Cliquée aquí para regresar a la página principal
Cliquée aquí para
ver la Historia de Puerto Rico y de la Sucesión Basilio López Martín
La Mafia en Puerto Rico
FBI Drogas Organigrama New York Mafia FBI Operation Video
AVISO
PUBLICO IMPORTANTE: Como es bien sabido, conforme a las leyes
vigentes, en Puerto
Rico está prohibido que las corporaciones y sociedades (como los
desarrolladores), actuando como personas jurídicas, posean terrenos en exceso
de los 500 acres y el dedicarse a los negocios de compra y venta de bienes
raíces.
A
pesar de que la violación a dichas prohibiciones conlleva multas y cárcel, los
Notarios Públicos de Puerto Rico (a los que les aplique, en representación del
Estado) continúan produciendo escrituras producto de dichas actividades
criminales.
El
asunto es tan y tan grave al extremo de que
estos se han convertido en falsificadores de miles y miles de
instrumentos públicos, constituyéndose en criminales de cuello blanco; siendo
su sello notarial instrumento delictivo y símbolo mafioso; convirtiéndose su
protocolo en una colección de documentos falsificados, cuyas copias el corrupto
Registrador de la Propiedad de Puerto Rico recibe, acepta, califica e inscribe
con pleno conocimiento de su falsedad.
Así, el Registro, se ha convertido en una pieza angular del fraude dando
publicidad a lo que es falso e inexistente ab initio de jure y de facto.
Como
si lo susodicho fuera poco, dichos profesionales custodios de la Fe Pública
mancillada (a los que les aplique) también se han convertido en apropiantes
ilegales de lo ajeno, echándose al bolsillo millones de dólares en honorarios
ilícitos en conspiración con la banca hipotecaria mafiosa
de Puerto Rico; quien a su vez, para recuperar lo prestado, lava el dinero en
los mercados secundarios americanos mediante la venta pública de bonos o
instrumentos de inversión hipotecarios falsificados, colaterizados
(respaldados) por las hipotecas falsas, fraudulentas, nulas e inexistentes ab
initio QUE EL CIUDADANO PAGA EN VANO MES TRAS MES DURANTE 30 AÑOS. Cliquée aquí para más información.
Si
a usted le gustó “Son de almendra” de Mayra Montero, seguro le interesará leer
el análisis histórico del profesor de la Universidad de Puerto Rico Luis A.
López Rojas, La mafia en Puerto Rico: Las caras ocultas del desarrollo
(1940-1972), donde presenta, mediante hechos concretos y nombres, una
interpretación de cómo la llamada Mafia llegó a ocupar en Puerto Rico, entre
1940 y 1970, las actividades ilegales de la prostitución, los casinos, la
bolita, y las drogas.
“Lo
que pudo ser una época de cosecha para la mafia, lo truncó
el triunfo de la Revolución Cubana en 1959. Esto provocó que la Mafia (Meyer Lansky, Santo Traficante)
saliera huyendo de La Habana. Puerto
Rico, las Bahamas y Jamaica vinieron a sustituir a La Habana, como centro de
operaciones de juegos, drogas, prostitución y lavado de dinero. Puerto Rico era
el gran trampolín de la mafia. Decenas de mafiosos se instalaron en Puerto Rico
en todas las áreas de la economía: la televisión, radio, hoteles, casas de prostitución, agencias de
publicidad, compañías de ventas de carros, partidos políticos, industrias,
mueblerías, nada se escapó de los intereses de la oleada mafiosa. Un nuevo
Puerto Rico surgió de esta coyuntura”.
El
libro editado por Isla Negra en el 2004 es un trabajo de total vigencia, en
donde se hace una interpretación del desarrollo de actividades ilícitas en la
Isla (desde el periodo de 1940 al 1972) y su relación con el modelo económico
promovido por el Estado Libre Asociado (ELA). El autor coloca a personajes que
hasta ahora muchos creían eran cuentos de película, como Charles “Lucky”
Luciano, Santo Traficante, Amleto Battisti, Vito Genovese
y Meyer Lansky, entre otros, en una parte de la historia de Puerto Rico que muchos
quisieran negar o han tratado de ocultar.
En
el principio vemos cómo ¡ni las prostitutas boricuas! se salvan de la ocupación
de trabajadoras del sexo extranjeras. Esa es una de las primeras actividades
que el estado colonial de Puerto Rico busca facilitar a la Mafia. Cito del
autor: “El turismo consumidor de prostíbulos que comienza a partir de 1898 con
la invasión norteamericana y que en las primeras dos décadas del siglo XX va en
crecimiento, permite que el Viejo San Juan se afirme como Zona Roja. Pero es en
la década del treinta que el gran turismo ocurre”. El historiador apunta que en
el 1937 se elaboraron unas leyes que no tipificaron el ejercicio de la
prostitución como delito pero se prohibió el establecimiento de casas de
prostitución, con lo cual se intentó destruir el soporte organizativo
tradicional del negocio para permitir el establecimiento de estructura foránea.
