , que hubiera podido heredar, habiéndose convertido por ese acto de su padre en un pobre agregado viviendo en la finca de su tío y primos acaudalados; continuó en la ejecución de un plan para cambiar su situación financiera como persona de escasos recursos económicos. En ese sentido, su segundo paso lo fue poder continuar con el acaparamiento de los terrenos propiedad de su tío, don Basilio López Martín, que era un anciano de 75 años fácil de dominar por su vejez y a los hijos de éste, como primos inexpertos. Había que buscar los medios más apropiados y sutiles para que los susodichos terrenos, del tío en el Barrio del Dorado del pueblo de Toa Baja, entre otros, fueran acaparados poco a poco, sin que don Basilio López Martín se diera cuenta, convirtiéndose en terrateniente latifundista, mucho antes de que ocupara el puesto de poder con el cargo de Capitán Poblador, Teniente a Guerra y Alcalde, en los terrenos del tío, donde planificaba fundar el pueblo de Dorado más tarde, logrando así el control total sobre su tío y primos desde el poder. A esos efectos, valiéndose de su amistad con el Gobernador Capitán General de Puerto Rico, Miguel de la Torre (Conde de Torre Pando) con facultades omnímodas, a través de la Junta de Repartimientos de Terrenos Baldíos de Puerto Rico, logró engañar a las autoridades gubernamentales haciéndoles creer que los terrenos localizados en el sector de Mata Redonda y Corcovado del Barrio Dorado en Toa Baja, que le interesaba acaparar, estaban baldíos, no tenían dueño, siendo por lo tanto del Estado. Ocultándole el hecho, de que el propietario a título legítimo de dueño, de los susodichos terrenos era su tío, don Basilio López Martín. Mediante este ardid, en contubernio con el Primer Mandatario de Puerto Rico,  pidió que se le agraciara con los "supuestos" terrenos sobrantes en Mata Redonda y Corcovado en Toa Baja. Al fin, se acordó concederle dos caballerías de terrenos (lo equivalente a 400 cuerdas), bajo condiciones de reversión al Estado si no las cultivase, en cumplimiento de la Real Cédula expedida por la Corona Española el 14 de enero de 1778, la cual no aplicaba en derecho por ser los terrenos propiedad privada y no del Estado. En este caso, el Estado no debió permitir inquietar en la posesión, al verdadero propietario, don Basilio López Martín, a título de dueño legítimo por la Corona Española, de las 400 cuerdas que formaban parte de la finca "de la Ribera de Toa" de mayor cabida superficial, heredada por éste de su padre don Gaspar López , adquirida por el último desde el 4 de febrero de 1750, por ser los terrenos propiedad privada y no publica, no haber mediado consentimiento, ni compensación, ni haber sido vencido en juicio, como lo disponía la Ley del 16 de mayo de 1835. Todas estas transacciones permanecieron ocultas de su tío, don Basilio López Martín, y sus primos. Todavía en 1836, pidió más terreno en el sitio de Corcovado, pero la Junta de Repartimientos de Terrenos Baldíos de Puerto Rico se lo negó. Debido a esa negación, fundamentada por el hecho de que las autoridades gubernamentales parecen haberse percatado de que los terrenos solicitados eran propiedad privada y no del Estado, a don Jacinto López Martínez no le quedó más remedio que hacer un cambio en sus planes de acaparamiento, mediante ofrecerle sus servicios a su tío, don Basilio López Martín, para cuidar partes de la finca de la Ribera de Toa, aparentando buena fe, ocultando sus verdaderas intenciones de acaparamiento ilegal, ejecutadas desde el 1831, y pospuestas para ser ejecutadas más adelante contra su tío y los hijos de éste (sus primos). Por eso, tiempo más tarde, todos los bienes inmuebles que poseía don Jacinto López Martínez, su esposa Doña María Romualda Martínez García y la Sociedad de Gananciales compuesta por ambos, en varias municipalidades, los poseían y usufructuaban con licencia del real dueño, en carácter de encargados o albaceas de cuidar los mismos del real propietario a título de dueño legítimo, ósea, del tío de don Jacinto López Martínez, don Basilio López Martín; que por su edad avanzada de 75 años necesitaba de unas personas de "confianza", en este caso familiares, con la suficiente experiencia para administrarlos y custodiarlos, debido a que el hijo mayor de don Basilio López Martín, don Domingo López Salgado, no contaba con la suficiente experiencia y madurez, por contar con sólo 17 años de edad, en comparación con su sobrino, don Jacinto López Martínez, cuya edad era de 48 años para el 1835, que por haber sido Alcalde de Toa Baja en el 1822, a los 35 años de edad, tenía relaciones a nivel gubernamental profesional y más experiencia, en el ramo administrativo, como ventajas para poder cumplir la encomienda de servicio a su tío don Basilio López Martín. En adición a su sobrino, don Jacinto López Martínez, don Basilio López Martín tenía otros albaceas o encargados que le administraban, trabajaban, custodiaban y usufructuaban otras secciones de la finca de la Ribera de Toa, aparte de los terrenos poseídos en licencia por su sobrino Jacinto, en la enorme finca de aproximadamente 2,179,674 cuerdas, distribuida en diferentes municipalidades, que su padre, Gaspar López  había comprado el 4 de febrero del año 1750, la cual heredó por unas partes y compró a uno de sus hermanos en otra. El enorme tamaño de la finca, en combinación de su avanzada edad ameritaba delegar tales labores.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 37 y 93

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 421 a 422 y 424

 

1836

Como antecedente a la Ley Hipotecaria del 1893, en el Proyecto de Código Civil de 1836 y dentro de su Libro III que trataba "De los Contratos en General" se reguló en su Título XVI el derecho de hipoteca en sus tres manifestaciones de voluntarias, legales y judiciales. Se organizaban además los Registros u Oficios de Hipotecas y se regulaba el cargo de conservadores o encargados de los mismos, pero éste proyecto no llegó a discutirse en las Cortes Españolas.

Derecho Hipotecario Puertorriqueño, Dennis Martínez Irizarry, 1968, página 25

 

1836

El Archivo Secreto de la Real Audiencia era el custodio de las Reales Cédulas, Decretos y Ordenes.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 109 y 168

 

15 de marzo de 1836

La Reina Regente de España, María Cristina de Borbón, promulgó un decreto derogando la Real Cédula del 10 de agosto de 1815, conocida como la "Cédula de Gracias", que su fallecido esposo, el Rey Fernando VII, había promulgado. Como remedio para que la isla de Puerto Rico no quedara privada de los medios para su fomento, la Regente decretó que la isla entraría en el Derecho Común Administrativo de las demás colonias, que sería formulado por leyes bien meditadas y dispuestas en beneficio del pro común.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 243 a 244

 

abril de 1836

Con el propósito de poder separar a Texas del territorio de Méjico, tuvo lugar una batalla decisiva, cuando los ejércitos de los colonos americanos dirigidos por el General Sam Houston derrotaron al Presidente de Méjico, López de Santa Ana, en San Jacinto, cerca de la población de Houston. La derrota obligó a López de Santa Ana a reconocer la independencia de Texas.

Breve Historia de los Estados Unidos de América, por David Saville Muzzey, Horace Kidger & Antonio J. Colorado, 1953, página 129

 

12 de agosto de 1836

Un pronunciamiento militar obligó a la Reina Regente de España, María Cristina de Borbón, a restablecer la Constitución Española del 19 de marzo de 1812 promulgada en Cádiz, por tercera vez en suelo español.

Historia de Puerto Rico, Lucas Morán Arce, 1994, página 128

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 216 a 217

 

10 de octubre de 1836

El Gobernador Capitán General de Puerto Rico, don Miguel de la Torre (Conde de Torre Pando), publicó un Real Decreto del 20 de agosto de 1836, ordenando que no se restableciesen en Puerto Rico las disposiciones de las dos épocas anteriores constitucionales anteriores, excepto cuando éstas fueran expresamente ordenadas por el Gobierno Supremo.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 434 a 435

 

1837

La producción azucarera de la isla ascendió a 58.8 millones de arrobas.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 197

 

1837

Se promulgaron los bandos sobre el registro de jornaleros y campesinos sin ocupación. Y uno clasificando a los habitantes.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 216

 

1837

Por decreto de la Corona Española, se autorizó a los Alcaldes de los pueblos, el otorgamiento de testamentos y escrituras, en la ausencia de escribanos disponibles.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 68

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo III, página 467

 

14 de enero de 1837 a 15 de diciembre de 1837

Por decreto de la Corona Española, Francisco Moreda y Prieto, pasó a ocupar el cargo de Gobernador Capitán General de Puerto Rico.

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 207

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, índice

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, página 309 a 310

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 222 a 225

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 439

 

16 de abril de 1837

En una sesión secreta, las Cortes de la Corona Española, aprobaron las recomendaciones del Presidente del Ministerio de Gobernación y de Ultramar, Vicente Sancho, para que no se aplicara en las islas de Cuba, Puerto Rico y las Filipinas, la Constitución Española del 19 de marzo de 1812 promulgada en Cádiz. Y que además, se excluyeran del seno de las Cortes los diputados insulares y que en adelante las antedichas colonias ultramarinas de España fuesen regidas por Leyes Especiales, según situación y circunstancias de cada una. Este acuerdo de las Cortes Españolas, ratificó el decreto de la Corona Española del 1833 a esos efectos. Aunque la intención fue buena, la realidad fue que esas Leyes Especiales prometidas nunca se promulgaron. A pesar de que durante el periodo del 1837 al 1872 no rigió en Puerto Rico el estado de derecho Constitucional, al amparo de las Constituciones Españolas como: la del 1812 que se promulgó en España durante el 1812, 1820 y el 1836; la del 1845, promulgada en 1845 y el 1854; y la del 1869; debido a ser derogadas en lapsos interrumpidos durante los periodos absolutistas y ser ratificadas por las Cortes nuevamente durante los periodos de gobierno de carácter constitucional monárquico, excluyéndose a Puerto Rico en su aplicación. Como colonia en vez de provincia, continuó amparándole a los ciudadanos algunos de los derechos civiles estatuidos en las mismas como el derecho a la propiedad privada, entre otros. Realmente, las consecuencias de que en Puerto Rico no rigiera la antedicha Constitución de 1812, lo fueron: primero, el de afectar el derecho insular a tener representación parlamentaria en las Cortes; segundo, el de no ser la isla considerada como provincia española; y tercero, el de la isla estar regida por el poder omnímodo del Gobernador Capitán General nombrado por la Corona. Los derechos adquiridos sobre la propiedad privada se respetaron y continuaron rigiéndose con arreglo a la legislación del antiguo reino de Castilla, supletoria en América y lo contenido en la Novísima Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias a esos efectos, durante la espera de la Leyes Especiales prometidas que nunca se promulgaron.

Historia de Puerto Rico, Lucas Morán Arce, 1994, página 128

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo III, página 505

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 225 a 229 y 305

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 436 a 439

 

15 de diciembre de 1837 a 1 de octubre de 1840

Por decreto de la Corona Española, don Miguel López de Baños, pasó a ocupar el cargo de Gobernador Capitán General de Puerto Rico.

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 207

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 289 a 290

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 232 a 233

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, índice

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler,

1994, página 439

 

16 de enero de 1838

La Real Audiencia Territorial de Puerto Rico, expidió un auto, ordenando la creación de Registros de Anotadurías de Hipotecas en cada partido judicial de la isla.

Derecho Hipotecario Puertorriqueño, Dennis Martínez Irizarry, 1968, página 6

 

28 de enero de 1838

El Gobernador Capitán General de Puerto Rico, don Miguel López de Baños, dispuso la creación de Registros de Anotadurías de Hipotecas en cada cabeza de Distrito en la isla.

Derecho Hipotecario Puertorriqueño, Dennis Martínez Irizarry, 1968, página 6

 

6 de febrero de 1838

El Gobernador Capitán General de Puerto Rico, don Miguel López de Baños, prescribió el registro, de los títulos (licencias), de todos los médicos y farmacéuticos que ejercían en la isla, con el fin de metodizar dichas profesiones y evitar los males que causaban a la vida e intereses de los vecinos, particularmente de los campos, la prolija turba de curanderos y curiosos que pululaba por el ámbito insular. Además, patrocinó los proyectos para instalar en Puerto Rico una Sub delegación de Medicina y otra de Farmacia.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, página 239

 

29 de marzo de 1838

doña María Romana López Salgado (hija de don Basilio López Martín) contrajo matrimonio en el pueblo de Toa Baja, con su primo segundo, don José María López Rodríguez. Tiempo después, como producto de esa unión conyugal, engendraron a un hijo nombrado José Dolores López López.

Certificación expedida por el párroco Padre Juan Patrón el 3 de marzo de 1992, Parroquia San Pedro Apóstol de Toa Baja, libro 11 de matrimonios, folios 86 al 86 vto.

 

4 de junio de 1838

El Gobernador Capitán General de Puerto Rico, don Miguel López de Baños, promulgó un decreto, como Ordenanza Urbana, imponiendo a todo vecino de Puerto Rico carente de propiedad rentística, la obligación de colocarse al servicio de los propietarios, mediante un salario. Declarando vago a todo individuo que careciera de renta o profesión; disponiendo que dicho individuo fuera condenado a trabajar en las obras públicas si en el término de veinte días no acreditaba por medio de papeleta, expedida por un propietario o cabeza de establecimiento, estar aplicado al trabajo y prohibía toda reclamación en contrario, y prescribía la inhibición de la Audiencia y demás tribunales en los expedientes sobre vagancia, los que dejaba a la exclusiva competencia de los ayuntamientos. Estableció dos clasificaciones vecinales a saber: la primera, cuando se era propietario; y la segunda, cuando la persona pertenecía a la "casta jornalera" siendo un jornalero. Para el funcionamiento del estatuto se organizó un sistema que se le conoció como el "Régimen de la libreta". Al promulgarse el antedicho dictamen, la isla de Puerto Rico se encontraba carente de una Constitución, sin diputado en las Cortes de España y sin una Diputación Provincial. Estando sometida la isla a un Régimen de fuerza y represión, representado por las Reales Ordenes del 28 de mayo de 1825 y del 22 de abril de 1837, que erigía la discreción personal del Gobernador en sistema gubernativo y posibilitaba, por medio de las facultades omnímodas o dictatoriales, la actuación "extra jus, supra jus y contra jus". El Gobernador Capitán General de Puerto Rico, don Miguel López de Baños, tenía expedito el camino como así hubo de acontecer, para dar rienda suelta a su notoria propensión tiranista. A partir de este momento, el servicio voluntario simulado que don Jacinto López Martínez le venía rindiendo a su tío don Basilio López Martín, como encargado de cuidar en usufructo, varias secciones de la finca "de la Ribera de Toa" desde el 1836; se convirtió en trabajo obligatorio como "jornalero" asalariado de su tío, debido al no clasificarse éste como "propietario".

