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Cliquée aquí para ver la Historia de Puerto Rico y de la Sucesión Basilio López Martín

La Mafia en Puerto Rico

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AVISO PUBLICO IMPORTANTE: Como es bien sabido, conforme a las leyes vigentes, en Puerto Rico está prohibido que las corporaciones y sociedades (como los desarrolladores), actuando como personas jurídicas, posean terrenos en exceso de los 500 acres y el dedicarse a los negocios de compra y venta de bienes raíces.

 

A pesar de que la violación a dichas prohibiciones conlleva multas y cárcel, los Notarios Públicos de Puerto Rico (a los que les aplique, en representación del Estado) continúan produciendo escrituras producto de dichas actividades criminales.

 

El asunto es tan y tan grave al extremo de que  estos se han convertido en falsificadores de miles y miles de instrumentos públicos, constituyéndose en criminales de cuello blanco; siendo su sello notarial instrumento delictivo y símbolo mafioso; convirtiéndose su protocolo en una colección de documentos falsificados, cuyas copias el corrupto Registrador de la Propiedad de Puerto Rico recibe, acepta, califica e inscribe con pleno conocimiento de su falsedad.  Así, el Registro, se ha convertido en una pieza angular del fraude dando publicidad a lo que es falso e inexistente ab initio de jure y de facto.

 

Como si lo susodicho fuera poco, dichos profesionales custodios de la Fe Pública mancillada (a los que les aplique) también se han convertido en apropiantes ilegales de lo ajeno, echándose al bolsillo millones de dólares en honorarios ilícitos en conspiración con la banca hipotecaria mafiosa de Puerto Rico; quien a su vez, para recuperar lo prestado, lava el dinero en los mercados secundarios americanos mediante la venta pública de bonos o instrumentos de inversión hipotecarios falsificados, colaterizados (respaldados) por las hipotecas falsas, fraudulentas, nulas e inexistentes ab initio QUE EL CIUDADANO PAGA EN VANO MES TRAS MES DURANTE 30 AÑOS. Cliquée aquí para más información.

 

Si a usted le gustó “Son de almendra” de Mayra Montero, seguro le interesará leer el análisis histórico del profesor de la Universidad de Puerto Rico Luis A. López Rojas, La mafia en Puerto Rico: Las caras ocultas del desarrollo (1940-1972), donde presenta, mediante hechos concretos y nombres, una interpretación de cómo la llamada Mafia llegó a ocupar en Puerto Rico, entre 1940 y 1970, las actividades ilegales de la prostitución, los casinos, la bolita, y las drogas.

“Lo que pudo ser una época de cosecha para la mafia, lo truncó el triunfo de la Revolución Cubana en 1959. Esto provocó que la Mafia (Meyer Lansky, Santo Traficante) saliera huyendo de La Habana. Puerto Rico, las Bahamas y Jamaica vinieron a sustituir a La Habana, como centro de operaciones de juegos, drogas, prostitución y lavado de dinero. Puerto Rico era el gran trampolín de la mafia. Decenas de mafiosos se instalaron en Puerto Rico en todas las áreas de la economía: la televisión, radio, hoteles, casas de prostitución, agencias de publicidad, compañías de ventas de carros, partidos políticos, industrias, mueblerías, nada se escapó de los intereses de la oleada mafiosa. Un nuevo Puerto Rico surgió de esta coyuntura”.

El libro editado por Isla Negra en el 2004 es un trabajo de total vigencia, en donde se hace una interpretación del desarrollo de actividades ilícitas en la Isla (desde el periodo de 1940 al 1972) y su relación con el modelo económico promovido por el Estado Libre Asociado (ELA). El autor coloca a personajes que hasta ahora muchos creían eran cuentos de película, como Charles “Lucky” Luciano, Santo Traficante, Amleto Battisti, Vito Genovese y Meyer Lansky, entre otros, en una parte de la historia de Puerto Rico que muchos quisieran negar o han tratado de ocultar.

En el principio vemos cómo ¡ni las prostitutas boricuas! se salvan de la ocupación de trabajadoras del sexo extranjeras. Esa es una de las primeras actividades que el estado colonial de Puerto Rico busca facilitar a la Mafia. Cito del autor: “El turismo consumidor de prostíbulos que comienza a partir de 1898 con la invasión norteamericana y que en las primeras dos décadas del siglo XX va en crecimiento, permite que el Viejo San Juan se afirme como Zona Roja. Pero es en la década del treinta que el gran turismo ocurre”. El historiador apunta que en el 1937 se elaboraron unas leyes que no tipificaron el ejercicio de la prostitución como delito pero se prohibió el establecimiento de casas de prostitución, con lo cual se intentó destruir el soporte organizativo tradicional del negocio para permitir el establecimiento de estructura foránea.