Una
parte sobresaliente del libro es la presentación de una breve historia de la Mafia
norteamericana y cómo comienza a extender sus lazos en la Isla, primero con las
autoridades federales y luego con el Partido Popular Democrático (PPD). “En
diciembre de 1946 las grandes familias se reúnen en La Habana, bajo la jefatura
de (Charles “Lucky”) Luciano. Éste había salido secretamente de Italia y desde
la Habana planifica la reestructuración de la Cosa Nostra como un gran negocio
internacional. En Cuba, la Mafia ampliaría y solidificaría su inversión,
convirtiendo al gobierno de la República Cubana en socio de sus intereses.
Mientras en Puerto Rico, la Mafia, que ya se había infiltrado en algunas áreas
de la economía como el ron, las apuestas, las carreras de caballo y en los
puertos, dirigiría sus esfuerzos a ‘cubanizar’ o mejor dicho ‘miamizar’ ramas
de la economía como la azucarera, hoteles, bancos y el ferrocarril. En el caso
de esta última rama, el objetivo fue apoderarse de esta industria para
posteriormente destruirla, provocando que los puertorriqueños tuviesen que
optar por el automóvil como medio de transporte. Esto último es vital para los
intereses mafiosos ya que Meyer Lansky se había convertido en gerente de la
General Motors (junto con los intereses de Vito Genovese y Amleto Batisti en
esta área), se lavaba de este modo el dinero producido por los negocios
ilícitos de la Mafia. Nacía con ello una de las ramas símbolo de la época
muñocista, la industria automotriz en la isla: a cada puertorriqueño un auto, a
cada mafioso un casino.
“Esto
nos conduce a la inversión masiva de la Cosa Nostra en Puerto Rico: A partir de
la reunión de 1946 en la Habana, la Mafia amplió sus inversiones en Puerto
Rico. Su genio financiero, Meyer Lansky, se encargó de estructurar las
inversiones y los negocios de la Cosa Nostra en Puerto Rico, aprovechando las
ventajas de la ley de incentivos industriales bajo el programa Operación Manos
a la Obra para asentar y ampliar sus intereses económicos. No es casualidad por
lo tanto que el Tropicana Havana Hilton y el Caribe Hilton, hayan sido
construidos para la misma época, ambas poseían un gran capital de la Mafia.
“¿Cómo
entraba Puerto Rico en los planes de la Mafia? Tierra fértil para inversión en
el turismo, la construcción de hoteles, las carreras de caballos o como punto
de enlace para el mundo de las drogas. La Isla era para la Cosa Nostra una
nueva Cuba, pero con los beneficios de estabilidad de las relaciones políticos
entra E.U. y la Isla, lo cual permitía la seguridad financiera tan anhelada por
la Mafia.”
El
historiador señala que “Las medidas tomadas por el PPD eran beneficiosas para
esta penetración. Por ejemplo, entre 1941 a 1945 se había controlado al grupo
sindical más importante de Puerto Rico, la Confederación General de
Trabajadores. Y con ello la amenaza obrera quedaba eliminada. Los puertos, tan
necesarios para el tráfico, quedaban en control del Estado, como de los grupos
interesados en que su mercancía no fuese revisada. Las uniones obreras de los
puertos quedaban a merced del aparato mafioso, a través del CIO, al igual que
lo estaban los obreros de los puertos de Nueva York. En esta última ciudad
Albert Anastassia dominaba los puertos, no se hacía nada sin su permiso. Puerto
Rico pasó a formar parte de este circuito económico-sindical en el cual se
gestaba gran parte del fondo monetario mafioso. Para la Mafia controlar el
puerto de San Juan, significaba que un puente se había establecido para que la
mercancía que venía de Suramérica pudiera fluir más fácilmente.”
Alrededor
de 1945, los contactos con las personalidades financieras de la Mafia fueron
realizados. López Rojas señala: “En mayo de 1945, Muñoz Marín visita La Habana,
Cuba, y se entrevista con miembros del gabinete de Ramón Grau San Martín, (el
hombre que Meyer Lansky y Franklin D. Roosevelt habían colocado en la
presidencia de la República Cubana). De este modo se establecieron los primeros
acercamientos con los representantes de la Mafia en el mundo legal. Uno de los
temas discutidos en la reunión fue la utilización de la economía turística como
una de las nuevas ramas de inversión.”
De
La Habana, Muñoz salió a Wáshington a combatir el proyecto de independencia
para Puerto Rico que había presentado el senador Tydings. “Poco tiempo después
se aprobaría la Ley de Incentivos Industriales,
por la cual las fábricas e industrias norteamericanas estarían exentas de pagar
contribuciones en Puerto Rico. Con este hecho se dio espacio a una gigantesca
penetración del capital industrial norteamericano en Puerto Rico. La gestión
por Muñoz Marín en contra del Proyecto Tydings tiene que entenderse en relación
con su intención de favorecer la penetración de este capital”, señala López
Rojas. A la Ley de Incentivos Industriales le siguió en 1948 la Ley de Juegos
de Azar. “La mesa estaba servida para la penetración de la Mafia: ésta había
encontrado el sitio ideal para lavar su dinero; juegos de azar en los hoteles y
una ley que favorecía el establecimiento de compañías norteamericanas y, sobre
todo, con exención contributiva. Era el ‘gran negocio’”.