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 289 a 290

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 233 y 237

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, páginas 269 a 271

 

17 de enero de 1839

El Gobernador Capitán General de Puerto Rico, don Miguel López de Baños, promulgó un decreto, instruyendo a los Alcaldes de los pueblos, del modo en que se han de proceder los albaceas al ejecutar los testamentos de sus comitentes.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 289 a 290

 

12 de julio de 1839

A los 52 años de edad, don Jacinto López Martínez, en su afán de poderío, continuando estando disgustado por el hecho de que su padre, Juan Crisóstomo López Martín, le había vendido a su tío carnal, don Basilio López Martín, la participación hereditaria en la finca de la Ribera de Toa de su abuelo, don Gaspar López , que hubiera podido heredar, habiéndose convertido por ese acto de su padre en un pobre agregado viviendo en la finca de su tío y primos acaudalados; continuó en la ejecución de un plan para cambiar su situación financiera como persona de escasos recursos económicos. En ese sentido, su tercer paso lo fue poder continuar con el acaparamiento de los terrenos propiedad de su tío, don Basilio López Martín, que era un anciano de 79 años fácil de dominar por su vejez y a los hijos de éste, como primos inexpertos. Había que buscar los medios más apropiados y sutiles para que los susodichos terrenos, del tío en el Barrio del Dorado del pueblo de Toa Baja, entre otros, fueran acaparados poco a poco, sin que don Basilio López Martín se diera cuenta, convirtiéndose en terrateniente latifundista, mucho antes de que ocupara el puesto de poder con el cargo de Capitán Poblador, Teniente a Guerra y Alcalde, en los terrenos del tío, donde planificaba fundar el pueblo de Dorado más tarde, logrando así el control total sobre su tío y primos desde el poder. Sus intenciones ocultas de apropiarse de todo, que habían comenzado en el año de 1831 con el primer acto ilegal en la posesión no autorizada de los terrenos del Hato de las Ovejas y el segundo acto ilegal en la posesión no autorizada de los terrenos de Mata Redonda y Corcovado en el año de 1835, ambos actos ilegales efectuados con el endoso de su amigo el Gobernador Capitán General de Puerto Rico con facultades omnímodas, no existiendo en Puerto Rico instrumentos de ley para poner coto a ese abuso de poder, lo impulsaron a la ejecución de su tercer acto ilegal de auto proclamarse dueño de varios inmuebles, localizados en varias municipalidades, mediante el otorgamiento de una carta testamentaria ilegal. A esos efectos, para la fecha del 12 de julio de 1839, don Jacinto López Martínez (hijo de don Juan Crisóstomo López Martín) y su esposa Doña María Romualda Martínez García, comparecieron ante el Alcalde Accidental (Interino) del pueblo de Vega Baja, don Andrés Antonio Navedo, para el otorgamiento de su primer testamento; por el cual hicieron inventario de sus "supuestos" bienes, entre ellos: una casa en la calle San Justo en San Juan, sin mencionar como la adquirieron; una Hacienda en el partido de Toa Baja nombrada San Antonio, sin mencionar como la adquirieron; 5 caballerías de terrenos (equivalente a 1,000 cuerdas) en el sitio nombrado el puerto, sin mencionar como las adquirieron; 150 cuerdas en el sitio de las Marismillas compradas a Doña Antonia Martínez; 464 cuerdas en el sitio de las Marismillas compradas a don Juan Hernández; 2 caballerías (equivalente a 400 cuerdas) en el sitio de Mata Redonda, sin mencionar como las adquirieron; una Hacienda en el partido de Vega Baja nombrada San Vicente, sin mencionar como la adquirieron; 33 cuerdas en el sitio de Matamba, sin mencionar como las adquirieron; 22 cuerdas en el sitio de Matamba, sin mencionar como las adquirieron; 66 cuerdas en el sitio de Trinidad, sin mencionar como las adquirieron; 100 cuerdas en el sitio de la Trinidad, compradas a don José Nevares; 2 caballerías (equivalentes a 400 cuerdas) en el lugar del Pugnado de Manatí, sin mencionar como las adquirieron; 58 cuerdas en el sitio de La Seiba, sin mencionar como las adquirieron y 14 cuerdas en el sitio de Marisma compradas a don Narciso López. Nunca don Jacinto López Martínez pudo evidenciar sus derechos de propiedad sobre los susodichos bienes inmuebles, mediante la presentación ante las autoridades gubernamentales, de los títulos de propiedad legitimados por la Corona Española, ni tan siquiera un título amparado en la Cédula de Gracias del 10 de agosto de 1815. don Jacinto López Martínez mintió al declarar como suyos los antedichos bienes inmuebles. Ocultó el hecho de ser "jornalero" asalariado de su tío don Basilio López Martín, en cumplimiento del decreto promulgado por el Gobernador Capitán General de Puerto Rico, don Miguel López de Baños, el 4 de junio de 1838, debido al no clasificarse éste como "propietario".

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, páginas 195 y 242

Copia certificada expedida por el Archivero General del Distrito Notarial de San Juan, Protocolo de  1839, Lcdo. Juan de Guzmán Benitez, 25 de febrero de 1927.

 

12 de julio de 1839

Todos los bienes inmuebles que poseía don Jacinto López Martínez, su esposa Doña María Romualda Martínez García y la Sociedad de Gananciales compuesta por ambos, registrados en su primer testamento de la antedicha fecha, los poseían y usufructuaban con licencia del real dueño, en carácter de encargados o albaceas de cuidar los mismos del real propietario a título de dueño legítimo, ósea, del tío de don Jacinto López Martínez, don Basilio López Martín; que por su edad avanzada de 79 años necesitaba de unas personas de confianza, en este caso familiares, con la suficiente experiencia para administrarlos y custodiarlos, debido a que el hijo mayor de don Basilio López Martín, don Domingo López Salgado, no contaba con la suficiente experiencia y madurez, por contar con sólo 22 años de edad, en comparación con su sobrino, don Jacinto López Martínez, cuya edad era de 52 años para el 1839, que por haber sido Alcalde de Toa Baja en el 1822, a los 35 años de edad, tenía relaciones a nivel gubernamental profesional y más experiencia, en el ramo administrativo, como ventajas para poder cumplir la encomienda de servicio a su tío don Basilio López Martín. Es por esta razón que don Jacinto López Martínez no menciona en su primer testamento como adquirió los terrenos, ni su títularidad legítima. En adición a su sobrino, don Jacinto López Martínez, don Basilio López Martín tenía otros albaceas o encargados que le administraban, trabajaban, custodiaban y usufructuaban otras secciones de la finca Santa Rosalía, aparte de los terrenos poseídos en licencia por su sobrino Jacinto, en la enorme finca de aproximadamente 2,179,674 cuerdas, distribuida en diferentes municipalidades, que su padre Gaspar López  había comprado el 4 de febrero del año 1750, la cual heredó por una parte y compró a sus hermanos por otras. El enorme tamaño de la finca, en combinación de su avanzada edad ameritaba delegar tales labores.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, páginas 224 y 241

Archivo General de Puerto Rico, Fondo: Protocolos Notariales, Escribano: Otros Funcionarios, Serie: Bayamón, Pueblo: Dorado, año 1848, Caja 728, Folios 8 vto. al 11 vto., testamento de Basilio López.

Archivo General de Puerto Rico, Escritura sin número, Fondo: Protocolos Notariales, Escribano: Otros Funcionarios, Serie: Bayamón, Pueblo: Dorado, año 1845, Caja 728, Folios 47 vto., 51 al 51 vto., venta de estancia a favor de Basilio López.

 

21 de diciembre de 1839

Desembarcó en San Juan de Puerto Rico, la Comisión Regia, que integraban los señores Agustín Rodríguez, Miguel Cabrera y el General Juan Bautista Topete, que traían la encomienda del Gobierno Supremo de España de realizar un estudio de las condiciones de la isla para proceder luego a preparar las Leyes Especiales que se les habían prometido al país en 1837. Permanecieron en San Juan hasta el 25 de enero de 1840; la misión jamás tuvo resultado alguno relacionado con los objetivos que debió cumplir. A pesar de las recomendaciones favorables del Ex Gobernador, don Miguel de la Torre (Conde de Torrepando) y del Gobernador Capitán General de Cuba, don Miguel Tacón, las Leyes Especiales prometidas jamás le fueron otorgadas a las Antillas españolas.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo III, página 505

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 238 a 239

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 440

 

21 de diciembre de 1839

La Comisión Regia que desembarcó en San Juan de Puerto Rico, integrada por los señores Agustín Rodríguez, Miguel Cabrera y el General Juan Bautista Topete, que traían la encomienda del Gobierno Supremo de España para realizar un estudio de las condiciones de la isla para proceder luego a preparar las Leyes Especiales que se les habían prometido al país en 1837, sólo sirvió para informar a la Regencia sobre la conducta del Gobernador Capitán General de Puerto Rico, don Miguel López de Baños, que en corto tiempo había amasado una buena fortuna, producto de sus negocios con esclavistas y de turbios manejos administrativos. Como resultado del antedicho informe, el Gobierno Supremo de España, le formuló un juicio de residencia, del que salió culpable.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 238 a 239

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 440 y 445

 

1840

Enviuda Jacinto López Martínez.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 193

 

1840 a 1868

La isla de Puerto Rico sufrió la presencia de trece gobernadores en propiedad y la interinidad de cuatro segundos cabos. En los 28 años que siguieron a la injusta decisión de las Cortes de 16 de abril de 1837, a Puerto Rico fueron enviados una serie de oficiales de alta graduación militar en España que se consideraban peligrosos a la paz interior de España durante el reinado de Isabel II. Aquella pléyade de gobernantes que rigieron los destino de Puerto Rico, posaban de "liberales" en España, pero en la isla fueron verdaderos déspotas que supieron utilizar bien las facultades omnímodas vigentes desde el 1825. En España, donde se tomaban las decisiones por las colonias ultramarinas, se relegó al olvido la promesa de dar a las islas de Cuba y Puerto Rico unas Leyes Especiales, que debían surgir de las necesidades de los territorios insulares. Puerto Rico esperó con una paciencia que sorprendía a los propios gobernantes. Estos militares de alta jerarquía, muchos con títulos nobiliarios, fueron servidores de los Ministerios que los colocaban en el cargo a nombre de la Corona. Los 28 años que mediaron entre 1840 al 1868, estuvieron dominados en España por los ministerios del general Baldomero Espartero, duque de Luchana y de Morella, que se desempeñó en dos ocasiones como jefe de gobierno, entre 1840 al 1844 y entre 1854 al 1856; y por el general Ramón María Narváez, duque de Valencia, apoyado en 1844 por el Rey Luis Felipe, de Francia, y secundado por los generales Prim, Pezuela, Norzagaray y Marchesi, quienes habrían de ocupar sucesivamente la gobernación de Puerto Rico. Narváez se desempeñó como regente entre 1844 al 1854 y por segunda vez, entre 1856 al 1868. Estos señores fueron los que, desde España, tomaron las decisiones y emitieron las órdenes que sirvieron de fundamento a los gobiernos de fuerza y opresión que tuvo que soportar la isla de Puerto Rico. La política ultramarina del Gobierno se basó en: 1) la ratificación del principio de no representación de las colonias en las Cortes, 2) la exclusión de sus habitantes de todo destino o influencia en el Gobierno Nacional y 3) la concentración de poderes en la autoridad militar de los gobernadores.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, página 643

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, página 273

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 443 a 444

 

1840

Diversos factores tales como: 1) la sequía que había comenzado en el 1839 que afectó el cultivo cañero, 2) la perdida de un aliado político por el cambio de incumbente en la Fortaleza, 3) el hecho de tener que seguir siendo eternamente un "jornalero" asalariado de su tío don Basilio López Martín en cumplimiento del decreto promulgado por el Gobernador Capitán General de Puerto Rico, don Miguel López de Baños, el 4 de junio de 1838, por no ser "propietario", 4) los problemas personales relacionados con su viudez ocurrida en el 1840, 5) las altas tarifas arancelarias de aduanas del 1835 al presente, 6) el crédito agrícola escaso, 7) las sublevaciones esclavas debido al aumento en la jornada laboral sumado a el hambre al racionarles los alimentos, 8) los bajos precios del azúcar como resultado de la sobreproducción de otros países y 9) el deseo de realizar su idea para convertirse en Capitán Poblador del futuro pueblo a fundar del Dorado, [al futuro amparo de los decretos promulgados por los Gobernadores Capitanes Generales de Puerto Rico; el primero, de don Miguel de la Torre (Conde de Torre Pando), del año 1837, que autorizaba al Alcalde del pueblo el otorgamiento de testamentos y escrituras, a ciudadanos residentes del pueblo bajo su jurisdicción, en la ausencia de escribanos disponibles; y el segundo, de don Miguel López de Baños, del 17 de enero de 1839, que autorizaba al Alcalde del pueblo a tener injerencia en la ejecución de testamentos otorgados por ciudadanos residentes del pueblo bajo su jurisdicción] como vehículo e instrumento de poder, para el logro de sus ocultas ambiciones acaparadoras contra su tío, don Basilio López Martín, causaron que don Jacinto López Martínez ya no se interesara en acaparar más tierras utilizando el subterfugio de las concesiones ocultas, simuladas e ilegales, como las realizadas durante los años de 1831, 1835 y 1839, amparadas en la Real Cédula decretada por la Corona Española, el 14 de enero de 1778; logradas por las influencias omnímodas del ex Gobernador de turno, don Miguel de la Torre (Conde de Torrepando).

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 68

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 289 a 290

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 193

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, páginas 266 a 271

 

20 de enero de 1840

Diversos factores tales como: 1) el hecho de ser miembro de la clase médica que protegía el Gobernador; 2) el hecho de que don Jacinto López Martínez no se interesare en el acaparamiento de tierras por el método de concesiones, por las razones antes expuestas en el 1840, especialmente por el hecho de ser "agregado" asalariado de su tío don Basilio López Martín por no ser "propietario"; 3) y el hecho de don Jacinto López Martínez haber perdido un aliado político en la Fortaleza por el cambio de incumbente, entre otros que podamos desconocer; el Gobernador Capitán General de Puerto Rico, don Miguel López de Baños, que estaba siendo investigado por  haber amasado una buena fortuna, producto de sus negocios con esclavistas y turbios manejos administrativos en la isla, autorizó a la Junta de Repartimientos de Terrenos Baldíos de Puerto Rico para que se le agraciara al Doctor en Medicina de origen venezolano, don Manuel Felipe Canino del Castillo, de 34 años de edad, con una concesión de tierras baldías, de 100 cuerdas en el sitio de Mata Redonda en el pueblo de Toa Baja, que el último había solicitado en el mismo año, bajo condiciones de reversión y revocación al Estado, si no los hacía fructíferos en 2 años a la agricultura de Puerto Rico, al amparo de la Real Cédula decretada por la Corona Española, el 14 de enero de 1778. La susodicha concesión era ilegal y estaba sujeta a lo estatuido en la Ley del 16 de mayo de 1835, que la Corona Española promulgó para regular las posesiones de terrenos baldíos del Estado. Cuyo artículo tercero indicaba que correspondía al Estado los bienes detentados o poseídos sin título legítimo, los cuales podrían ser reivindicados con arreglo a las leyes comunes, en cuya reivindicación correspondía al Estado probar que no era dueño legítimo el poseedor o detentador, sin que estos pudieran ser inquietados en la posesión hasta ser vencidos en juicio. En este caso, el Estado no debió permitir inquietar en la posesión, al verdadero propietario, don Basilio López Martín, a título de dueño legítimo por la Corona Española, de las 100 cuerdas que formaban parte de la finca "de la Ribera de Toa" de mayor cabida superficial, heredada por éste de su padre don Gaspar López , adquirida por el último desde el 4 de febrero de 1750, por ser los terrenos propiedad privada y no pública, no haber mediado consentimiento, ni compensación, ni haber sido vencido en juicio, como lo disponía la supra citada Ley del 16 de mayo de 1835. El mismo poder omnímodo del Gobernador, que le dio origen a la susodicha transacción ilegal, a su vez, la encubrió.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 238 a 239

Certificación expedida el 14 de abril de 1910 por el Comisionado de lo Interior de Puerto Rico, Protocolo Notarial, 1910, Lcdo. Ramón S. Pesquera, Bayamón, páginas 3 a 4

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, páginas 215, 245 y 373 a 375

Expediente instruido para informar al Gobierno General sobre petición de Ceferino Nevarez vecino de Toa Baja, pidiendo se le cedan por composición unos terrenos que cultiva en aquella jurisdicción; Consejo Contencioso Administrativo, 15 noviembre de 1882, expediente 27, resolución.

Expediente instruido por Jacinto de Jesús López Martínez en el 1883 contra una resolución del Gobierno General sobre reversión al Estado de 100 cuerdas de terreno concedidas a Manuel Canino como consecuencia del expediente instruido para informar al Gobierno General sobre petición de Ceferino Nevarez vecino de Toa Baja, pidiendo se le cedan por composición unos terrenos que cultiva en aquella jurisdicción; Consejo Contencioso Administrativo, 7 de enero de 1884, expediente 73, moción del Estado suplicando se desestime la apelación.

 

14 de mayo de 1840

El Gobierno Supremo de España, luego de celebrado el juicio de residencia, producto del informe de la Comisión Regia, destituyó del cargo al Gobernador Capitán General de Puerto Rico, don Miguel López de Baños, al ser hallado éste culpable por haber amasado una buena fortuna, producto de sus negocios con esclavistas y turbios manejos administrativos en la isla.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 238 a 239

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 440 y 445

 

2 de octubre de 1840 al 23 de abril de 1844

Por decreto de la Corona Española, don Santiago Méndez Vigo (Conde de Santa Cruz), pasó a ocupar el cargo de Gobernador Capitán General de Puerto Rico. 