“Meyer
Lansky fue el hombre silencioso, callado y que operando en la sombra controló
las operaciones económicas de la Mafia en Puerto Rico. La historia del Puerto
Rico contemporáneo no se puede entender sin historiar este mafioso. Su
presencia se debe a los contactos que desarrolló con las agencias de
inteligencia militar de Estados Unidos. Éstos como premio a su desempeño, le
brindaron libertad de inversión en Cuba y Puerto Rico. Lansky dirige sus miras
al mundo de los hoteles utilizando para ello a Conrad Hilton”.
“En
el 1949, el entonces Gobernador Luis Muñoz Marín le escribió a Conrad Hilton,
invitándolo a que se encargara de construir un hotel en Puerto Rico. Hilton era
conocido por sus operaciones económicas en Cuba y su relación con el crimen
organizado. Muñoz tenía que saberlo, por lo menos era un secreto a viva voz,
por lo cual lo que se pedía era traer a San Juan el mismo tipo de turismo que
se desarrollaba en la Habana en aquellos momentos: centros de prostitución,
juegos y apuestas… En la década del cincuenta, San Juan se convirtió en otra
Cuba”, indicó el autor.
En
el capítulo, “El triunfo de la mafia (1950 a 1960); drogas, sociedad, economía
y poder”, la abundancia de datos, nombres y relaciones que nos presenta el
autor ayudan al lector a forjarse un escenario de qué tan extendido y profundo
es el problema del narcotráfico en Puerto Rico y de que no es una actividad que
se ha producido de la noche a la mañana. Ya en julio de 1951 las autoridades
federales -cita el libro- admitían que el problema de las drogas en Puerto Rico
era tan grande como el de la ciudad de Nueva York. “En la década de los
cincuenta la Mafia había penetrado en el tráfico de drogas en Puerto Rico… Debe
ponerse en perspectiva que estas noticias van a la par con el establecimiento
del nuevo marco jurídico colonial de Estados Unidos para Puerto Rico, el Estado
Libre Asociado el 25 de julio de 1952. Es decir, las drogas están penetrando,
estratificándose, desplazándose, solidificándose en Puerto Rico utilizando como
base el proyecto colonial norteamericano. ¿Por qué? El Estado Libre Asociado
le brindaba un marco de estabilidad, que Cuba, República Dominicana o Haití no
le ofrecían. Muñoz Marín y Teodoro Moscoso habían asegurado política y económicamente
el territorio para estos grupos. El primero, a través de la represión de los
nacionalistas y los independentistas, la cooptación del liderato obrero y las
estrategias de docilidad de los trabajadores. El segundo, estructurando la Ley
de Incentivos Industriales, la Operación Manos a la Obra, propulsando la Ley de
Juegos de Azar y dirigiendo la Compañía de Fomento Económico que brindaría el
plantel e infraestructura a las fábricas lo cual permitió la gran penetración
de capital industrial norteamericano a Puerto Rico.”
El
triunfo de la Revolución Cubana en enero de 1959 vino a sellar el traslado de
las actividades de la Mafia de Cuba hacia Puerto Rico y otras islas del Caribe.
En
octubre de 1962, “el periódico El Mundo señalaba que el negocio de las drogas
en Puerto Rico modernizaba sus maneras y se adelantaba a los esfuerzos
policiales por detener su comercialización. Se calculaba que entre 1960 y 1963,
el precio de la droga aumentó en 100%. La Mafia había tenido un enorme
crecimiento en Puerto Rico. En abril de 1964 se señalaba en la prensa que los
cubanos exiliados ya dominaban el tráfico de drogas hacia Puerto Rico.
Como
si los problemas fueran pocos, en 1964 las autoridades reportaban que en Puerto
Rico se jugaban más de $96 millones de dólares legalmente, cuando el
presupuesto del país era de $300 millones. ¿Cómo hacerle frente al trasiego de
drogas si el Estado dependía en gran medida de los buenos contactos con la
jerarquía que dominaba los juegos de azar?
Señala
López Rojas: “La influencia que los exiliados cubanos ejercieron en Puerto Rico
a partir de 1960 fue determinante para un cambio en la orientación de la
economía ilícita. Decenas de cubanos con inversiones en la Mafia se
establecieron en Puerto Rico, la banca, la recién industria televisiva, la
radio, los periódicos, agencias hípicas, mueblerías, estaciones de gasolina,
casas prestatarias, esto en el ámbito de la legalidad. A su vez, también
pasaron a ocupar posiciones en el mundo de la droga, la bolita, la prostitución
y con todo aquello que fuese ilegal. Éstos no crearon la Mafia en Puerto Rico,
pero la potenciaron, brindándole la experiencia, agilidad, la organización y
los contactos internacionales que habían adquirido y desarrollado en la Habana.
“Estos
exiliados entraron a Puerto Rico y su llegada coincide con el hecho de que el
tráfico de drogas aumentase vertiginosamente.”
La amenaza de Sánchez Vilella
“En
1963, el gobierno comenzó a discutir la posibilidad de no autorizar más casinos
en los hoteles como una forma de establecer control sobre los juegos de azar.
El gobierno de Estados Unidos, a través de su Procurador General, Robert F. Kennedy,
venía investigando los negocios de la mafia a través de los Estados Unidos.
Estas investigaciones, unidas al juicio del jefe de la mafia Vito Genovese,
demostraron la penetración de la Cosa Nostra en Puerto Rico, por lo que las
autoridades federales opuestas a la mafia tomaron cartas en el asunto.
“El
gobernador Roberto Sánchez Vilella había tomado medidas dirigidas a detener los
negocios de la mafia norteamericana en Puerto Rico, en los juegos de Azar y en
el campo de las drogas. De hecho, Sánchez Vilella quería controlar no sólo a los
negocios de la Mafia, sino también a la base económica que la daba sostén. Esta
administración proponía un cambio en la estrategia de desarrollo dirigida a
convertir a Puerto Rico en un país más autosuficiente…”.
“…en
las elecciones de 1968 se jugó en Puerto Rico la posibilidad de encaminar
reformas al modelo político económico o por el contrario si las estructuras de
la economía subterránea y los grandes intereses financieros hoteleros –
mafiosos continuasen gobernando el país. Ganó la última opción.”
El PNP es ahora el favorito
Según
una investigación realizada en 1966 por la Universidad de Stanford, “el Crimen
Organizado tenía el control de los hoteles, la prostitución, las drogas y
utilizaba a Puerto Rico como el centro de lavado de dinero devengado de sus
operaciones mundiales.” En ese informe del Instituto de Investigación de
Stanford “salió a relucir la penetración del crimen organizado en la Isla. Se
señalaron también en este estudio los viajes frecuentes de los líderes mafiosos
a la isla y la asociación estrecha que sostenían con el liderato político del
país: ‘Luis Ferré, for instance, is a close associate of Max Orovitz, a Florida
operator linked with the syndicate abroad and the establishment of casinos in
the Bahamas. Orovitz, who was indicted for stock fraud by
Según
López Rojas, “El reto reformista lanzado por Sánchez Vilella provocó que los
intereses financieros de los hoteles buscasen pactar con otro partido político.
El 18 de septiembre de 1968, el candidato a la gobernación por el Partido Nuevo
Progresista, Luis A. Ferré, anunciaba que los casinos eran necesarios para la
economía del país… Bajo la Administración de Luis A. Ferré, las ganancias de
los casinos aumentaron. En 1969, se reportaron 100 millones. Los dueños de los
hoteles sienten que la suerte está con ellos y recomiendan cambios a la ley de
juegos de azar, para hacer éstas más flexibles. Bajo la administración Ferré,
los hoteles obtienen estas leyes y una nueva protección del gobierno.”
En
ese año electoral, “entre los candidatos que se postulaban para la alcaldía de
San Juan estaba un candidato independiente, Anthony Tursi,
propietario de prostíbulos en la ciudad de San Juan y cuya propuesta electoral
era la legalización de la prostitución.
“Este
había llegado a San Juan en 1960, convirtiéndose en propietario de varios
prostíbulos; La Riviera, el Eros Club y el Speakeasy. Era el administrador de
la mafia de los negocios relacionados con prostitutas. A pesar de ser un
defensor del ELA, al final de la campaña, Tursi, que vio que su candidatura no
obtenía gran apoyo electoral, le dio su respaldo al candidato del partido de
Luis Ferré, Carlos Romero Barceló. Tursi hizo una lectura política, sabía que
el candidato del PPD estaba perdiendo en las encuestas así que buscó un nuevo
padrino para sus negocios. ¡Nuevo padrino! La mafia no tiene fidelidades
históricas, es lo que aprendió del gobierno”.
En
el 1968, el PPD perdió las elecciones en Puerto Rico. “Luis Ferré, apoyado por
los sectores cubanos, la banca, las agencias de publicidad y los
intereses hoteleros, ganó las elecciones. La administración Ferré potenció el
control mafioso de los hoteles, dándoles a éstos una cobertura legal. Por otro
lado, el mundo de la prostitución aprovechó el impulso que la administración
Ferré le dio al turismo para ampliar su oferta. Los años de 1969 a 1972 fueron
una época dorada para la prostitución… El 11 de febrero de 1972 se señalaba que
la trata de blancas era una de las actividades más lucrativas del crimen
organizado. Negocio que se catapultaba debido a la Administración Ferré. Esta
administración creó la Compañía de Fomento Turístico, su objetivo era ayudar a
los hoteles con incentivos económicos y la promoción del turismo hacia la isla.
Hasta ese momento no existía un organismo a nivel del Ejecutivo que le diera importancia
a este renglón de la economía. Ferré lo creó, y con ello los negocios de la
mafia, en los hoteles y la prostitución, vivieron un cuatrienio de auge, se
volvió a una luna de miel entre mafiosos y el Estado, pero esta vez había un
nuevo novio.”