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 207

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, índice

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 300 a 302

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 241 a 243

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 444

 

12 de octubre de 1840 al 1844

El mando de la Corona Española, de Isabel II, por ser ésta menor de edad, recayó en manos de la Regencia del General Baldomero Espartero (Duque de Luchana y de Morella), debido a la renuncia al cargo de la Regente del Reino, María Cristina de Borbón, como consecuencia de varios factores a saber: el pronunciamiento militar dirigido contra ella por el propio General Baldomero Espartero para que dimitiera de su cargo; su matrimonio secreto con Fernando Muñoz; y las presiones de su excuñado, Carlos María Isidoro, que se negó a reconocer a Isabel II como legítima heredera al trono español, por ser mujer, reclamando este derecho para él y sus descendientes. En cuanto a Puerto Rico, la nueva Regencia se olvidó de impulsar la creación de las Leyes Especiales prometidas por la Corona en el 1837, que regirían la isla, por haberse decretado en el antedicho año, que la Constitución Española del 19 de marzo de 1812 promulgada en Cádiz, no sería extensiva a las islas de Puerto Rico y a Cuba.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, índice

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 241 a 242 y 255 a 264

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 431 y 444

 

1841

La producción azucarera de la isla ascendió a 80.8 millones de arrobas.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 197

 

9 de enero de 1841

La Corona Española promulgó una Real Orden autorizándole a la Junta de Repartimientos de Terrenos Baldíos, como corporación, la expedición de los títulos de amparo sobre concesiones de hatos, siempre y cuando los mismos fueran firmados por el Gobernador Capitán General de Puerto Rico, como su Presidente y el Intendente como Vocal.

Certificación expedida el 14 de abril de 1910 por el Comisionado de lo Interior de Puerto Rico, Protocolo Notarial, 1910, Lcdo. Ramón S. Pesquera, Bayamón, página 3

 

1841

El Estado permitió la posesión, uso y portación de armas (pistolas, escopetas y espadas) a los mayordomos y hacendados, previa licencia del Bando del Gobernador Mendez Vigo. También se reglamentó los oficios de Armeros y Cerrajeros.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 127 a 128

 

1841

Como don Jacinto López Martínez carecía de terrenos con títulos legítimos de propiedad privada, legitimados por la Corona Española, para la realización de su anhelado sueño, que tenía desde el año de 1831,  de fundar una nueva municipalidad independiente de Toa Baja con el nombre de Dorado, en el mismo Barrio del Dorado de Toa Baja, necesitó que el propietario a título de dueño legítimo de los terrenos del Barrio del Dorado de Toa Baja, entre otros distribuidos en otras municipalidades, donde le interesaba fundar la nueva municipalidad independiente de Toa Baja con el nombre de Dorado, le otorgara un permiso para tales fines. La persona que le otorgó a don Jacinto López Martínez el susodicho permiso para fundar el pueblo de Dorado lo fue el propietario a título de dueño legítimo de los terrenos del Barrio del Dorado de Toa Baja, entre otros distribuidos en otras municipalidades, su tío, don Basilio López Martín. don Jacinto López Martínez recibió el permiso de su tío don Basilio López Martín, para el susodicho proyecto, por mediación de un poder otorgado por el apoderado de don Basilio López Martín, el hijo de éste, don Domingo López Salgado. Que a su vez, era primo hermano, de don Jacinto López Martínez. don Jacinto López Martínez necesitó un poder de su  tío don Basilio López Martín, porque en cumplimiento del decreto promulgado por el Gobernador Capitán General de Puerto Rico, don Miguel López de Baños, el 4 de junio de 1838, al ser "jornalero" asalariado de su tío, no se clasificaba como "propietario".

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, páginas 39, 257 a 260

 

1841

La Corona Española procedió a dictar una nueva Ley de Aranceles, derogando la Ley de Aranceles del 1835, con el objeto de remediar la crisis que venían experimentando los intereses agrícolas de Puerto Rico. Por decreto de la nueva Ley, se fijaron a los principales frutos de Puerto Rico, como la azúcar, unos derechos más módicos para su introducción en España. Estos cambios, fueron el motor que le dio impulso a don Jacinto López Martínez para la realización de su anhelado sueño, que tenía desde el año de 1831, de fundar una nueva municipalidad independiente de Toa Baja con el nombre de Dorado, en el mismo Barrio del Dorado de Toa Baja.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, página 263

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, páginas 266 a 267

 

1841

A los fines de que don Jacinto López Martínez pudiera fundar una nueva municipalidad independiente de Toa Baja con el nombre de Dorado, en el mismo Barrio del Dorado de Toa Baja, era necesario el cumplimiento de los requisitos para la fundación de un Barrio en Pueblo, contenidos en la Novísima Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias, decretados por la Corona Española, que todavía regían en Puerto Rico. Entre estos requisitos estaban: que mediara una distancia muy considerable desde el punto pretendido a la Población de que depende; que tuviera en el lugar abundantes montes con suficientes arboles de los cuales extraer maderas para fábricas; que se tuviera la leña necesaria para el consumo de sus habitantes; que se contara con el endoso de los vecinos que lo habitaban, obligándose los mismos con sus bienes en compromiso con el gobierno a edificar a su coste, la iglesia, la Casa del Cura, la Casa del Rey, el cementerio y demás fabricas o edificios necesarios que constituyan un pueblo; y que la solicitud la hicieran al menos dos personas, residentes del lugar a convertirse en pueblo. En cumplimiento de uno de los antedichos requisitos, don Jacinto López Martínez necesitaba de otra persona que se le uniera a él, para constituirse como representantes de los vecinos promoventes. Para tales fines, convenció al Doctor José de Folgueras y Bosch para que se le uniera como representante de los vecinos. Aunque el Doctor José de Folgueras y Bosch aparece mencionado en todos los documentos fundacionales del pueblo de Dorado, en realidad don Jacinto López Martínez se valió de su nombre y prestigio como médico para conseguir sus propósitos como fundador.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, página 444

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 209 y 275

 

1841

Por razones de su avanzada edad de 81 años, don Basilio López Martín le había otorgado un poder amplísimo a su hijo mayor, don Domingo López Salgado de 25 años de edad, autorizándolo para que en su nombre y a su nombre, lo representara en la libre administración de sus bienes y en toda gestión de negocios.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 284

 

27 de julio de 1841

A los fines de autorizar a don Jacinto López Martínez y al Doctor José de Folgueras y Bosch a iniciar los tramites para la fundación de la nueva municipalidad independiente de Toa Baja con el nombre de Dorado, en el mismo Barrio del Dorado de Toa Baja. Comparecieron ante el Escribano Público, Julio Gervacio Puente, para el otorgamiento de un poder amplísimo, a don Jacinto López Martínez y al Doctor José de Folgueras y Bosch, los siguientes vecinos de Dorado cuyos nombres son: Manuel Canales, Celedonio Neváres, Juan Pedro Neváres, Andrés Martínez, Florencio Sánchez, José María López Rodríguez, Ignacio Arrazaín, Ignacio Lazarte, Francisco García, Francisco Marrero, Antonio Cordero y Domingo López Salgado; para que y citamos: "en sus nombres, en representación y con arreglo a las instrucciones que les comuniquen, tramitaran la separación del Dorado de la jurisdicción de Toa Baja y fundaran un nuevo pueblo bajo el nombre de Dorado, expresando las poderosas razones que así lo exigen, para que en el referido asunto, y ante cualesquiera Tribunal y Autoridad competente, presenten escritos, documentos, testigos, vales y todo género de pruebas; hagan pedimentos, requerimientos, ejecuciones, embargos, venta y remate de bienes, consentimientos, oposiciones, protestas, allanamientos, transacciones, comprobaciones de documentos, ratificaciones de testigos, reconocimiento de letras y firmas, introducir recursos, oír autos y sentencias, interlocutorios y definitivas; consentir lo favorable, y de lo adverso apelar y suplicar para donde y con derecho puedan y deban, continuándolos hasta su conclusión: finalmente, para que hagan y practiquen cuantos actos y diligencias judiciales y extra judiciales sean necesarias, y harían los otorgantes estando presentes, como para todo lo incidente y dependiente, les confieren este poder con libre, franca y general administración, relevación y facultad de enjuiciar, jurar y substituir, revocar y nombrar otros. Y para haber por firme lo que en virtud de este poder hicieren por sí o sus substitutos, los otorgantes obligan sus bienes presentes y futuros, con poderío de justicias, sumisión a ellas y renunciación de las Leyes y derechos de su favor. Así lo dijeron y otorgaron, y firmándolo los que supieron, siendo testigos don Joaquín Moreno, don Canuto Delgado, y don Manuel (ilegible), vecinos de que doy fe. Manuel Canales, Celedonio Neváres, Juan Pedro Neváres, Andrés Martínez, Florencio Sánchez, José María López Rodríguez, Ignacio Arrazaín, Ignacio Lazarte, Francisco García, Francisco Marrero, Antonio Cordero, Domingo López Salgado. Escribano Público".

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, páginas 237 y 257 a 260

 

27 de julio de 1841

A los fines de autorizar a don Jacinto López Martínez y al Doctor José de Folgueras y Bosch a iniciar los tramites para la fundación de la nueva municipalidad independiente de Toa Baja con el nombre de Dorado, en el mismo Barrio del Dorado de Toa Baja. Comparecieron ante el Escribano Público, Julio Gervacio Puente, para el otorgamiento de un contrato a don Jacinto López Martínez y al Doctor José de Folgueras y Bosch, los siguientes vecinos de Dorado cuyos nombres son: Manuel Canales, Celedonio Neváres, Juan Pedro Neváres, Domingo López Salgado, Andrés Martínez, Florencio Sánchez, José María López Rodríguez, Ignacio Arrazaín, Ignacio Lazarte, Francisco García, Francisco Marrero y Antonio Cordero; para y citamos: "que se constituyen y obligan por sí, y en nombre de los demás vecinos de dicha jurisdicción, habitantes en la parte que comprende el Dorado, hacer a su costa la Iglesia, Casa del Cura, del Rey, Cementerio, y demás fábricas o edificios necesarios que constituyen un Pueblo, siempre y cuando se acceda a la del que están solicitando en el expresado Dorado; y para tener por firme lo aquí contenido, obligan sus bienes presentes y futuros, con poderío de justicias, sumisión a ellas y renunciación de las Leyes y derechos de su favor.  Así lo dijeron y otorgaron, y firmándolo los que supieron, siendo testigos don Joaquín Moreno, don Camilo Delgado, y don José Ramón Roselló, vecinos, de que doy fe. Andrés Martínez, José Anacleto García, Manuel Canales, Antonio Cordero, José Ignacio Arrazaín, Florencio Sánchez, Celedonio Neváres, José Ignacio Lagarta, Juan Pedro Neváres, José María López, Francisco Marrero, Domingo López. Gervacio

Puente, Escribano Público".

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 261

 

27 de julio de 1841

Los vecinos residentes del Barrio del Dorado de Toa Baja, que respaldaron a don Jacinto López Martínez a los fines de que éste pudiera fundar una nueva municipalidad independiente de Toa Baja con el nombre de Dorado, en el mismo Barrio del Dorado de Toa Baja, residían bajo licencia o tolerancia del propietario de los terrenos del Barrio del Dorado de Toa Baja, don Basilio López Martín, a través del encargado de sus terrenos, su sobrino don Jacinto López Martínez. Debido a esto, los susodichos vecinos, que vivían como "jornaleros agregados" en los terrenos de don Basilio López Martín, estuvieron en la mejor disposición de respaldar el proyecto del sobrino, don Jacinto López Martínez, porque sus intereses particulares se podrían ver afectados si procedían en contrario. Como "jornaleros" que eran, en cumplimiento del decreto promulgado por el Gobernador Capitán General de Puerto Rico, don Miguel López de Baños, el 4 de junio de 1838, dependían de tener unas buenas relaciones, con el "propietario" que les expedía las papeletas certificándolos como trabajadores asalariados. La mera tolerancia de don Basilio López Martín, para que los vecinos del Barrio del Dorado de Toa Baja vivieran en su finca, al contrario de representar perdidas, era motivo de ganancia puesto que estos residentes trabajaban en usufructo, custodiaban y vigilaban la finca. Es ilógico pensar que una finca de aproximadamente 2,179,674 cuerdas de extensión superficial, de las cuales 4,505 cuerdas que comprendían la Hacienda San Antonio en el Barrio del Dorado de Toa Baja, donde se pretendía fundar el pueblo de Dorado, pudiese ser atendida, trabajada, custodiada y vigilada por un sólo anciano de 81 años de edad. Entre los vecinos agregados que vivían en los terrenos propiedad de don Basilio López Martín, que respaldaron el proyecto de fundación del pueblo de Dorado, obligándose los mismos con sus bienes en compromiso con el gobierno a edificar a su coste, la iglesia, la Casa del Cura, la Casa del Rey, el cementerio y demás fabricas o edificios necesarios para constituir el pueblo, que constan en los documentos fundacionales, están: Manuel Canales (menor de edad y sin tener propiedades inmuebles a título de dueño, legitimado por la Corona Española), Celedonio Neváres (hermano político de don Jacinto López Martínez y sin tener propiedades inmuebles a título de dueño, legitimado por la Corona Española), Juan Pedro Neváres (hermano político de don Jacinto López Martínez y sin tener propiedades inmuebles a título de dueño, legitimado por la Corona Española), Andrés Martínez (Sargento 2do de la Compañía de Milicias sin bienes de fortuna de ninguna especie y sin tener propiedades inmuebles a título de dueño, legitimado por la Corona Española), Florencio Sánchez (un ventorrillero que carece de fondos y sin tener propiedades inmuebles a título de dueño, legitimado por la Corona Española), José María López Rodríguez (yerno de don Basilio López Martín, sobrino de don Jacinto López Martínez y sin tener propiedades inmuebles a título de dueño, legitimado por la Corona Española), Ignacio Arrazaín (carpintero de oficio y sin tener propiedades inmuebles a título de dueño, legitimado por la Corona Española), Ignacio Lazarte (carpintero de oficio y sin tener propiedades inmuebles a título de dueño, legitimado por la Corona Española), Francisco  García (menor de edad y sin tener propiedades inmuebles a título de dueño, legitimado por la Corona Española), Francisco Marrero (hermano político de don Jacinto López Martínez y sin tener propiedades inmuebles a título de dueño, legitimado por la Corona Española), Antonio Cordero (carpintero de oficio y sin tener propiedades inmuebles a título de dueño, legitimado por la Corona Española), Domingo López Salgado (hijo y apoderado de don Basilio López Martín, primo hermano de don Jacinto López Martínez y sin tener propiedades inmuebles a título de dueño, legitimado por la Corona Española). Como al momento de fundarse el municipio de Dorado, no había ningún vecino que pudiera evidenciar la títularidad de las tierras que poseía u ocupaba, mediante la presentación del título de propiedad legitimado por la Corona Española y producido por el ordenamiento jurídico positivo, ante las autoridades gubernamentales competentes, con excepción del anciano de 81 años,  don Basilio López Martín, de la finca que había heredado de su padre, Gaspar López , en cuanto a varias participaciones y una la había comprado a su hermano, el padre de don Jacinto López Martínez, don Juan Crisóstomo López Martín. Cuya finca Gaspar López  había comprado el 4 de febrero de 1750. Tan cierto fue esto, que nunca los detractores del plan para fundar el nuevo municipio de Dorado, se atrevieron a manifestar algún pronunciamiento que pusiera en tela de juicio la capacidad financiera de don Basilio López Martín y la títularidad de las tierras de su propiedad donde se fundaría Dorado. Aunque los susodichos vecinos que respaldaron el proyecto de fundación del pueblo de Dorado no contaban con los recursos económicos para cumplir sus promesas ante el Gobierno de edificar a su coste, la iglesia, la Casa del Cura, la Casa del Rey, el cementerio y demás fabricas o edificios necesarios para constituir el pueblo; don Jacinto López Martínez lo organizó y planificó para que así constara, puesto que según la Novísima Recopilación de las Leyes de los Reinos de las Indias, decretadas por la Corona Española, que todavía regían en Puerto Rico, el Gobierno no aprobaría la fundación de un nuevo municipio con un sólo vecino, en este caso don Basilio López Martín, que era el que en realidad iba a financiar indirectamente los compromisos que los "vecinos" contrajeron con el Gobierno. En conclusión, como evidencia adicional que prueba que los vecinos que respaldaron el proyecto de fundación del Dorado no tenían títulos legales de propiedad sobre los terrenos que ocupaban, asumiendo que fueran de origen extranjero, emigrados como consecuencia de haberse acogido a los beneficios de la Cédula de Gracias, del 10 de agosto de 1815, ninguno de sus nombres aparecen en las listas de emigrados, donde se registraron más de 2,100 personas. En adición de nunca haber evidenciado su títularidad mediante la presentación de sus títulos.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 708 a 712

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, página 175

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 39 a 46 y 55

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, páginas 55, 266 a 279 y 281 a 292

La Real Cédula de Gracias de 1815 y sus primeros efectos en Puerto Rico, Raquel Rosario Rivera, 1995, páginas 143 a 281

 

15 de diciembre de 1841

La Corona Española hizo extensiva a Puerto Rico la Ley de Expropiación Forzosa que regía en España. Mediante la ejecución de la susodicha Ley, el Estado venía obligado a compensar monetariamente a cualquier ciudadano, cuya propiedad fuera necesaria para algún proyecto de utilidad pública. De esta manera, el Estado estaba reconociendo el derecho a la propiedad privada, sobre bienes inmuebles con títulos de dueño legitimados por la Corona Española, que había sido decretado por la propia Corona Española desde el año de 1759. Al amparo de la susodicha Ley, ningún propietario a título de dueño legitimado por la Corona Española, podía ser privado de su propiedad, a ser utilizada para un fin público meritorio, sin el debido proceso de Ley y sin mediar compensación. Por otro lado, los bienes inmuebles, otorgados por títulos de concesión, al amparo de la Real Cédula del 14 de enero de 1778, el concesionario no tenía por que ser compensado, a excepción de lo invertido en el cultivo, por ser del Estado la propiedad, principalmente si la misma había revertido al Estado como consecuencia de haberse incumplido las condiciones de cultivo. Por lo antedicho, cabe concluir, que si el Estado tenia que compensar a un propietario privado, a título de dueño legítimo, para privarle de su propiedad y justificar la adquisición para un fin público, no es menos cierto que ningún ciudadano podía privar a otro ciudadano de su legítima propiedad sin su consentimiento y mucho menos sin mediar compensación. Esto confirma una vez más lo acontecido el 15 de marzo de 1759, cuando la Corona Española promulgó una Real Orden reconociendo la legítima propiedad de las estancias de labor a los que estaban en posesión tranquila de ellas, pero ordenando la destrucción de hatos y venta de los terrenos que los componían. De esta manera sencilla y legal, se solucionaron los problemas ocasionados por el Real Decreto expedido en el año de 1758, el cual aunque tenia abolengo correctísimo y exigía el cumplimiento del Real Decreto de 1 de julio de 1746, no pudo llevarse a efecto por ser imposible la comprobación documentada de los títulos de las propiedades trasmitidas de padres a hijos durante dos siglos, por haber desaparecido los archivos escriturarios durante el ataque e invasión holandesa en el año de 1625. Así finalmente, el título de dominio, sucesor en tracto a su vez de los títulos de "concesiones reales o cédulas de vecindad", expedidos a la clase noble por la Corona Española, durante los primeros años de la colonización, cuya comprobación del tracto sucesivo era imposible por haber desaparecido los archivos escriturarios durante el ataque e invasión holandesa en el año de 1625, que había adquirido don Gaspar López , vecino de la Ribera de Toa, por escritura pública otorgada el 4 de febrero de 1750 ante el Escribano Público y Cabildo don Francisco de Sostres, cuando compró una estancia de tierras en la Ribera de Toa con platanales, cañaverales, pasto y demás aperos; con sus entradas, salidas, usos, costumbres, derechos y servidumbres a Juan Claudio Bautista, morador de la Ribera de Toa, por el precio de 1,100 pesos de ocho reales de plata cada uno moneda de vellón corriente libres de Alcabala (impuesto de venta); que la mitad la había heredado el vendedor de su padre y la otra mitad se la había comprado a Juan del Álamo. Con una cabida superficial de aproximadamente 2,179,674 cuerdas de extensión territorial; quedó ratificado como un título de dominio legítimo de propiedad privada. De esa manera el derecho privado sobre la finca quedó ratificado mediante la legitimación del susodicho título por la máxima autoridad que lo fue la propia Corona Española.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 888 a 890

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, páginas 435 y 636

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, página 262

La Real Cédula de Gracias de 1815 y sus primeros efectos en Puerto Rico, Raquel Rosario Rivera, 1995, página 24

 

1842

El Gobierno expropió los terrenos y estructuras del Barrio de Ballajá en San Juan para la edificación del Cuartel de Ballajá. Una de la calles del antedicho barrio se le conocía bajo el nombre de "del Rosario".

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 206

 

11 de marzo de 1842

Comenzaron a celebrarse las primeras vistas públicas en el pueblo de Toa Baja, ante la Comisión Investigadora, nombrada por el Gobernador Capitán General de Puerto Rico, don Santiago Méndez Vigo (Conde de Santa Cruz), concernientes a la discusión del proyecto para la fundación del nuevo pueblo del Dorado, propuesto por los apoderados don Jacinto López Martínez y el Doctor José de Folgueras y Bosch.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, páginas 46 a 49

 

13 de marzo de 1842

José Martínez asistió a la reunión de accionistas en la ciudad de PR para tomar acuerdos sobre la mina de Luquillo.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo III, páginas 629 a 630

 

16 de marzo de 1842

Jacinto López Martínez compra 10 acciones de 100 cada una en el Proyecto de Explotación en la Mina de Luquillo que era de su suegro José Manuel Martínez.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 194

 

1 de junio de 1842

Comenzaron a celebrarse las segundas vistas públicas en el pueblo de Toa Baja, ante la Comisión Investigadora, nombrada por el Gobernador Capitán General de Puerto Rico, don Santiago Méndez Vigo (Conde de Santa Cruz), concernientes a la discusión del proyecto para la fundación del nuevo pueblo del Dorado, propuesto por los apoderados don Jacinto López Martínez y el Doctor José de Folgueras y Bosch.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, páginas 50 a 63

 

8 de junio de 1842

Durante la celebración de las segundas vistas públicas en el pueblo de Toa Baja, ante la Comisión Investigadora, nombrada por el Gobernador Capitán General de Puerto Rico, don Santiago Méndez Vigo (Conde de Santa Cruz), concernientes a la discusión del proyecto para la fundación del nuevo pueblo del Dorado, propuesto por los apoderados don Jacinto López Martínez y el Doctor José de Folgueras y Bosch, se opuso a la fundación de Dorado, el Doctor Manuel Felipe Canino del Castillo, que residía en el sector de Maguayo del Barrio Dorado en el pueblo de Toa Baja.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 59, 215 y 373 a 376

 

22 de noviembre de 1842

E Gobernador Capitán General de Puerto Rico, don Santiago Méndez Vigo (Conde de Santa Cruz), decretó oficialmente la fundación del pueblo San Antonio del Dorado, propuesto por los apoderados don Jacinto López Martínez y el Doctor José de Folgueras y Bosch; nombrando a don Jacinto López Martínez, al cargo de Capitán Poblador, conforme a la Ley 10 del Título 3 del libro 4 de la Novísima Recopilación de Leyes de los Reinos de Indias, por ser el primer Alcalde del pueblo de San Antonio del Dorado, que más tarde se le llamó Dorado hasta el presente.

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 99

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 708 a 712

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 62 a 63

 

22 de noviembre de 1842

Dorado (fundado en 22 de noviembre de 1842) con una cabida superficial de 15,357 cuerdas hoy.

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 99

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 708 a 712

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 62 a 63

 

1842 al 1847

don Jacinto López Martínez ocupó el cargo de Capitán Poblador del recién fundado pueblo de Dorado. Cabe mencionar que durante la Colonia Española, los ciudadanos influyentes que pagaban subsidio elegían entre sus semejantes tres nombres de personas idóneas para ocupar el cargo de Alcalde de una población. De esa terna, el Gobernador elegía uno que servía por uno o dos años. Como es natural, en este caso, la persona influyente que pagaba subsidio y recomendó a don Jacinto López Martínez para ocupar el susodicho cargo, lo fue su tío y poderdante, don Basilio López Martín.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 70

 

9 de enero de 1843

Por orden del Gobernador Capitán General de Puerto Rico, don Santiago Méndez Vigo (Conde de Santa Cruz), la recién creada, Comisión de Deslinde, dio inicio a los trabajos de demarcación y deslinde del recién fundado pueblo de Dorado, en presencia de los Alcaldes: de Toa Baja, Juan Landrón, de Vega Alta, Agustín García, de Toa Alta, Juan Egozcue y de don Jacinto López Martínez, como apoderado del Dorado.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, páginas 63 a 64

 

6 de febrero de 1843

La  Comisión de Deslinde, creada por orden del Gobernador Capitán General de Puerto Rico, don Santiago Méndez Vigo (Conde de Santa Cruz), para las labores del deslinde y demarcación del recién fundado pueblo de Dorado, concluyó su encomienda. Quedando al día siguiente del mismo mes y año, cerrados todos los trabajos y diligencias oficiales en la fundación del pueblo de Dorado.  

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 64

 

21 de julio de 1843 al 1854

El mando de la Corona Española, de Isabel II, por ser ésta menor de edad, recayó en manos de la Regencia del General Ramón María Narváez (Duque de Valencia), debido a la renuncia al cargo del Regente del Reino, el General Baldomero Espartero (Duque de Luchana y de Morella), como consecuencia de un pronunciamiento militar dirigido contra él, con el apoyo del Rey Luis Felipe de Francia, por el propio General Ramón María Narváez, para que dimitiera de su cargo. Durante su incumbencia, en el primer periodo hasta el año 1854, opinó que a España había que gobernarla a "palos". Estilo de gobernar que aplicó los primeros dos años, al extremo de enviar al paredón de fusilamiento, a más de 200 detractores de su Régimen de línea dura. Por otro lado, disolvió las Cortes para convocar a elecciones que le aseguraron el triunfo. Para entonces, tres asuntos de importancia se plantearon de inmediato: 1) la reforma que condujo a la aprobación de la Constitución del año 1845, que afirmó el viejo principio de la soberanía nacional, dentro del cual la Corona nombraba a los senadores; el Congreso perdió su autoridad financiera, las Cortes no podían reunirse por motivo propio. Esa fue la Constitución que dio carácter a la vida política de España hasta la Revolución Gloriosa del año 1868; 2) se restablecieron en 1848 las relaciones con la Santa Sede y 3) se logró el matrimonio de Isabel II luego que Su Santidad, el Para Pío IX, autorizó su enlace con su primo, Francisco de Asís, y la reconoció como la Reina de España. Por su parte, Francia exigió que se efectuara a la vez la boda de la infanta María Fernanda (hermana de Isabel II) con el Duque de Montpensier, quinto hijo de Luis Felipe, Rey de Francia. Narváez no quiso acceder a la petición de Francia y renunció el 17 de febrero de 1846. Las hermanas Isabel II y Luisa Fernanda, se casaron el 10 de octubre de 1846, día en que Isabel II cumplía 16 años. Sólo bastaron 27 horas para que Isabel II llamara de nuevo a Narváez para formar su gabinete. Por diez años disfrutaron los moderados del poder, pero los cambios ministeriales sucedieron con tal frecuencia que se ganaron el mote de "ministerios relámpagos". En cuanto a Puerto Rico, la nueva Regencia se olvidó de impulsar la creación de las Leyes Especiales prometidas por la Corona en el 1837, que regirían la isla, por haberse decretado en el antedicho año, que la Constitución Española del 19 de marzo de 1812 promulgada en Cádiz, no sería extensiva a las islas de Puerto Rico y a Cuba.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, índice

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 258 a 259 y 305

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 444 a 446

 

24 de abril de 1844 al 1847

Por decreto de la Corona Española, don Rafael de Arístegui y Velez de Guevara (Conde de Mirasol), pasó a ocupar el cargo de Gobernador Capitán General de Puerto Rico.

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 207

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 125

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 248 a 249

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 273 a 274

 

31 de octubre de 1844

El Gobernador Capitán General de Puerto Rico, don Rafael de Arístegui y Velez de Guevara (Conde de Mirasol), promulgó varios decretos en respaldo a la Clase Médica de la isla, tales como: el primero, prohibiendo el ejercicio de la medicina a las personas que no aprobaran los exámenes correspondientes; el segundo, ordenando la formación de una estadística de los facultativos de Medicina y Cirugía o de ambas facultades, existentes en la isla; y tercero, recomendó el establecimiento en San Juan de un servicio de Médicos Titulares.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 275 a 277

 

1845

La agricultura insular estaba en decadencia debido a la prohibición de introducir esclavos, por virtud de los tratados con Inglaterra y la Ley Penal de 1845.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 33

 

31 de julio de 1845

El Anotador de Hipotecas, Esteban de Escalona, del Registro de Anotadurías de Hipotecas, certificó que la finca que don Gaspar López  había comprado para la fecha del 4 de febrero de 1750 a Juan Claudio Bautista, ante el Escribano Público don Francisco de Sostre; no se hallaba gravada ni hipotecada. Evidenciándose por el susodicho acto, que sobre las susodichas tierras, propiedad de don Basilio López Martín, no pesaban gravámenes ni cargas de tipo alguno, por los cuales el Estado pudiera justificar la confiscación de las tierras en cobro de impuestos. Por lo tanto, la susodicha certificación evidenció que el título de propiedad de don Basilio López Martín, estaba al día en las contribuciones del Estado, en el pago de los derechos de tierra, por los pasados 95 años.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 94 y 95

Archivo General de Puerto Rico, Escritura sin número, Protocolos Notariales, Otros Funcionarios, Serie Bayamón - Dorado, años 1750 al 1845, Caja 728, Folios 47 al 55 vto.

 

11 de agosto de 1845

Comparecieron en el pueblo de Dorado, ante el Escribano Público don Manuel Canales, don Domingo López Salgado como apoderado y representante de su padre don Basilio López Martín; y don Jacinto López Martínez, de por sí, como heredero de su padre, don Juan Crisóstomo López Martín y como apoderado de los otros herederos de su padre, don Juan Crisóstomo López Martín; para el otorgamiento de una escritura de ratificación de compraventa, a favor de don Basilio López Martín, para certificar por instrumento público, que sus padres o antecesores habían vendido hacía muchos años, a don Basilio López Martín, sus participaciones porcentuales correspondientes heredadas de su abuelo don Gaspar López , en la estancia de la Ribera de Toa, que don Gaspar López  había comprado para la fecha del 4 de febrero de 1750 a Juan Claudio Bautista, ante el Escribano Público don Francisco de Sostre. Y además, por la susodicha escritura de ratificación de compraventa se hizo constar, que las participaciones porcentuales correspondientes, que habían heredado los otros hermanos de don Basilio López Martín, ósea, don Baltazar López Martín y don Antonio López Martín, en la susodicha finca, las había heredado don Basilio López Martín, debido a los hermanos haber hecho testamentos a favor de él, previo al momento de sus respectivos fallecimientos. En el mismo acto del otorgamiento de la antedicha escritura, ante el Escribano, comparecieron los testigos instrumentales, se presentó la certificación negativa de cargas y gravámenes del Anotador de Hipotecas, se presentaron los respectivos poderes y firmaron los comparecientes. Ratificándose así, don Basilio López Martín, como en el único propietario de las antedichas participaciones en la referida estancia de la Ribera de Toa, que más tarde nombró como Santa Rosalía.

Archivo General de Puerto Rico, Escritura sin número, Fondo: Protocolos Notariales, Escribano: Otros Funcionarios, Serie: Bayamón, Pueblo: Dorado, año 1845, Caja 728, Folios 47 vto., 51 al 51 vto., venta de estancia a favor de Basilio López.