López
Rojas hace la salvedad de que su trabajo es “sólo la punta del ‘iceberg’.
“Falta que algún miembro del poder burgués sea honesto y amparado en sus
contactos, se dedique a revelar los nombres de su clase, y de los de abajo que
participaron y aún participan en el negocio de la droga, de la bolita y de la
prostitución y en el lavado de dinero”.
Luis Puro, la mafia y
los orígenes de PFZ Properties, Inc.
La fiscalización y
exigencia al Gobierno de Puerto Rico, en particular al Departamento de Recursos
Naturales y Ambientales (DRNA), sobre la
claridad y la necesidad del estudio de título (vea parte 1, parte 2 y parte 3) en el
proceso de “compra” de los
terrenos en Piñones, donde se pretendía desarrollar el complejo residencial Costa Serena, no surgen
del mero capricho ambientalista. La historia de la familia Katz-Puro y los
beneficios que ha recibido del Gobierno del Estado Libre Asociado de Puerto
Rico, son materia suficiente para colocar dudas sobre lo adecuado de la compra.
Según se narra en la
decisión (vea parte 1 y parte 2) que emitió en
abril de 1990 la hoy ex jueza Carmen Rita Vélez de Borras, del Tribunal
Superior, Sala de Carolina, Luis
Puro compró en 1960 las 12 fincas segregadas en el sector Monte Grande de
Piñones a través de tres corporaciones, la P.R.I. Estates, Inc., la Puerto Rico
Properties, Inc. y la PFZ. Las tres corporaciones estaban presididas por
Puro. En el 1970 las corporaciones se fusionaron y continuaron operaciones como
la PFZ.
En el 1986, la PFZ
intentó desalojar a las familias
que por décadas habían residido en Monte Grande. De ahí la citada decisión del
Tribunal que reconoció el derecho de dueños a las familias que colindan con los
terrenos de la familia Puro.
¿De dónde salió Luis
Puro? Desde su llegada a Puerto Rico tras su salida de Cuba, a raíz del triunfo
de la Revolución Cubana en 1959, Luis Puro fue relacionado con la mafia. En el
libro, “La mafia en Puerto Rico; Las caras ocultas del desarrollo”, del
profesor universitario Luis A. López Rojas, se recoge el dato de que ya para
los años 60, al cubano Luis Puro se le vinculaba con la mafia norteamericana y
era dueño de varios hoteles en la zona este de Puerto Rico. El libro de Rojas
presenta un análisis histórico de la vinculación del desarrollo de la industria
hotelera en Puerto Rico y los juegos de azar al amparo del desarrollo del ELA.
Puro figura en este libro entre los nombres de los entes de la mafia que
mantenían relación con organismos gubernamentales de la época. En particular,
al crearse el Cuerpo de Investigaciones Criminales, en la Isla, que fue
adscrito a la Policía, su primer director, Eugene Hudders Montes, un ex oficial
de la inteligencia del Ejército de Estados Unidos, renunció “rápidamente” a su
puesto y pasó a trabajar con Puro. El puesto de Hudders Montes fue ocupado
entonces por el ya conocido Luis Maldonado Trinidad.
Con la ayuda del
Gobierno, Puro y su socio, un tal Sam Schweitzer, construyeron
los hoteles San Juan y Conquistador
en Fajardo. Fuentes confiables de este semanario revelaron que El Conquistador fue un fracaso económico
desde sus comienzos y que era sostenido por el Hotel
San Juan. La fuente agregó que para sus obras, la PFZ tomó mucho dinero
prestado del Gobierno y de la banca privada, en particular del Banco
Popular. La crisis del turismo que sufrió la Isla en los años
sucesivos, el despilfarro y el saqueo de la familia Puro –aseguró la fuente-
hizo quebrar a la PFZ. Como prueba, se aseguró que entre el 1967 al 1968, se
invirtió cerca de un millón de dólares en el vestíbulo del hotel San Juan y se construyó el famoso ‘Hunka Munca’, la primera discoteca de
Puerto Rico.
¿Cuándo advienen los
Katz en el panorama? Entre los trabajadores contratados por Puro para los obras
de los hoteles mencionados,
figuraba un carpintero de nombre Jack Katz, quien se casó con
la hija de Puro. Joel Katz, hijo de la pareja, es
quien hasta hace poco encabezó las pretensiones de revivir el proyecto de Costa
Serena.
Fuentes:
Periódico
CLARIDAD, Jueves 23 de agosto de 2007
Reportera:
Cándida Cotto/ Correo Electrónico ccotto@claridadpuertorico.com
http://www.claridadpuertorico.com/articulo.php?id=6036
http://www.claridadpuertorico.com/articulo.php?id=5967
http://www.claridadpuertorico.com/imprimir.php?id=6036
http://www.claridadpuertorico.com/imprimir.php?id=5967
Luis
A. López Rojas (Correo Electrónico falcon@prtc.net ), La mafia en Puerto Rico: Las caras ocultas del
desarrollo (1940-1972), Editorial
Isla Negra, 2004
NOTA DE LA
SUCESION BASILIO LOPEZ MARTIN: Un detalle importantísimo que no se incluyó en dicho
artículo periodístico fue el segundo apellido de Jack, y el detalle de que la
relación Katz-Puro no nació como consecuencia de lo patronal, sino, de las
relaciones e inversiones comerciales que la familia mafiosa Rosenthal tenía en
Cuba, las cuales, eventualmente se extendieron a Puerto Rico luego del triunfo
de la revolución cubana en 1959. Jack, de nombre completo, Jack Katz Rosenthal,
no llegó a la isla como carpintero, sino, como inversionista y socio desde
Nueva York, heredero y/o con nexos al imperio financiero mafioso.