 

1846

Se estableció en la isla, la Junta de Agrimensura, para regular el ejercicio de la agrimensura insular. Por la escasez se agrimensores cualificados, se permitió inicialmente que los practicantes realizaran mensuras.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 36

 

1847

El Archivo Secreto de la Real Audiencia, contenía entre otros, los documentos del Real Acuerdo y de otros asuntos en que la Audiencia actuaba en calidad asesora del Gobernador en materia de Estado.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 109

 

5 de agosto de 1847

Diversos factores tales como: 1) el hecho de ser miembro de la clase médica que protegía el Gobernador; 2) el hecho de que don Jacinto López Martínez no se interesare en el acaparamiento de tierras por el método de concesiones, por las razones antes expuestas en el 1840, especialmente por el hecho de ser "agregado" asalariado de su tío don Basilio López Martín por no ser "propietario"; 3) y el hecho de don Jacinto López Martínez haber perdido un aliado político en la Fortaleza por el cambio de incumbente, entre otros que podamos desconocer; el Gobernador Capitán General de Puerto Rico, don Rafael de Arístegui y Velez de Guevara (Conde de Mirasol), refrendado por el escribano de la Real Hacienda, Manuel José Cerezo y el Secretario de la Junta de Repartimientos de Terrenos Baldíos, Antonio Graxirena; libró un título de amparo al Doctor en Medicina de origen venezolano, don Manuel Felipe Canino del Castillo, de 41 años de edad, sobre la concesión que se le había agraciado al mismo, el 20 de enero de 1840, con un hato de 100 cuerdas en el sitio de Mata Redonda en Toa Baja (ahora Dorado), bajo condiciones de reversión y revocación al Estado si no los hacía fructíferos en 2 años a la agricultura del país, al amparo de la Real Cédula decretada por la Corona Española, el 14 de enero de 1778. Siendo el susodicho título anotado al folio 83, número 154, del libro 2do de Títulos y Terrenos, el 17 de agosto de 1847. La susodicha concesión era ilegal y estaba sujeta a lo estatuido en la Ley del 16 de mayo de 1835, que la Corona Española promulgó para regular las posesiones de terrenos baldíos del Estado. Cuyo artículo tercero indicaba que correspondía al Estado los bienes detentados o poseídos sin título legítimo, los cuales podrían ser reivindicados con arreglo a las leyes comunes, en cuya reivindicación correspondía al Estado probar que no era dueño legítimo el poseedor o detentador, sin que estos pudieran ser inquietados en la posesión hasta ser vencidos en juicio. En este caso, el Estado no debió permitir inquietar en la posesión, al verdadero propietario, don Basilio López Martín, a título de dueño legítimo por la Corona Española, de las 100 cuerdas que formaban parte de la finca "de la Ribera de Toa" de mayor cabida superficial, heredada por éste de su padre don Gaspar López , adquirida por el último desde el 4 de febrero de 1750, por ser los terrenos propiedad privada y no pública, no haber mediado consentimiento, ni compensación, ni haber sido vencido en juicio, como lo disponía la supra citada Ley del 16 de mayo de 1835. El mismo poder omnímodo del Gobernador, que le dio origen a la susodicha transacción ilegal, a su vez, la encubrió.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 275 a 277

Certificación expedida el 14 de abril de 1910 por el Comisionado de lo Interior de Puerto Rico, Protocolo Notarial, 1910, Lcdo. Ramón S. Pesquera, Bayamón, páginas 3 a 4

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 245

Expediente instruido para informar al Gobierno General sobre petición de Ceferino Nevarez vecino de Toa Baja, pidiendo se le cedan por composición unos terrenos que cultiva en aquella jurisdicción; Consejo Contencioso Administrativo, 15 noviembre de 1882, expediente 27, resolución.

Expediente instruido por Jacinto de Jesús López Martínez en el 1883 contra una resolución del Gobierno General sobre reversión al Estado de 100 cuerdas de terreno concedidas a Manuel Canino como consecuencia del expediente instruido para informar al Gobierno General sobre petición de Ceferino Nevarez vecino de Toa Baja, pidiendo se le cedan por composición unos terrenos que cultiva en aquella jurisdicción; Consejo Contencioso Administrativo, 7 de enero de 1884, expediente 73, moción del Estado suplicando se desestime la apelación.

 

4 de septiembre de 1847

Comparecieron en el pueblo de Dorado, ante el Teniente a Guerra, Manuel Skerrett: de una parte, don Jacinto López Martínez, Capitán Poblador del pueblo de Dorado, como apoderado y representante de su tío, don Basilio López Martín; por las otras partes, Doña Dominga Martínez Salgado con su esposo, don Lázaro Salgado, ambos vecinos del pueblo de Toa Alta; don Fructuoso Martín, vecino de Toa Alta; y Doña Juana Marta Martín, vecina de Vega Alta; como herederos de don Manuel Martín y Doña Dolores López Martín (hermana de don Basilio López Martín), don Martín Martín, Doña María Ana Martín y Doña Olivia Martín; para el otorgamiento de una escritura de compraventa, a favor de don Basilio López Martín, haciéndole venta real y absoluta por el precio de tres mil quinientos pesos, de los terrenos, parte de la finca "de la Ribera del Toa" (ahora Santa Rosalía), localizados en el Barrio Maguayo del pueblo de Dorado, que Doña Dolores López Martín (hermana de don Basilio López Martín), al igual que su antedicho hermano, había heredado en la partición de bienes de su padre, don Gaspar López , al fallecer éste, en la finca que a su vez, el último había comprado para la fecha del 4 de febrero de 1750 a Juan Claudio Bautista, ante el Escribano Público don Francisco de Sostre. En el mismo acto del otorgamiento de la antedicha escritura, ante el Escribano, comparecieron los testigos instrumentales, se presentó la certificación negativa de cargas y gravámenes del Anotador de Hipotecas, se presentaron los respectivos poderes y firmaron los comparecientes. Constituyéndose así, don Basilio López Martín, en el absoluto propietario de la referida estancia de la Ribera de Toa (ahora Santa Rosalía).

Archivo General de Puerto Rico, Escritura sin número, Fondo: Protocolos Notariales, Escribano: Otros Funcionarios, Serie: Toa Baja, año 1847, Tomo 753, Folios 10 al 12 vto., venta de estancia a favor de Basilio López.

 

15 de diciembre de 1847 al 1848

Por decreto de la Corona Española, don Juan Prim y Prats (Conde de Reus), pasó a ocupar el cargo de Gobernador Capitán General de Puerto Rico. Con facultades omnímodas actuando como Presidente de la Real Audiencia Territorial de Puerto Rico.

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 207

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 184

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 362 y 363

 

30 de diciembre de 1847

El Anotador de Hipotecas, Esteban de Escalona, del Registro de Anotadurías de Hipotecas, certificó que la finca ilegalmente agraciada por el Estado al Doctor en Medicina de origen venezolano, don Manuel Felipe Canino del Castillo, de 41 años de edad, el 5 de agosto de 1847, de 100 cuerdas en el sitio de Mata Redonda en Dorado, por gracia de la Junta de Repartimientos de Terrenos Baldíos; no se hallaba gravada ni hipotecada. Evidenciándose por el susodicho acto, que sobre las susodichas tierras, propiedad de don Basilio López Martín, entre otras, no pesaban gravámenes ni cargas de tipo alguno, por los cuales el Estado pudiera justificar la confiscación de las tierras en cobro de impuestos.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 94 y 95

Certificación expedida el 14 de abril de 1910 por el Comisionado de lo Interior de Puerto Rico, Protocolo Notarial, 1910, Lcdo. Ramón S. Pesquera, Bayamón, página 2

 

1848

La isla sufrió de una carestía de comestibles y altos precios de frutos menores.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 31

 

1848

don Jacinto López Martínez ocupó el cargo de Teniente a Guerra del pueblo de Dorado. Cabe mencionar que durante la Colonia Española, los ciudadanos influyentes que pagaban subsidio elegían entre sus semejantes tres nombres de personas idóneas para ocupar el cargo de Alcalde de una población. De esa terna, el Gobernador elegía uno que servía por uno o dos años. Como es natural, en este caso, la persona influyente que pagaba subsidio y recomendó a don Jacinto López Martínez para ocupar el susodicho cargo, lo fue su tío y poderdante, don Basilio López Martín.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 70

 

7 de enero de 1848

A los 61 años de edad, don Jacinto López Martínez, habiendo hecho realidad su sueño de haber fundado el pueblo de Dorado como apoderado de su tío, don Basilio López Martín. Habiendo ocupado ya el cargo de Capitán Poblador y ahora el de Teniente a Guerra (Alcalde) del pueblo de Dorado. En su afán de poderío, continuando estando disgustado por el hecho de que su padre, Juan Crisóstomo López Martín, le había vendido a su tío carnal, don Basilio López Martín, la participación hereditaria en la finca de la Ribera de Toa de su abuelo, don Gaspar López , que hubiera podido heredar, habiéndose ahora convertido por ese acto de su padre en un pobre "jornalero asalariado", viviendo como agregado en la finca de su tío y primos acaudalados. Continuó en la ejecución de su plan oculto, para cambiar su entera situación financiera familiar, como persona de escasos recursos económicos. En ese sentido, su cuarto paso lo fue poder continuar con el acaparamiento de los terrenos propiedad de su tío, don Basilio López Martín, que era un anciano de 88 años más fácil de dominar por su vejez que antes y a los hijos de éste, como primos inexpertos. Había que buscar los medios más apropiados y sutiles para que los susodichos terrenos del tío, en el recién fundado pueblo de Dorado, entre otros localizados en varias municipalidades, fueran acaparados poco a poco, sin que don Basilio López Martín se diera cuenta, convirtiéndose en terrateniente latifundista, desde el puesto como Teniente a Guerra (Alcalde) del pueblo de Dorado, logrando así el control total sobre su tío y primos desde el poder. Sus intenciones ocultas de apropiarse de todo, que habían comenzado en el año de 1831 con el primer acto ilegal en la posesión no autorizada de los terrenos del Hato de las Ovejas; el segundo acto ilegal en la posesión no autorizada de los terrenos de Mata Redonda y Corcovado en el año de 1835; y finalmente la declaración ilegal en su primer testamento del 12 de julio de 1839, de unos bienes inmuebles como de su propiedad, que le pertenecían a su tío; siendo todos esos actos ilegales efectuados con el endoso de su amigo el Ex Gobernador Capitán General de Puerto Rico (don Miguel de la Torre) con facultades omnímodas, no existiendo en Puerto Rico instrumentos de ley para poner coto a ese abuso de poder; lo impulsaron a la ejecución de su cuarto acto ilegal; ahora, con poderes, desde otra posición distinta, como Teniente a Guerra (Alcalde) del pueblo de Dorado. A esos efectos, diversos factores tales como: 1) el hecho de su tío, don Basilio López Martín, ser un anciano de 88 años de edad, estar enfermo y fallecer próximamente; 2) el hecho de ocupar un puesto de poder, como Alcalde, que protegía el Gobernador; 3) el hecho de tener que seguir siendo un "agregado" asalariado de su tío don Basilio López Martín y al fallecimiento de éste, serlo de sus hijos (sus primos), por no ser "propietario"; 4) el hecho de contar con capital liquido de su tío para adquirir propiedades a nombre y como apoderado de su tío don Basilio López Martín; 5) el hecho del Estado haber reducido las Tarifas Arancelarias del 1835 para incentivar la agricultura y en especial la producción del azúcar; 6) el hecho de que tan pronto falleciera su tío don Basilio López Martín, no continuaría teniendo el endoso de éste como el contribuyente mayor, que lo recomendaba para continuar ocupando el cargo de Alcalde del pueblo de Dorado y por ende ya no poder tener injerencia en los testamentos y escrituras que se custodiaban en la casa Alcaldía, que le daban acceso y control sobre los escribanos disponibles que le ayudarían a crear un título fraudulento, que sería el que mostraría a los incautos como evidencia de su titularidad, en los terrenos de Dorado más tarde, ya que no contaba con ninguna evidencia que probara su legítimo derecho sobre las propiedades que declaraba como suyas; causaron que comparecieran ante el Teniente a Guerra, Carlos Vasallo; como la parte vendedora, el Doctor en Medicina de origen venezolano, don Manuel Felipe Canino del Castillo, de 42 años de edad y como la parte compradora don Jacinto López Martínez. Para el otorgamiento de una escritura de compraventa, donde el vendedor traspasó los "supuestos" derechos que tenía sobre una concesión de tierras baldías de un hato de 100 cuerdas en el sitio de Mata Redonda en Dorado, a Jacinto López Martínez por el precio de $250 pesos. Siendo testigos de la transacción  Miguel Torrens, Nicolás Córdova y Eufrasio Rodríguez. Esta transacción de compraventa fue nula, inexistente y sin valor alguno. Primero, porque el Doctor en Medicina de origen venezolano, don Manuel Felipe Canino del Castillo, de 42 años de edad, como vendedor, no podía transmitir un derecho de propiedad que nunca tuvo, al ser su título de amparo librado a su favor el 5 de agosto de 1847 por el Gobernador Capitán General de Puerto Rico, don Rafael de Arístegui y Velez de Guevara (Conde de Mirasol), refrendado por el escribano de la Real Hacienda, Manuel José Cerezo y el Secretario de la Junta de Repartimientos de Terrenos Baldíos, Antonio Graxirena, bajo condiciones de reversión y revocación al Estado, si no los hacía fructíferos en 2 años a la agricultura de Puerto Rico, al amparo de la Real Cédula decretada por la Corona Española, el 14 de enero de 1778, totalmente ilegal, por ser los susodichos terrenos parte de una finca de mayor cabida superficial, que era propiedad privada y no del Estado; y segundo por haber utilizado el capital liquido de su tío en la transacción para un fin distinto al encomendado por el último. Mediante la susodicha transacción, don Jacinto López Martínez fabricó un título falso y fraudulento a sabiendas, con premeditación, alevosía, malicia, treta y engaño. La susodicha concesión era ilegal y estaba sujeta a lo estatuido en la Ley del 16 de mayo de 1835, que la Corona Española promulgó para regular las posesiones de terrenos baldíos del Estado. Cuyo artículo tercero indicaba que correspondía al Estado los bienes detentados o poseídos sin título legítimo, los cuales podrían ser reivindicados con arreglo a las leyes comunes, en cuya reivindicación correspondía al Estado probar que no era dueño legítimo el poseedor o detentador, sin que estos pudieran ser inquietados en la posesión hasta ser vencidos en juicio. En este caso, el Estado no debió permitir inquietar en la posesión, al verdadero propietario, don Basilio López Martín, a título de dueño legítimo por la Corona Española, de las 100 cuerdas en Mata Redonda de Dorado, que formaban parte de la finca "de la Ribera de Toa" de mayor cabida superficial, heredada por éste de su padre don Gaspar López , adquirida por el último desde el 4 de febrero de 1750, por ser los terrenos propiedad privada (libre de cargas, gravámenes y deudas al Estado por derechos de tierra) y no del Estado. En adición de no haber mediado consentimiento, ni obligación contractual ni extra contractual nacida de un contrato por no haber objeto ni causa, ni compensación, ni haber sido vencido en juicio, como lo disponía la supra citada Ley del 16 de mayo de 1835 y la Ley de Expropiación Forzosa vigente en Puerto Rico del 15 de diciembre de 1841, en caso de que el Estado hubiese necesitado la propiedad, fundamentado por la necesidad en la utilidad pública. El mismo poder omnímodo del Gobernador, que le dio origen a la susodicha transacción ilegal, a su vez, la encubrió. Nunca don Jacinto López Martínez pudo evidenciar sus derechos de propiedad sobre los susodichos bienes inmuebles y otros que reclamaba ser como suyos, mediante la presentación ante las autoridades gubernamentales, de los títulos de propiedad legitimados por la Corona Española, ni tan siquiera un título sucesor en tracto, amparado en la Cédula de Gracias del 10 de agosto de 1815. El otorgamiento de la susodicha escritura, participando como Escribano, el Teniente a Guerra, Carlos Vasallo, lo causó el hecho de que al pueblo de Dorado carecer de Escribanos disponibles para el otorgamiento, don Jacinto López Martínez como una de las partes, que para el acto ocupaba el cargo de Teniente a Guerra (Alcalde) del pueblo de Dorado, no podía participar en el mismo acto como Teniente a Guerra en funciones de Escribano y ser parte otorgante, por incompatibilidad.

Certificación expedida el 14 de abril de 1910 por el Comisionado de lo Interior de Puerto Rico, Protocolo Notarial, 1910, Lcdo. Ramón S. Pesquera, Bayamón, página 1 a 2

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 245

Expediente instruido para informar al Gobierno General sobre petición de Ceferino Nevarez vecino de Toa Baja, pidiendo se le cedan por composición unos terrenos que cultiva en aquella jurisdicción; Consejo Contencioso Administrativo, 15 noviembre de 1882, expediente 27, resolución.

Expediente instruido por Jacinto de Jesús López Martínez en el 1883 contra una resolución del Gobierno General sobre reversión al Estado de 100 cuerdas de terreno concedidas a Manuel Canino como consecuencia del expediente instruido para informar al Gobierno General sobre petición de Ceferino Nevarez vecino de Toa Baja, pidiendo se le cedan por composición unos terrenos que cultiva en aquella jurisdicción; Consejo Contencioso Administrativo, 7 de enero de 1884, expediente 73, moción del Estado suplicando se desestime la apelación.

 

22 de marzo de 1848

A los 88 años de edad, consciente de su avanzada edad y de su estado de salud que podía provocar su fallecimiento en cualquier momento, don Basilio López Martín compareció en el pueblo de Dorado, ante el Teniente a Guerra, Carlos Vasallo, para el otorgamiento de su último testamento. Por el cual declaró como sus únicos y universales herederos a sus 7 hijos nombrados: don Domingo, Doña María Romana, don Andrés, Doña Eugenia, Doña Petrona, don Gaspar y don Juan Pedro; todos de apellidos López Salgado; Declaró bienes de su propiedad la Estancia Santa Rosalía (antes, de la Ribera de Toa) que heredó de su padre y hermanos en cuanto a varias participaciones y por compra con dinero de sus bienes gananciales con su esposa Doña María Paula Salgado Roman, en cuanto a las dos participaciones compradas a los herederos de sus hermanos, don Juan Crisóstomo y Doña Dolores López Martín, cuyos puntos colindantes conocían sus albaceas y otra Estancia sin nombre de monte y pasto colindando con la anterior con trapiches y fabricas, entre otros bienes; y también nombró a su sobrino don Jacinto López Martínez y en su defecto al hijo de éste don Jacinto de Jesús López Martínez, como Juez Contador Partidor Extra Judicial de todos sus bienes, para que luego del fallecimiento de don Basilio López Martín, éste efectuara la partición hereditaria correspondiente, distribuyendo de la masa total del caudal relicto, las respectivas hijuelas (entiéndase participaciones) por partes iguales, a todos los hijos del causante, don Basilio López Martín. El otorgamiento de la susodicha escritura de testamento, participando como Escribano, el Teniente a Guerra, Carlos Vasallo, lo causó el hecho de que al pueblo de Dorado carecer de Escribanos disponibles para el otorgamiento, don Jacinto López Martínez como una de las partes nombradas, que para el acto ocupaba el cargo de Teniente a Guerra (Alcalde) del pueblo de Dorado, no podía participar en el mismo acto como Teniente a Guerra en funciones de Escribano y ser parte nombrada, por incompatibilidad. No obstante, por el hecho de don Jacinto López Martínez ser el Teniente a Guerra (Alcalde) del pueblo de Dorado, donde se otorgó el testamento, éste, por disposición del decreto de 17 de enero de 1839, recibiría una copia del testamento, para hacer cumplir a los albaceas nombrados en el mismo, los últimos deseos del comitente (causante), en estricto cumplimiento del antedicho decreto.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, páginas 224 y 241

Archivo General de Puerto Rico, Fondo: Protocolos Notariales, Escribano: Otros Funcionarios, Serie: Bayamón, Pueblo: Dorado, año 1848, Caja 728, Folios 8 vto. al 11 vto., testamento de Basilio López.

 

12 de septiembre de 1848 al 28 de abril de 1851

Por decreto de la Corona Española, don Juan de la Pezuela y Ceballos (Marqués de la Pezuela), pasó a ocupar el cargo de Gobernador Capitán General de Puerto Rico.

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 207

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 324 y 326

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo III, página 622

 

noviembre de 1848

Falleció don Basilio López Martín en el pueblo de Dorado, a los 88 años de edad.

Documento no disponible. Fecha de defunción computada aproximadamente.

 

noviembre de 1848

Luego del fallecimiento de don Basilio López Martín, su sobrino don Jacinto López Martínez, no le dio fiel cumplimiento a la voluntad de su tío don Basilio López Martín, al no efectuar la correspondiente partición hereditaria a los herederos del causante, como Juez Contador Partidor Extra Judicial, como había sido designado, expresado en el testamento de su tío, otorgado el 22 de marzo de 1848. don Jacinto López Martínez nunca aceptó el nombramiento de Juez Contador Partidor Extra Judicial otorgado por su tío, porque la aceptación del mismo, conllevaba compromisos que interferían en sus planes. Con el fallecimiento de su tío, don Jacinto López Martínez, se vio motivado a efectuar el quinto paso en sus planes de acaparamiento contra los bienes de su tío. Esta era la gran oportunidad que había esperado con ansias, desde el 1831 y no podía desaprovecharla. Siendo el antedicho quinto paso, el de realizar el acto soñado de hurtarle, mediante asumir el control total, de los bienes muebles e inmuebles que componían la masa total del caudal relicto, que por derecho les pertenecían a sus primos hermanos. Motivos de sobra, tuvo don Jacinto López Martínez, para no cumplir con los deseos de su tío difunto, entre estos: 1) era el custodio de los activos líquidos (dinero) de su tío, con el cual compraba bienes inmuebles como su apoderado; 2) como Alcalde del pueblo de Dorado, por virtud de ley, tenía la custodia de los documentos sucesorios de su tío, como el testamento del 22 de marzo de 1848, la escritura de ratificación de compraventa del 11 de agosto de 1845 y la escritura de compraventa de Gaspar López  del 4 de febrero de 1750; 3) continuaba estando disgustado por el hecho de que su padre, Juan Crisóstomo López Martín, le había vendido a su tío carnal, don Basilio López Martín, la participación hereditaria en la finca de la Ribera de Toa de su abuelo, don Gaspar López , que hubiera podido heredar, habiéndose convertido por ese acto de su padre en un pobre "jornalero asalariado", viviendo como agregado en la finca de su tío y primos acaudalados; y 4) el disgusto que le causó al enterarse que su tío no le hubiera dejado nada por el testamento, de los bienes a su cuidado. Al fallecer don Basilio López Martín, su sobrino don Jacinto López Martínez tenía las herramientas de poder necesarias para no cumplir con los deseos de su tío y controlar a su antojo a los hijos de éste (sus primos hermanos), mediante hurtarles la mayor parte de los bienes del caudal relicto y dejándoles algo, como un favor, para mantener sus ánimos controlados. Y esas dos herramientas de poder lo fueron: el capital liquido de su tío, con el cual se podía comprar la integridad de muchas personas a niveles del Gobierno, como ya hemos visto, que les hicieran imposibles los reclamos a sus primos; y como segunda herramienta, el ocultamiento de los documentos, los cuales al estar inaccesibles a los herederos, por no existir en Puerto Rico para la época un archivo público, le garantizaba que los herederos no pudieran hacer reclamo alguno de sus derechos ante las autoridades, si es que podían hacerlo debido a su ignorancia. Con las susodichas herramientas de poder, don Jacinto López Martínez tenía los medios para multiplicar los activos hurtados de su tío,  e incrementar su dominio y poderío, como había soñado desde el 1831, mediante dedicarse de lleno a los negocios en el cultivo de la caña de azúcar, como Hacendado prominente; no necesitando seguir ocupando el cargo de Alcalde del pueblo de Dorado, que no le iba a producir más beneficio económico que los negocios proyectados. Por este motivo, sumado al hecho de que ya no tenía contribuyentes influyentes, como su tío, que lo recomendaran al puesto, para el mes de diciembre de 1848 dejó de ocupar el cargo de Alcalde de Dorado. El acto de don Jacinto López Martínez ocultarle a la sucesión de don Basilio López Martín, los documentos sucesorios, fue el germen que provocó la gran enfermedad que se llama ignorancia, sobre ellos y a las generaciones posteriores. En conclusión: 1) don Jacinto López Martínez retuvo para si y ocultó maliciosamente para su propio beneficio, con el propósito de defraudar, los documentos sucesorios que debieron haberse entregado a la sucesión del causante don Basilio López Martín, provocando este acto ignorancia y desconocimiento a los herederos del causante y sus sucesiones posteriores; 2) don Jacinto López Martínez se apropió ilegalmente de la masa total del caudal relicto que como Juez Contador Partidor Extra Judicial nombrado debió haber transferido a todos los hijos del causante don Basilio López Martín; y 3) don Jacinto López Martínez utilizó sus poderosas influencias como primer mandatario del pueblo de Dorado para impedir que los herederos del causante pudieran reivindicar su herencia. Utilizando el propio caudal relicto del causante don Basilio López Martín para influenciar en altos funcionarios públicos para sus fines particulares.

Tradición de Futuro, El Primer Siglo del Banco Popular 1893 -1993, Guillermo A. Baralt, 1993, pág. 14

Archivo General de Puerto Rico, Fondo: Protocolos Notariales, Escribano: Otros Funcionarios, Serie: Bayamón, Pueblo: Dorado, año 1848, Caja 728, Folios 8 vto. al 11 vto., testamento de Basilio López.

 

1849

El Gobierno de los Estados Unidos disolvió los planes que un ex General español, de nombre Francisco López, tramaba para apoderarse de las Antillas Españolas, mediante una expedición revolucionaria a éstas.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 95

 

11 de junio de 1849

El Gobernador Capitán General de Puerto Rico, don Juan de la Pezuela y Ceballos (Marqués de la Pezuela), promulgó un Reglamento de Jornaleros, que dio lugar a lo que se conoció como el "Régimen de la Libreta". El susodicho Reglamento, que comenzó a regir en Puerto Rico desde el 1 de enero de 1850, amplió el decreto promulgado por el Ex Gobernador Capitán General de Puerto Rico, don Miguel López de Baños, el 4 de junio de 1838. El trabajo libre fue objeto de reglamentación con miras a una mejor utilización de los recursos humanos disponibles para los trabajos agrícolas. Por el Reglamento, se declaró jornalero a toda persona mayor de 16 años, que careciendo de capital o industria, o que, aun poseyendo tierras de labor, su producto no alcanzara para satisfacer sus necesidades, por lo que tenía que colocarse al servicio de otro individuo, que fuera "propietario" no incluido en la clasificación anterior, en faenas de campo, artes mecánicas, acarreo o servicio domestico; siendo aplicable lo susodicho a personas de ambos sexos. La mayoría  de los jornaleros libres eran tan blancos como los hacendados que pretendían reducirlos a una esclavitud disimulada. El jornalero no sintió un cambio favorable en su vida, siguió mal alimentado, mal vestido, prácticamente incomunicado en zonas rurales alejadas de los poblados, sin atención médica, sin oportunidades de educarse intelectual y espiritualmente. La condición de jornalero la determinaban los jueces de los pueblos. Todo jornalero estaba obligado a inscribirse en el Registro de Jornaleros correspondiente, a cargo del juez de su domicilio; y proveerse de una libreta de matrícula, renovable cada año, que éste obtenía gratuitamente del juez y le sería reemplazada, en caso de extravío, también gratuitamente. El jornalero tenía además la obligación de llevar consigo la libreta, y si era habido sin ella debía sufrir ocho días de trabajo en cualquier obra pública, con pago solamente de medio jornal. El horario de trabajo era de sol a sol. El jornalero venía obligado asimismo a estar constantemente colocado, de lo contrario sería considerado vago. Cuando no lo estuviera, el juez de su pueblo debía proporcionarle trabajo en obras privadas o públicas, en cuyo caso se le abonaría el jornal íntegro, según uso del lugar. Y tenía la obligación de trasladarse a vivir a su respectivo pueblo antes del 11 de junio de 1850, construyendo en él su bohío o habitación, salvo el caso en que, con anterioridad a la antedicha fecha, presentara al juez una papeleta, firmada por algún hacendado, labrador o ganadero del distrito, declarando que se obligaba a recibir al jornalero en su propiedad, en calidad de mozo de labor o dependiente. Al propietario, por su parte, le competía hacer las correspondientes anotaciones en la libreta del jornalero. En ella debía hacer constar, la fecha del comienzo del trabajo; las condiciones del contrato celebrado; el salario convenido; la fecha de terminación del trabajo; y la conducta del jornalero. El propietario que dejase de verificar las anotaciones antedichas o que retuviera el salario del jornalero, podía ser castigado a pagar una multa de diez pesos, lo que el jornalero hubiera gastado en la reclamación y las costas. El propietario calificaba caprichosamente su trabajo y con la excusa de que podría extraviarse la libreta, el propietario la retenía en su poder. Si lo creía conveniente a sus intereses, apuntaba datos falsos en el documento, con el propósito de que no le fuera viable al jornalero cambiar de patrono. En muchas haciendas el bracero trabajaba temeroso de las represalias del propietario; en esos casos, desarrollaba una serie de habilidades para engañar al patrono y evitar ser objeto de sus abusos. La libreta de jornaleros se convirtió en una pantalla de engaño y falsedad. Y todo el que fuera a colocar un jornalero, tenía la obligación de cerciorarse, que éste no tenía deudas pendientes de pago con el último propietario que le hubiera tenido colocado, bajo apercibimiento de tener que pagar una multa de seis pesos y lo que el jornalero adeudara a su anterior patrono. Por otro lado, como al propietario no le convenía que el jornalero fuese castigado enviándolo a las obras públicas; hubo terratenientes que, a sabiendas de los defectos de su bracero, le daban calificaciones favorables a cambio de que el jornalero le ofreciera trabajar gratuitamente algunos días de la semana. El propietario se aprovechaba de la ignorancia de los trabajadores, interpretando o variando a su antojo los términos de la contrata. En fin, la libreta resultó ser un arma poderosa del rico para coaccionar al pobre. Cuando el propietario le hacía anticipos constantes al bracero, lo iba ligando al fundo; era una forma de retenerlo aprovechándose de su incapacidad para liquidar la deuda. Tampoco podía transferirse a otra hacienda mientras existiera alguna obligación incumplida. Había propietarios que pagaban los jornales con atraso para obligar al jornalero a pedir anticipos. El sistema se constituía en una esclavitud temporera, mantenida con falsedades y concesiones inmorales. Siempre se actuó en defensa de los intereses del propietario, lo que era de preocupar. El Reglamento prohibía que ningún propietario recibiera en calidad de "agregado" a ningún vecino, a partir de un año de haber comenzado a regir el mismo. Solamente podían permanecer los que pagasen arrendamientos por la tierra a los dueños, lo cual presuponía que tenían que tenerla cultivada para poder derivar unos beneficios. El Reglamento disponía, además, que los ayuntamientos concederían solares del Estado, gratuitamente, a los jornaleros para fabricar sus casas, por haber sido desplazados de las haciendas, en los sitios donde no impidieran el ornato público. Además, de todo lo anterior, el Reglamento elevaba al propietario a dominador del mercado de brazos, pese a que por no existir el derecho de asociación, éste era el más fuerte en la lucha económica; hacía el salario un producto ajeno a la libertad de contratación entre el vendedor y el comprador de trabajo; y daba, de hecho, a este último el privilegio de fijar el salario, al dejar al jornalero la única opción de recurrir al juez en busca de un trabajo, que sólo era probable, y, en todo caso, obtenía por un jornal pagadero "al uso actual del lugar", es decir, de acuerdo con las condiciones fijadas por los mismos propietarios. Por otro lado, dejaba al jornalero a merced del patrono, bajo la amenaza del despido y el mandato de estar siempre colocado, sin otorgarle más consideración que la de simple instrumento de la clase propietaria, ni reconocer su condición humana, ni su importancia de productor de riqueza ni su dignidad de sujeto de derecho. Al paso que, por medio de la libreta, allanaba el camino, como así en efecto aconteció, para sujetar, con todo género de pretextos, al elemento trabajador a una verdadera servidumbre. El Reglamento exigía que los jornaleros se presentasen ante el Alcalde de cada pueblo a las once de la mañana del primer domingo de mes para que se revisara su libreta; a los infractores, se les castigaba con ocho días de trabajo en las obras públicas a medio jornal. Como hecho convergente, la promulgación del susodicho Reglamento, tuvo efectos en el comportamiento de don Jacinto López Martínez hacia los herederos de su tío don Basilio López Martín, es decir sus primos, en el sentido de incrementar aun más los deseos de don Jacinto López Martínez para no darle fiel cumplimiento a la voluntad de su tío, para que realizara la correspondiente partición de los bienes relictos, a los herederos de éste nombrados en el testamento otorgado el 22 de marzo de 1848. La razón de ello, se debió a que si don Jacinto López Martínez le daba fiel cumplimiento a la antedicha encomienda testamentaria, se convertiría en un "jornalero" obligado por el Reglamento a trabajar para sus primos hermanos y a residir como arrendatario en la finca de éstos, ya que el Reglamento prohibía a los propietarios tener vecinos en sus fincas como "agregados". Situación que de ninguna manera estaba dispuesto a que se convirtiera en una realidad, donde unos niños ricos que nacieron ayer y sin experiencia en el ramo político administrativo, se convirtieran en sus patronos. La experiencia y relaciones adquiridos durante sus 62 años de edad, sumado a las antedichas herramientas de poder, hurtadas a su tío, en comparación, por ejemplo a la inexperiencia de su primo, don Domingo López Salgado, de sólo 31 años de edad; le aseguraba el dominio absoluto sobre sus primos. Por otro lado, la promulgación del Reglamento, ante el hecho de que don Jacinto López Martínez aparentara ante todos que era un "real propietario" no siéndolo, le aseguraba incrementar su fortuna, aumentando los volúmenes de producción en el cultivo de la caña de azúcar, en la finca propiedad de su tío, debido a la mayor utilización de recursos humanos, como Régimen de servidumbre disimulado, garantizado por el estatuto.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 324 y 326

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 288 a 290

Historia de Puerto Rico, Trayectoria de un pueblo, Blanca G. Silvestrini, 1992, páginas 270 a 271

Tradición de Futuro, El Primer Siglo del Banco Popular 1893 -1993, Guillermo A. Baralt, 1993, pág. 14

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 449, 506 a 510

 

1850

Bergantín norteamericano atacó la región de Cabo Rojo en Puerto Rico.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 159

 

1851

Como antecedente a la Ley Hipotecaria del 1893, en el Proyecto de Código Civil de 1851 se desarrollaron las materias hipotecarias en los Títulos XIX y XX del Libro III. Dichos títulos con los epígrafes de "Hipotecas" y "Registros de la Propiedad" se inspiraban en el sistema prusiano alemán sobre transmisión de bienes, gravamen de inmuebles, si bien con algunas atenuaciones. En ellos se organizaron la hipoteca y el Registro sobre los principios de publicidad y especialidad. Pero fracasado el Proyecto de 1851 y detenida la obra Codificadora, la actividad legislativa se orienta durante un período de varios años a la publicación de una serie de leyes generales por el ámbito de su aplicación y especiales por su materia, entre éstas, la Ley Hipotecaria, que se hacía necesaria por la urgencia de asegurar el régimen de la propiedad territorial. Se pensó en un principio que se desglosaría del Proyecto de 1851 la materia referente a hipotecas y organización del Registro de la Propiedad formándose una ley especial que regiría hasta que definitivamente se redactara el Código Civil Español que incluiría aquellas materias. Así pues, por Real Decreto de 8 de agosto de 1855 se ordenó a la Comisión del Código que preparara con la mayor brevedad posible un proyecto de "ley de hipotecas o de aseguramiento de la propiedad territorial". Se aprobó el Proyecto en 1861 y se publicó así en España la Primera Ley Hipotecaria de 1861.