Loretta Smyth Kulik
My Dad Neil "El Cano"
Smyth CFO of the El San Hotel worked there with Sam Schweitzer the President of
the hotel ... In 1962 when this lobby was created Lou Puro the owner renovated
the lobby with Italian marble and an artesan from Spain was brought in to do
all the mahogany ceilings and walls and a French chandelier was hung like no
other one and the first psychedelic disco lounge called Hunca Munca was created
with a clear plastic dance floor that lit up with all kinds of colored
lighting..memories...It was the coolest and the latest..This is...Puerto Rico
MORE, FROM CLARIDAD
A Rare Happy Ending in Puerto Rico: Piñones Versus the Developers
Cándida Cotto
As tourism continues to grow into one of the most profitable sectors of
Puerto Rico’s economy, many small communities have found themselves threatened
by development companies. The small coastal village of Piñones, just outside
the town of Loíza, has managed to defend itself from the designs of PFZ
Properties, which belongs to a Puerto Rican developer named Joel Katz, an
entrepreneur known to be close to the inner circles of the Partido Popular
Democrático. “If there are still natural resources in Piñones, it’s because of
the community,” says Milagros Quiñones, a local activist. During the past
decade, the community has waged a determined fight to stop PFZ from building a
huge residential complex on its territory. Home to about 2,000 people, Piñones
stretches across 10,000 acres near the tourist site of Isla Verde. It was
settled in the early 19th century, when the lands the Spanish crown had ceded
to the Order of Dominican Friars were gradually transformed into a refuge for
free blacks and escaped slaves. With the passage of time, Piñones became one of
Puerto Rico’s traditional black communities and a bulwark against the
dissolution of the country’s Afro-Caribbean culture. Today, local families live
in modest homes, making a living selling comida típica from kiosks along the
beach. The proposed development, to have been called Costa Serena, would have
transformed Piñones into a gated community of at least 880 condo-hotel units,
42 residential units, 1,394 parking spaces, a casino, several tennis courts, a
swimming pool, a beach club, six entrances with access control, and 52,818
square feet of commercial space. It would have represented the largest building
complex in Puerto Rico, extending about a mile and a half along the coast of
Vacía Talega. Not only would it have radically transformed the character of the
community’s natural and cultural environment, but it would have displaced its
traditional inhabitants and effectively privatized the length of the coast it
occupied. The area is considered one of the most biologically diverse in Puerto
Rico. Two lagoons, the island’s largest mangrove, and a small peninsula called
El Pescador are all part of the area’s natural treasure. Mostly untouched,
Piñones’s 10,000 acres constitute a natural reservoir and dam against floods in
the adjoining metropolitan area. In 1996, after a lower court decision to allow
a certain amount of development to take place, PFZ, apparently thinking nobody
was paying attention, began the first excavations for the project. A community
coalition succeeded in persuading a higher court to order PFZ to stop all
activity until the company prepared and signed a declaration of environmental
impact. By law, such a declaration must examine the environmental, social, and
economic consequences of any large-scale investment project. PFZ’s inability to
swiftly prepare such a declaration swayed public opinion against the project.