Derecho Hipotecario Puertorriqueño, Dennis Martínez Irizarry, 1968, página 25 y 26

 

21 de abril de 1851 al 4 de mayo de 1852

Por decreto de la Corona Española, don Enrique de España Taberner (Marques de España y Barón de Ramefort), pasó a ocupar el cargo de Gobernador Capitán General de Puerto Rico.

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 207

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, página 274

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 295 a 296

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 450 a 451

 

septiembre de 1851

La Corona Española promulgó un Real Decreto ordenando transferir los Archivos de la Sección de Ultramar del Consejo Real, el de la Cámara de Indias y el General de Sevilla, todos en España, al Archivo del Consejo de Ultramar en España, con el propósito de centralizar el manejo y custodia de los documentos en un sólo lugar, facilitando las labores de consulta de los mismos.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 109

 

11 de abril de 1852

La Corona Española promulgó una Real Cédula para que las propiedades inmuebles privadas de Puerto Rico, dedicadas al establecimiento de ingenios azucareros, estuvieran amparadas por el Derecho Común vigente en España, en todas las transacciones, contratos entre vivos, tanto en las sucesiones testadas como en las intestadas. Al amparo del susodicho estatuto, todos los bienes pertenecientes a la masa total del caudal relicto, que fueron hurtados por don Jacinto López Martínez a la Sucesión de don Basilio López Martín, pueden ser reivindicados de quien los posea, imprescriptiblemente, debido haber mediado un acto de fraude.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1994, Tomo IV, página 626

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, página 313

 

4 de mayo de 1852

Por decreto de la Corona Española, don Fernando de Norzagaray y Escudero, pasó a ocupar el cargo de Gobernador Capitán General de Puerto Rico.

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 207

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 318 a 319

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 298 a 299

 

30 de octubre de 1852

don Jacinto de Jesús López Martínez (hijo de don Jacinto López Martínez), contrajo matrimonio en el pueblo de Dorado, con Doña María Trinidad García Cazuela. Tiempo después, como producto de esa unión conyugal, engendraron a 3 hijos nombrados: Jacinto Guadalupe de Jesús, Tomás de la Concepción y Francisco Javier Jacinto de la Monserrate; todos de apellidos López García.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, páginas 207 y 223

 

2 de agosto de 1853

A los 66 años de edad, don Jacinto López Martínez, estando en posesión y control de los bienes muebles e inmuebles que había hurtado a la Sucesión de su tío don Basilio López Martín, procedió a efectuar el sexto paso en sus planes de acaparamiento fraudulento, al comparecer ante el Alcalde Accidental del pueblo de Vega Baja, don Francisco Jiménez, para el otorgamiento de su segundo testamento; por el cual hizo un inventario de bienes muebles e inmuebles adicionales, a los que había declarado como suyos en el primer testamento de 1839, como si fueran suyos, siendo en realidad estos, también hurtados a la Sucesión de su tío don Basilio López Martín. Nunca don Jacinto López Martínez pudo evidenciar sus derechos de propiedad sobre los susodichos bienes inmuebles, mediante la presentación ante las autoridades gubernamentales, de los títulos de propiedad legitimados por la Corona Española, ni tan siquiera un título amparado en la Cédula de Gracias del 10 de agosto de 1815. don Jacinto López Martínez mintió al declarar como suyos los antedichos bienes inmuebles, cometiendo perjurio contra la fe pública notarial, al igual que lo hizo al otorgamiento de su primer testamento.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 195 y 243

Tradición de Futuro, El Primer Siglo del Banco Popular 1893 -1993, Guillermo A. Baralt, 1993, pág. 14

 

1854

Se promulgó un Real Decreto (art. 7mo) por virtud del cual se crearon las Cajas de Ausentes para la custodia de bienes de difuntos.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 212

 

3 de junio de 1854

El Gobernador Norzagaray promulgó un Real Decreto por el cual quedaron revertidos a la Corona por estado de abandono la concesión de tierras que en el 1776 el Rey Carlos III le otorgó a Luis de Balbes de Berton de Quiers (Duque de Crillón Mahón) con cuatro leguas de tierras (17,700 cuerdas) en Puerto Rico por sus servicios militares. Las 26 caballerías de tierras, pasaron a la Junta de Repartimientos de Terrenos Baldíos para parcelación y distribución. Las 9,000 cuerdas en Loiza no eran del Estado.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 202 y 716

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, página 303

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 451

La Real Cédula de Gracias de 1815 y sus primeros efectos en Puerto Rico, Raquel Rosario Rivera, 1995, página 25

 

24 de junio de 1854 al 1856

En España donde reinaba gran incertidumbre, estalló un pronunciamiento militar, acaudillado por el General Baldomero Espartero (Duque de Luchana y de Morella) y secundado por los Generales Dulce, Leopoldo O'Donnel, Rafael Echagüe y Felix María de Messina, que no tuvo eco en el pueblo español. Y, tras las acciones de Vicálvaro, Barcelona y Madrid, el Gobierno derrotado del General Ramón María Narváez (Duque de Valencia), tuvo que dimitir. La Reina de España, Isabel II, que se hallaba en El Escorial, salió precipitadamente para Madrid. El General Leopoldo O'Donnel se entrevistó con don Antonio Cánovas del Castillo, quien le propuso al primero la proclamación de lo que se conoció como el "Manifiesto del Manzanares" (el 7 de julio de 1854) en el cual los sublevados recababan apoyo de la nación. Isabel II llamó al general Espartero, que estaba en el frente de Zaragoza; como condición para aceptar su regreso al poder, el General propuso que se convocaran unas Cortes Constituyentes. La Reina accedió y Espartero llamó a O'Donnel a formar el Gobierno. Espartero fue escogido para dirigir el Gabinete y éste designó a O'Donnel para ocupar el Ministerio de la Guerra. Más tarde, en el año de 1855, el Gobierno prometió un proyecto de Leyes Especiales para Puerto Rico y Cuba que no se materializó; por el contrario, el Gobierno de Espartero amplió las facultades omnímodas del Gobernador de Puerto Rico, poniendo bajo su autoridad la Tesorería, cuyos empleados podría nombrar y remover a su antojo en su condición de superintendente de la Real Hacienda. Las Cortes proclamaron a la Monarquía como forma de Gobierno; los sublevados expresaron su anticlericalismo, lo que provocó la ruptura con la Santa Sede y la censura de las Cortes a los dirigentes de la nación, que no tardaron en dimitir en el año de 1856. Se volvió a la Constitución del 1845 y el General Ramón María Narváez (Duque de Valencia), fue llamado a formar el Gobierno en circunstancias sumamente delicadas.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, página 301

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, páginas 444 y 452

 

22 de diciembre de 1854

La Real Audiencia Territorial de Puerto Rico expidió un auto dictando normas "recordando a los particulares y a los Anotadores o Contadores de Hipotecas sus respectivos deberes y obligaciones". Para que hubiera un Anotador en cada cabeza de partido se dispuso que salieran a pública subasta los oficios de esta clase que no resultaran rematados; y se completaba la regulación con otras disposiciones sobre la materia.

Derecho Hipotecario Puertorriqueño, Dennis Martínez Irizarry, 1968, páginas 6 y 7

 

1855

El Gobernador de Puerto Rico, promulgó una circular, prohibiendo la practica de la profesión de la agrimensura sin títulos ilegalmente.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 36

 

31 de enero de 1855

Por decreto de la Corona Española, don Andrés García Camba, pasó a ocupar el cargo de Gobernador Capitán General de Puerto Rico.

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 207

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 278 a 279

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, página 339

 

23 de agosto de 1855 al 1857

José Lemery Ibarrola fue Gobernador de PR.

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 207

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 288 a 289

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, página 342

 

1856

Se casan Pablo Ubarri Capetillo y Aureliana Iramategui Díaz

La Formación del Pueblo Puertorriqueño, la Contribución de los Vascongados, Navarros y Aragoneses; Estela Cifre de Loubriel, 1986, páginas 50 y 208

 

23 de abril de 1856

El Gobernador Capitán General de Puerto Rico, José de Lemery Ibarrola, decretó la prescripción de los títulos concedidos por la Junta de Repartimiento de Terrenos Baldíos. Serian declarados nulos, si las fincas, así adquiridas, no eran puestas en cultivo, por lo menos una décima parte, dentro del plazo de un año.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, página 344

Certificación expedida el 14 de abril de 1910 por el Comisionado de lo Interior de Puerto Rico, Protocolo Notarial, 1910, Lcdo. Ramón S. Pesquera, Bayamón, página 16

 

1857

Se hizo extensiva a Ultramar el Real Acuerdo del 17 de noviembre de 1852, que autorizaba la custodia y la formación de inventarios de los bienes de extranjeros fallecidos abintestatos.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 2 y 3

 

28 de enero de 1857

Por decreto de la Corona Española, don Fernando Cotoner y Chacón (Conde de la Cenia), pasó a ocupar el cargo de Gobernador Capitán General de Puerto Rico.

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 207

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, página 268

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, página 355

 

1857 al 1868

Reinado de Isabel II en España, bajo los Gobiernos de la década intranquila.

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, índice

 

16 de mayo de 1859

La Real Audiencia Territorial de Puerto Rico decretó auto, por virtud del cual dispuso el modo y papel en que se habrían de llevar los Registros de Anotadurías de Hipotecas y la forma en que deberían practicarse las visitas a los oficios de anotadores. Hay que hacer constar que Puerto Rico fue el territorio que más pronto logró reducir todo su suelo a cultivo, dando fijeza y estabilidad a las apropiaciones accidentales y caprichosas de las tierras y adoptando éstas la forma jurídica del verdadero derecho de propiedad. Si bien al comenzar el siglo 19 la mayor parte de las tierras estaban poseídas por un número escaso de personas que ejercían un dominio nominal más bien que real, sobre fincas extensas que resultaban así deficientemente aprovechadas, pronto cambió la situación y al amparo de las disposiciones citadas la propiedad fue pasando a manos particulares, abundando las tierras de mediana o mínima extensión que eran cultivadas por el mismo dueño. Según opinión de Bienvenido Oliver, en su obra "Derecho Inmobiliario Español", "puede afirmarse que la propiedad territorial de la pequeña Antilla, con su titulación generalmente auténtica, en gran parte inscrita en las antiguas Anotadurías, cuyos libros, por ser también en su gran mayoría recientemente abiertos, solían llevarse con bastante regularidad, y sin otros gravámenes que las hipotecas legales o voluntarias, se encontraba en condiciones mucho más favorables que otras regiones de la Península para que en ella pudiera plantearse desde luego, la Ley Hipotecaria".

Derecho Hipotecario Puertorriqueño, Dennis Martínez Irizarry, 1968, página 7

 

8 de noviembre de 1859

Jacinto López Martínez hace su tercer testamento en Vega Baja ante el Alcalde Pablo Padilla.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 195

Tradición de Futuro, El Primer Siglo del Banco Popular 1893 -1993, Guillermo A. Baralt, 1993, pág. 14

 

13 de julio de 1860

Por decreto de la Corona Española, don José Sabino Gamir y Maladeñ, pasó a ocupar el cargo de Gobernador Capitán General de Puerto Rico.

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 207

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, página 278

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, página 361

 

19 de agosto de 1860

Por decreto de la Corona Española, don Rafael de Echagüe, pasó a ocupar el cargo de Gobernador Capitán General de Puerto Rico.

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 207

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, página 274

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 361 a 362

 

1861

Se promulgó una Real Orden para fundar un Banco de Emisión y Descuento.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 207

 

8 de febrero de 1861

Se aprobó para España la primera Ley Hipotecaria, que estableció un registro para tomar razón no tan sólo de hipotecas y gravámenes, sino también de toda clase de transacciones sobre inmuebles. La ley se inspiró predominantemente en el derecho prusiano. El registro que establece adopta el sistema de folio individual para cada finca, con las características de especialidad, legalidad, prioridad y fe pública registral. Esta ley profundamente innovadora, se encontró con muchas dificultades para su ejecución y cumplimiento, especialmente en lo relativo a los problemas que suscitaba su implantación, ya que no sólo debía aplicarse a los derechos nacidos después de su publicación, sino que por el contrario era preciso acomodar al nuevo sistema hipotecario derechos que habían nacido dentro del sistema anterior a la Ley. Esto llevaba consigo la necesidad de conceder un cierto plazo a fin de que aquellos derechos, existentes con anterioridad a la Ley Hipotecaria, se consolidasen adquiriendo las condiciones que habían de darles eficacia frente a terceros. Se fijó un plazo y se fueron estableciendo prórrogas, la última de las cuales tenía carácter indefinido por establecerse que duraría hasta que sobre el particular se dictase la disposición legislativa correspondiente. Tal disposición no se había dictado y nada más perjudicial para el crédito territorial que este periodo de transición, dada la inseguridad que llevaba consigo.

Derecho Hipotecario Puertorriqueño, Dennis Martínez Irizarry, 1968, páginas 8 a 10

 

4 de diciembre de 1861

Al promulgarse la Ley Hipotecaria en España, el Gobierno pensó en extenderla a las islas de Cuba y Puerto Rico. Con tal finalidad la Corona Española dictó una Real Orden, en la que se dispuso que los gobernadores superiores civiles y los Consejos de Administración redactaran informes, en los que se hiciera constar las modificaciones que, a su juicio, fueran necesarias o convenientes para aplicar la Ley Hipotecaria a aquellas provincias.

Derecho Hipotecario Puertorriqueño, Dennis Martínez Irizarry, 1968, página 8 y 9

 

12 de marzo de 1862

Por decreto de la Corona Española, don Rafael Izquierdo Gutiérrez, pasó a ocupar el cargo de Gobernador Capitán General de Puerto Rico.

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 207

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, página 286

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, página 365

 

29 de abril de 1862

Por decreto de la Corona Española, don Félix María de Messina Iglesias (Marqués de la Serna), pasó a ocupar el cargo de Gobernador Capitán General de Puerto Rico.

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 207

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, páginas 304 a 305

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, página 365

 

19 de agosto de 1862

Que para la fecha del 19 de agosto de 1862 ante el Escribano Público don Demetrio Jiménez y Moreno, don Jacinto López Martínez otorgo su cuarto y ultimo testamento nombrando a su únicos y universales herederos; mediante el cual también nombro como su primer albacea a su consuegro don Juan Landrón (padre de su yerna Doña María del Carmen Eustaquia Landrón Córdova, esposa de su hijo don Manuel Antonio López Martínez), como su segundo albacea a su hijo don Manuel Antonio López Martínez, como su tercer albacea a su hijo don Juan Vicente López Martínez y como Contador Partidor Extra Judicial a su otro hijo don Jacinto de Jesús López Martínez y en su defecto al hermano de este don Juan Vicente López Martínez; para que al momento de su fallecimiento estos efectuaran la partición hereditaria transfiriendo la masa total del caudal relicto a todos los herederos del causante don Jacinto López Martínez.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, páginas 195 a 206

Archivo General de Puerto Rico, Escritura sin número, Fondo: Protocolos Notariales, Escribano: Demetrio Jiménez y Moreno, Serie: San Juan, año 1862-63, Caja 198, Folios 235 recto al 239 vto., testamento de Jacinto López Martínez.