It was only in November 2000, four years after PFZ broke ground on the project,
that its declaration was released and the public found out just how massive the
proposed complex would be. What’s more, the courts determined that the 2000
declaration was insufficient to meet legal requirements, lacking information on
the cumulative impacts of environmental disturbances. Opponents also questioned
whether the project would do irreparable harm to the protected area of the
Puerto Rican seashore, and whether the negative impacts of the plan’s proposed
widening of the only highway in the area from two to four lanes would be
greater than the benefits. PFZ was then ordered to prepare a new, updated
declaration, which it completed in 2004. But the new document contained no updated
maps of the area, leaving the impression that the company’s analysis was still
based on obsolete information and therefore on false premises. At a public
hearing in April 2004, PFZ’s chief engineer admitted that to construct the
project, a lot of property would have to be expropriated, but “not by us,”
since it is the state planning board that does the expropriating. In the
discussion process, it also came out that the Costa Serena project was being
developed within an area susceptible to flooding and severe storms. In July
2005, the secretary of the Department of Natural and Environmental Resources
(DRNA) restated the danger to Costa Serena, noting that the development’s
location would force the state to evacuate residents every time there was a flood,
endangering the lives of rescuers. The role of Governor Aníbal Acevedo Vilá,
elected in 2005, has been ambiguous, to say the least. This was made evident in
November 2006, when the governor said in a meeting with the community that he
did not know how the project’s approval was progressing through the relevant
agencies. Yet soon after the meeting, it was discovered that the Environmental
Quality Board had already approved PFZ’s final environmental declaration two
weeks earlier, and that the governor knew about it before meeting with the
Piñones community. It also became known that he had met informally with PFZ’s
Katz on several occasions in the governor’s mansion. Public planner José Rivera
Santana, the former director of the Planning Division of the official Tourism
Company, confirmed to the weekly paper Claridad that at least since April 2005,
the heads of various agencies had all been pressured by the Executive Mansion
to approve Costa Serena, making it very difficult to halt the project. Only
Rivera Santana announced his opposition to the project, and he was relieved of
his job shortly thereafter. Rivera Santana added that the government’s backing
of Costa Serena violated the procedures of the Environmental Public Policy Law
with respect to the use of land, the protection of seashore areas, and the
mandate to develop sustainable tourism. While community groups prepared to
relaunch the struggle against Costa Serena, Governor Acevedo surprised the
country by announcing—just a few days after the Piñones meeting—that the
project would not go forward and that the government would purchase the land
from the Katz family. But the explanation for this was not very convincing,
leaving people guessing about the real motives. The governor said he had run
into Joel Katz “on a sidewalk in San Juan,” and that the developer had told him
he wanted to withdraw the project “for the good of Puerto Rico.” Clearly, the
governor wanted to convey the idea that Katz had acted in good faith. This
closeness between PFZ and the insular government goes all the way back to the
company’s origins in 1959, when its founder, a Cuban named Luís Puro (Katz’s
grandfather), arrived in Puerto Rico after fleeing the revolution. According to
the historian Luís A. López Rojas in La mafia en Puerto Rico: las caras
ocultas del desarrollo (San Juan, Puerto Rico: Isla Negra Editores, 2004),
Puro linked up with the North American mafia, becoming the owner of various
hotel-casinos in eastern Puerto Rico. While offering a historical analysis of
the connection between the island’s hotel and gambling industries and the
colonial model of the Puerto Rican commonwealth, the author mentions Puro as
one of the mafia figures who maintained close contacts with the era’s
government entities. Today, the controversy has not ended. Why, it was asked,
would the state buy land from PFZ that it considers to be in the public domain?
The current expectation is that the Department of Natural and Environmental
Resources will undertake a study of the area’s land ownership and of the
protected seashore’s boundaries in order to truly confirm which lands belong to
the Katz family and which are public. It would thereby determine how much, if
anything, should be paid to the Katz family for the public lands. In any case,
environmentalists as well as community members still have reason to worry.
Despite the governor’s announced decision to halt the project, the Committee
for Environmental Quality is still bringing the process before the courts, and
the Planning Board considers the process “suspended” but not canceled.
Environmentalists fear that both agencies are trying to leave the door open for
other, similar projects. In fact, five other projects are on the books,
projects that, if carried through, would leave the citizens of Piñones
strangers in their own land. These projects, in total, would build about 2,400
new tourist units, 575 residential villas, 130 cabanas, 300 residential
apartments, and two golf courses that would be constructed on what is now 225
acres of mangrove. In Puerto Rico, as throughout the Americas, community and
environmental well-being remain on the defensive. But the fact that the Piñones
community, together with environmentalists, has prevailed over a major
developer provides an inspiration to other communities. While the end of this
story has not yet been written, the Piñones coalition acted prudently, seeking
help from the Environmental Law Clinic at the University of Puerto Rico;
bringing public attention to the case by picketing the offices of PFZ Properties
and the Puerto Rican government’s Committee for Environmental Quality; and
taking both entities to court. There is no traditional coastal community that
is not threatened by the plans of some developer. Besides Piñones, there has
been a serious and intense public debate over the future of the “northeastern
corridor,” coastal lands between the towns of Luquillo and Fajardo. The
privatization of beaches, environmental degradation, and the dislocation of
centuries-old communities also threaten Humacao, Vega Baja, Dorado, Rincón, and
Isabela, just to name a few. The tourist industry remains profitable, powerful,
and in line with officially held ideas about economic growth and development.
More often than not it emerges victorious in its continuing struggles with the
communities that stand in its way. But the struggle in Piñones has ended
happily—at least for the time being.
Cándida Cotto is a reporter for Claridad (www.claridad puertorico.com). She teaches part-time at
the University of Puerto Rico, Carolina.
Did you find this useful? Donate
to NACLA
____________________
Italian mobsters in
widespread decline
From Yahoo News
By LARRY McSHANE, Associated Press Writer
In early 2004, mob
veteran Vincent Basciano took over as head of the Bonanno crime family. The reign of the preening, pompadoured Mafioso known as Vinny
Gorgeous lasted only slightly longer than a coloring dye job from his
Within a year, the
ex-beauty shop owner with the hair-trigger temper was behind bars — betrayed by
his predecessor, a stand-up guy now sitting down with the FBI.
It was a huge blow
to Basciano and the once-mighty Bonannos,
and similar scenarios are playing out from coast to coast. The Mafia, memorably
described as "bigger than U.S. Steel" by mob financier Meyer Lansky,
is more of an illicit mom-and-pop operation in the new millennium.
The mob's frailties
were evident in recent months in Chicago, where three senior-citizen mobsters
were locked up for murders committed a generation ago; in Florida, where a
97-year-old Mafioso with a rap sheet dating to the days of Lucky Luciano was imprisoned for racketeering; and in New York,
where 80-something boss Matty "The Horse" Ianniello pleaded to charges linked to the garbage industry
and union corruption.
Things are so bad
that mob scion John A. "Junior" Gotti chose to quit the mob while serving five years in
prison rather than return to his spot atop the Gambino
family.
At the mob's peak
in the late 1950s, more than two dozen families operated nationwide. Disputes
were settled by the Commission, a sort of gangland Supreme Court. Corporate
change came in a spray of gunfire. This was the mob of "The
Godfather" celebrated in pop culture.
Today, Mafia
families in former strongholds like
Mob executions are
also a blast from the past. The last boss whacked was the Gambinos'
"Big Paul" Castellano in 1985.
The Mafia's ruling
Commission has not met in years. Membership in key cities is dwindling, while
the number of mob turncoats is soaring.
"You arrest 10
people," says one New York FBI agent, "and you have eight of them
almost immediately knocking on your door: `OK, I wanna
cut a deal.'"
The oath of omerta — silence — has become a joke. Ditto for the old
world "Family" values — honor, loyalty, integrity — that served as
cornerstones for an organization brought to America by Italian immigrants
during the era of Prohibition.
"It's been
several generations since they left
Which doesn't mean
the Mafia is dead. But organized crime experts say the Italian mob is seriously
wounded: shot in the foot by its own loudmouth members, bloodied by scores of
convictions, and crippled by a loss of veteran leaders and a dearth of capable
replacements.
___
The Bonannos, along with
Things began to
change in the mid-1980s, when the Mafia was caught in a
crossfire of RICO, rats and recorded conversations. The Racketeer
Influenced and Corrupt Organizations act handed mob prosecutors an
unprecedented tool, making even minor crimes eligible for stiff prison terms.
The 20-year sentences
gave authorities new leverage, and mobsters who once served four-year terms
without flinching were soon helping prosecutors.
"A good RICO
is virtually impossible to defend," insists Notre Dame law
professor G. Robert Blakey, who drafted the law while
serving as counsel to Sen. John McClellan in 1970. The results proved him
right.
The first major
RICO indictment came in 1985, with the heads of three
Authorities around
the country were soon using Blakey's statute and
informants against Italian organized crime in their cities.
• In
• The
• In
• In
• The
"You have guys
running around doing their own thing," says Joe Cicini,
supervisor of the FBI's
The decline of
"Family values" is nothing new. Back in January 1990, a government
bug caught no less an expert than Gambino boss John Gotti wondering if the next generation of mobsters was
equal to their forebears.
"Where are we gonna find them, these kind of guys?" Gotti asked. "I'm not being a pessimist. It's getting
tougher, not easier!"
During the same
conversation, Gotti questioned the resumes of a
half-dozen candidates for made man: "I want guys that done more than
killing."
Even harder, it
would turn out, was finding guys who could keep their mouths shut.
___
"Mob informant"
was once an oxymoron, but today the number of rats is enormous — and growing
with each indictment. And the mob's storied ability to exact retribution on
informants is virtually nonexistent.
"There is no
more secret society," says Matthew Heron, the FBI's Organized Crime
Section Chief in
"In the past,
you'd start out with the lowest level and try to work your way up," Heron
continues. Now "it's like playing leapfrog. You go right over everybody
else to the promised land."
Basciano, 48, the one-time
owner of the "Hello Gorgeous" beauty parlor, faces an upcoming trial
for plotting to kill a federal prosecutor. The case was brought after his old
boss, "Big Joey" Massino, wore a wire into
a jailhouse meeting where the alleged hit was discussed.
By the time Massino went public with his plea deal in June 2005,
another 50 Bonanno associates had been convicted in
three years. The number of colleagues who testified
against them, going right up to Massino, was in
double digits. Basciano now faces the rest of his
life in prison.
The Bonanno family is now led by the inexperienced "Sal The Ironworker" Montagna,
just 35 years old, according to the FBI. Montagna
shares one trait with his family's founder: He, too, is a Sicilian immigrant.
The mob of the 21st
century still makes money the old-fashioned way: gambling, loan-sharking,
shakedowns. Three Genovese family associates were busted this month for
extorting or robbing businessmen in
There are other,
more modern scams: The Gambino family collected $230
million in fraudulent credit card fees linked to pornographic Web sites.
Another crooked plan grossed more than $420 million when calls made to
"free" phone services triggered unauthorized monthly fees on victims'
phone bills.
After getting
busted, mobsters are quick to offer advice to the FBI about allocating the
agency's investigative resources.
"I can't tell
you how many times we've gone to arrest people, and the first thing a wiseguy says is, `You should be going after the
terrorists," said Seamus McElearney, head of the
FBI's
"And
leaving them alone."
___
Associated Press
writers Curt Anderson in