 

15 de septiembre de 1862

Que para la fecha del 15 de septiembre de 1862 los albaceas de don Jacinto López Martínez, procedieron al inventario y tasación de los bienes, acciones y derechos del testador, don Jacinto López Martínez, por su cuenta para ahorrar gastos, en donde estuvieron presentes sus herederos nombrados en su ultimo testamento. Este inventario más tarde fue elevado a escritura pública cuando paso a formar parte de la escritura de partición de 7 de enero de 1864.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 243

Archivo General de Puerto Rico, Escritura número 2, Fondo: Protocolos Notariales, Escribano: José Felix Lajara, Serie: Bayamón, Pueblo: Vega Baja, año 1864, Caja 765, Folios 2 recto al 35 vto., partición de herederos de Jacinto López Martínez.

 

5 de marzo de 1863

En Puerto Rico actuaba la Junta Superior de Repartimientos de Terrenos Baldíos. En una Circular de dicha Junta, dirigida a los Corregidores y Alcaldes, se recordaba el cumplimiento de las disposiciones vigentes sobre la forma en que debían hacerse las solicitudes de terrenos baldíos y se daban normas para la concesión de terrenos a los detentadores.

Derecho Hipotecario Puertorriqueño, Dennis Martínez Irizarry, 1968, página 6

 

5 de marzo y 15 de abril de 1863

En cumplimiento de la Real Orden del 8 de diciembre de 1861, los gobernadores superiores civiles y los Consejos de Administración de las islas de Cuba y Puerto Rico despacharon los informes con las modificaciones que, a su juicio, eran necesarias o convenientes para aplicar la Ley Hipotecaria en Cuba y Puerto Rico. Informaron también las Audiencias de Cuba y Puerto Rico, y con estos informes se formó un expediente que el Tribunal Supremo de España elevó al Ministerio de Ultramar. En dicho expediente se trataba de la conveniencia de aplicar la reforma hipotecaria a Cuba y Puerto Rico con ligeras modificaciones impuestas por las condiciones especiales según las que se desenvolvían la propiedad en aquellas islas, como también por la especialidad de sus leyes y organización política, por las costumbres de sus habitantes y por el modo de organización que allí tenían los oficios de Anotadores de Hipotecas.

Derecho Hipotecario Puertorriqueño, Dennis Martínez Irizarry, 1968, páginas 8 y 9

 

20 de mayo de 1863

Se creó en España el Ministerio de Ultramar, como Ministerio independiente a los de la Península.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 453 a 454

 

11 de junio de 1863

La Corona Española promulgó una Real Orden por virtud de la cual se dispuso que la expedición de títulos a los agraciados con terrenos baldíos correspondería al Gobernador Capitán General de la isla.

Derecho Hipotecario Puertorriqueño, Dennis Martínez Irizarry, 1968, página 6

 

24 de agosto de 1863

Falleció don Jacinto López Martínez en la ciudad capital de San Juan y fue sepultado el mismo día en el cementerio de la ciudad de San Juan.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, páginas 193 a 195

Certificado de Estudio de Título de la finca 302 de Dorado, folio 152, tomo 6 de Dorado, anotación A, expedido el 12 de abril de 1991 por Luis Reyes Vázquez.

Certificación Registral expedida el 1ro de agosto de 1989 por el Registrador de la Propiedad Sección 2da de Bayamón, finca 302 de Dorado, folio 152, tomo 6 de Dorado, anotación A.

 

31 de septiembre de 1863

Los herederos de don Jacinto López Martínez, que estuvieron presentes en la toma de inventario el 15 de septiembre de 1862, ratificaron el inventario que se había hecho en vida del causante. Este inventario más tarde fue elevado a escritura pública cuando paso a formar parte de la escritura de partición de 7 de enero de 1864.

Archivo General de Puerto Rico, Escritura número 2, Fondo: Protocolos Notariales, Escribano: José Felix Lajara, Serie: Bayamón, Pueblo: Vega Baja, año 1864, Caja 765, Folios 2 recto al 35 vto., partición de herederos de Jacinto López Martínez.

 

29 de diciembre de 1863

Que en la partición de los bienes relictos del causante don Jacinto López Martínez practicada por el Contador Partidor Extra Judicial nombrado, su hijo don Jacinto de Jesús López Martínez, con fecha de 29 de diciembre de 1863. Aprobada por todos los herederos del causante en la antedicha fecha y protocolada en el pueblo de Vega Baja para la fecha de 7 de enero de 1864 ante el Escribano Público don José Felix Lajara. Le adjudicaron la hijuela al heredero don Jacinto de Jesús López Martínez en unión de otras, los terrenos de la Hacienda San Antonio compuesta de 4,505 cuerdas; distribuidas 4,237 cuerdas en la jurisdicción del pueblo de Dorado y 268 cuerdas en la jurisdicción del pueblo de Vega Alta.

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 243

Archivo General de Puerto Rico, Escritura número 2, Fondo: Protocolos Notariales, Escribano: José Felix Lajara, Serie: Bayamón, Pueblo: Vega Baja, año 1864, Caja 765, Folios 2 recto al 35 vto., partición de herederos de Jacinto López Martínez.

Certificado de Estudio de Título de la finca 302 de Dorado, folio 152, tomo 6 de Dorado, anotación A, expedido el 12 de abril de 1991 por Luis Reyes Vázquez.

Certificación Registral expedida el 1ro de agosto de 1989 por el Registrador de la Propiedad, Sección 2da de Bayamón, finca 302 de Dorado, folio 152, tomo 6 de Dorado, anotación A.

 

1865

Se derogó la Ley 4, del Título 14, del Libro 5 de La Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias, "Ley de Embargos", que incluyó el estatuto promulgado por la Real Cédula del 15 de enero de 1529, por virtud del cual se prohibió el embargo de los ingenios azucareros y sus bienes relacionados si los hacendados no cumplian sus obligaciones prestatarias. Con excepción de las deudas impuestas por el Estado por contribuciones atrasadas.

Tradición de Futuro, El Primer Siglo del Banco Popular 1893 -1993, Guillermo A. Baralt, 1993, páginas 14 y 292

 

1865

Se estableció la Caja de Ahorros de San Juan Bautista de Puerto Rico. Como sociedad anónima según lo disponía el Código de Comercio de 1865. Fue la primera de su clase en la isla. Se instaló en una habitación en los bajos del edificio del Ilustre Ayuntamiento de San Juan, frente a la plaza Alfonso XII de la vieja ciudad amurallada. Teniendo como gerente a Tomás Babel.

 

Se presume que el activo de ese organismo provenía del activo hurtado a la Sucesión Basilio López Martín, en poder de la Sucesión Jacinto López Martínez o Leonardo Igaravídez.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 212

Tradición de Futuro, El Primer Siglo del Banco Popular 1893 -1993, Guillermo A. Baralt, 1993, páginas 14 y 292

 

18 de noviembre de 1865

Por decreto de la Corona Española, don José María Marchesi Oleaga, pasó a ocupar el cargo de Gobernador Capitán General de Puerto Rico.

Almanaque Puertorriqueño, 1986, Editorial Edil, página 207

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1992, Tomo II, página 296

Historia de Puerto Rico Siglo XIX, Lidio Cruz Monclova, 1979, tomo I, páginas 374 a 377

 

1866

José María Caracena, Marqués de la Casa Caracena, ocupó el puesto de gerente de la Caja de Ahorros de San Juan.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 212

 

1866

Se promulgó un Real Decreto para autorizar la creación del Banco de Emisión y Descuento.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, páginas 208 a 209

 

1866

Se promulgó una Real Orden autorizando la constitución del Banco Español de Puerto Rico.

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 209

 

1866

El escritor, Benito de Arabio Torres, escribió el libro "Desamortización Eclesiástica".

Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico, 1990, Tomo I, página 104

 

2 de junio de 1867

El Gobierno Supremo de Madrid promulgó una Real Orden por virtud de la cual ratificó que las "Leyes de Indias" regían en Puerto Rico con toda su fuerza y vigor.

Puerto Rico, desde sus orígenes hasta el cese de la dominación española, Luis M. Díaz Soler, 1994, página 465

 

26 de octubre de 1867

En Vega Baja ante el Notario José Felix Lajara, comparecieron Jacinto de Jesús López Martínez en representación de su padre Jacinto López Martínez y Rafael Venegas Capitán del 1er Batallón de Milicias en representación de Miguel de Lara Oficial de la 5ta Compañía del 1er Batallón de Milicias; para el otorgamiento de una escritura de permuta, en donde expresaron lo siguiente:

 

El Oficial Miguel de Lara, en representación de su compañía por concesión del Superior Gobierno, les había pertenecido en pleno dominio, una estancia compuesta de 200 cuerdas situada en el lugar denominado Monterrey Barrio de Espinosa en las jurisdicciones de Vega Alta y Dorado.

 

17 de julio de 1862

El Gobernador Señor Capitán General de PR aprueba la permuta de una caballería de terreno perteneciente a los oficiales de la 5ta Compañía del 1er Batallón de Milicias situado en el Dorado, por otra que Jacinto López Martínez posee a inmediaciones de ese pueblo (Vega Baja).

 

19 de julio de 1862

El Gobernador Señor Capitán General de PR le comunica a los Alcaldes de Vega Baja y Dorado que aprueba la permuta de una caballería de terreno perteneciente a los oficiales de la 5ta Compañía del 1er Batallón de Milicias situado en el Dorado, por otra que Jacinto López Martínez posee a inmediaciones de ese pueblo (Vega Baja). Por Francisco J. Serrano.

 

18 de octubre de 1862

Jacinto López Martínez compra los derechos de concesión de una estancia de 200 cuerdas en el barrio de Pugnado en Vega Baja a Santiago de la Rosa, Mercedes Lugo y Ruperta Torres por escritura ante el Notario José Felix Lajara el 18 de octubre de 1862, que la misma concuerda con la original que esta en el Archivo de su cargo.

 

Hacia algunos años que las fincas descritas habían sido contratadas por permuta por el Capitán Miguel de Lara y Jacinto López Martínez con aprobación del Superior Gobierno.

 

15 de diciembre de 1866

El Alcalde de Dorado, Eduardo Alonso, a petición de Jacinto de Jesús López Martínez libro copia de la comunicación registrada en la correspondencia del Superior Gobierno de PR que existe en el archivo de la Alcaldía de Dorado que dice: "19 de julio de 1862, El Gobernador Señor Capitán General de PR le comunica a los Alcaldes de Vega Baja y Dorado que aprueba la permuta de una caballería de terreno perteneciente a los oficiales de la 5ta Compañía del 1er Batallón de Milicias situado en el Dorado, por otra que Jacinto López Martínez posee a inmediaciones de ese pueblo (Vega Baja). Por Francisco J. Serrano.

 

Que no habiéndose otorgado la competente escritura en su propiedad, el compareciente Jacinto de Jesús López Martínez, requirió extrajudicialmente al indicado capitán Venegas a fin de que se llevase a efecto dicho documento con las formalidades del caso. Y habiéndose dirigido este al Primer Jefe del Batallón, fue autorizado para su otorgamiento por medio de un oficio.

 

30 de septiembre de 1867

José María Iglesias, Teniente Capitán 1er Jefe de la 5ta Compañía del Batallón de Milicias, informó que acorde a lo que resolvió el Capitán General el 17 de julio de 1862, no hay inconveniente en que se otorgue la escritura, siempre y cuando Jacinto de Jesús López Martínez pague los gastos.

 

El Notario José Felix Lajara devolvió los originales de los antes citados documentos y dio fe.

 

A nombre de sus respectivas representaciones, se dan recíprocamente en venta y permuta las expresadas tierras. Renunciando a la Ley 2da, del Título 1ro, del Libro 10mo de la Novísima Recopilación relativa a la lesión y los 4 años para interponerla. Así lo dijeron, como testigos Juan Vicente López, Ramón Pérez, Francisco Bolarini; otorgantes Jacinto de Jesús López Martínez y José R. Venegas ante mi José Felix Lajara.

 

Corresponde bien y fielmente con su original que paso ante mi y obra en este Registro Corriente a mi cargo a que me remito y doy fe.

 

6 de noviembre de 1867

A pedimento del compareciente Jacinto de Jesús López Martínez, libro la presente copia primordial, corregida y concertada en Vega Alta. Signado José Felix Lajara

 

NOTAS:

 

1. Para 1839 Jacinto 1ro ya poseía las 400 cuerdas en el Pugnado de Vega Baja y las 400 cuerdas de Mata Redonda en el Dorado, Toa Baja. Tenia la costumbre de otorgar testamentos, en los cuales se declarasen terrenos poseídos, pero nunca presentaba los títulos que probaran su legitima propiedad o quienes tenían la concesión del Estado. Siempre poseía terrenos que prefería decir que eran hatos del Estado para quedarse con la posesión de ellos, en vez de presentar el título legitimo de su tío Basilio como lo era su deber moral. Esta actitud refleja mala fe intencional.

 

2. Para 1845 Jacinto 1ro ya había ratificado que su padre le había vendido a Basilio.

 

3. Para el 15 de septiembre de 1862 ya poseía las 468 cuerdas de Monterrey en V.A. y Dorado.

 

4. Para el 18 octubre 1862 Jacinto 1ro adquirió los derechos de concesión sobre 200 cuerdas de hatos en el Pugnado que poseía, bajo licencia de los vendedores,  como lo certifica su 1er testamento del año 1839 y la carta del propio Alcalde de Dorado, Eduardo Alonso con fecha de 19 de julio de 1862.

  

5. La escritura del 18 de octubre de 1862, que el Notario José Felix Lajara da fe de ella el 26 de octubre de 1867 (luego de Jacinto 1ro haber fallecido) a petición de su cliente Jacinto 2do; fue una de transacción de compraventa de derechos de concesión y no de título de propiedad. Prueba de ello es que Jacinto 1ro no cambiaría un supuesto título de propiedad por uno de concesión inferior en valor como el que tenia el Capitán Venegas de las Milicias. Jacinto 1ro no tenia nada que perder al permutar una concesión por otra.

 

6. La permuta de las 200 cuerdas en el Pugnado de Vega Baja por las 200 cuerdas de Monterrey en V.A. y Dorado ocurrió bajo licencia de los tenedores del derecho de concesión. Que meses más tarde Jacinto 1ro adquirió por compra el 18 de octubre de 1862.

 

7. La conclusión del asunto es que lo que en realidad paso fue que Jacinto 1ro permuto una concesión por otra en julio de 1862 y nunca tuvo un título de dueño en las 200 cuerdas en el Pugnado de Vega Baja. Para realizar la permuta de concesiones, el Gobierno le exigió a Jacinto 1ro que por escritura pública adquiriera el derecho de los anteriores concesionarios.

 

Certificación expedida el 14 de abril de 1910 por el Comisionado de lo Interior de Puerto Rico, Protocolo Notarial, 1910, Lcdo. Ramón S. Pesquera, Bayamón, páginas 5 a 8

Historia de el Dorado Puerto Rico, 1987, Marcelino J. Canino Salgado, página 245

Expediente instruido para informar al Gobierno General sobre petición de Ceferino Nevarez vecino de Toa Baja, pidiendo se le cedan por composición unos terrenos que cultiva en aquella jurisdicción; Consejo Contencioso Administrativo, 15 noviembre de 1882, expediente 27, resolución.

Expediente instruido por Jacinto de Jesús López Martínez en el 1883 contra una resolución del Gobierno General sobre reversión al Estado de 100 cuerdas de terreno concedidas a Manuel Canino como consecuencia del expediente instruido para informar al Gobierno General sobre petición de Ceferino Nevarez vecino de Toa Baja, pidiendo se le cedan por composición unos terrenos que cultiva en aquella jurisdicción; Consejo Contencioso Administrativo, 7 de enero de 1884, expediente 73, moción del Estado suplicando se desestime la apelación.

Certificación Registral expedida el 5 de febrero de 1991 por el Registrador de la Propiedad Sección 2da de Bayamón, finca 27 de Dorado, folio 143 vto., tomo 1 de Dorado, insc. 2da.