Una parte sobresaliente del libro es la presentación de una breve historia de la Mafia norteamericana y cómo comienza a extender sus lazos en la Isla, primero con las autoridades federales y luego con el Partido Popular Democrático (PPD). “En diciembre de 1946 las grandes familias se reúnen en La Habana, bajo la jefatura de (Charles “Lucky”) Luciano. Éste había salido secretamente de Italia y desde la Habana planifica la reestructuración de la Cosa Nostra como un gran negocio internacional. En Cuba, la Mafia ampliaría y solidificaría su inversión, convirtiendo al gobierno de la República Cubana en socio de sus intereses. Mientras en Puerto Rico, la Mafia, que ya se había infiltrado en algunas áreas de la economía como el ron, las apuestas, las carreras de caballo y en los puertos, dirigiría sus esfuerzos a ‘cubanizar’ o mejor dicho ‘miamizar’ ramas de la economía como la azucarera, hoteles, bancos y el ferrocarril. En el caso de esta última rama, el objetivo fue apoderarse de esta industria para posteriormente destruirla, provocando que los puertorriqueños tuviesen que optar por el automóvil como medio de transporte. Esto último es vital para los intereses mafiosos ya que Meyer Lansky se había convertido en gerente de la General Motors (junto con los intereses de Vito Genovese y Amleto Batisti en esta área), se lavaba de este modo el dinero producido por los negocios ilícitos de la Mafia. Nacía con ello una de las ramas símbolo de la época muñocista, la industria automotriz en la isla: a cada puertorriqueño un auto, a cada mafioso un casino.

“Esto nos conduce a la inversión masiva de la Cosa Nostra en Puerto Rico: A partir de la reunión de 1946 en la Habana, la Mafia amplió sus inversiones en Puerto Rico. Su genio financiero, Meyer Lansky, se encargó de estructurar las inversiones y los negocios de la Cosa Nostra en Puerto Rico, aprovechando las ventajas de la ley de incentivos industriales bajo el programa Operación Manos a la Obra para asentar y ampliar sus intereses económicos. No es casualidad por lo tanto que el Tropicana Havana Hilton y el Caribe Hilton, hayan sido construidos para la misma época, ambas poseían un gran capital de la Mafia.

“¿Cómo entraba Puerto Rico en los planes de la Mafia? Tierra fértil para inversión en el turismo, la construcción de hoteles, las carreras de caballos o como punto de enlace para el mundo de las drogas. La Isla era para la Cosa Nostra una nueva Cuba, pero con los beneficios de estabilidad de las relaciones políticos entra E.U. y la Isla, lo cual permitía la seguridad financiera tan anhelada por la Mafia.”

El historiador señala que “Las medidas tomadas por el PPD eran beneficiosas para esta penetración. Por ejemplo, entre 1941 a 1945 se había controlado al grupo sindical más importante de Puerto Rico, la Confederación General de Trabajadores. Y con ello la amenaza obrera quedaba eliminada. Los puertos, tan necesarios para el tráfico, quedaban en control del Estado, como de los grupos interesados en que su mercancía no fuese revisada. Las uniones obreras de los puertos quedaban a merced del aparato mafioso, a través del CIO, al igual que lo estaban los obreros de los puertos de Nueva York. En esta última ciudad Albert Anastassia dominaba los puertos, no se hacía nada sin su permiso. Puerto Rico pasó a formar parte de este circuito económico-sindical en el cual se gestaba gran parte del fondo monetario mafioso. Para la Mafia controlar el puerto de San Juan, significaba que un puente se había establecido para que la mercancía que venía de Suramérica pudiera fluir más fácilmente.”

Alrededor de 1945, los contactos con las personalidades financieras de la Mafia fueron realizados. López Rojas señala: “En mayo de 1945, Muñoz Marín visita La Habana, Cuba, y se entrevista con miembros del gabinete de Ramón Grau San Martín, (el hombre que Meyer Lansky y Franklin D. Roosevelt habían colocado en la presidencia de la República Cubana). De este modo se establecieron los primeros acercamientos con los representantes de la Mafia en el mundo legal. Uno de los temas discutidos en la reunión fue la utilización de la economía turística como una de las nuevas ramas de inversión.”

De La Habana, Muñoz salió a Wáshington a combatir el proyecto de independencia para Puerto Rico que había presentado el senador Tydings. “Poco tiempo después se aprobaría la Ley de Incentivos Industriales, por la cual las fábricas e industrias norteamericanas estarían exentas de pagar contribuciones en Puerto Rico. Con este hecho se dio espacio a una gigantesca penetración del capital industrial norteamericano en Puerto Rico. La gestión por Muñoz Marín en contra del Proyecto Tydings tiene que entenderse en relación con su intención de favorecer la penetración de este capital”, señala López Rojas. A la Ley de Incentivos Industriales le siguió en 1948 la Ley de Juegos de Azar. “La mesa estaba servida para la penetración de la Mafia: ésta había encontrado el sitio ideal para lavar su dinero; juegos de azar en los hoteles y una ley que favorecía el establecimiento de compañías norteamericanas y, sobre todo, con exención contributiva. Era el ‘gran negocio’”.

“Meyer Lansky fue el hombre silencioso, callado y que operando en la sombra controló las operaciones económicas de la Mafia en Puerto Rico. La historia del Puerto Rico contemporáneo no se puede entender sin historiar este mafioso. Su presencia se debe a los contactos que desarrolló con las agencias de inteligencia militar de Estados Unidos. Éstos como premio a su desempeño, le brindaron libertad de inversión en Cuba y Puerto Rico. Lansky dirige sus miras al mundo de los hoteles utilizando para ello a Conrad Hilton”.

“En el 1949, el entonces Gobernador Luis Muñoz Marín le escribió a Conrad Hilton, invitándolo a que se encargara de construir un hotel en Puerto Rico. Hilton era conocido por sus operaciones económicas en Cuba y su relación con el crimen organizado. Muñoz tenía que saberlo, por lo menos era un secreto a viva voz, por lo cual lo que se pedía era traer a San Juan el mismo tipo de turismo que se desarrollaba en la Habana en aquellos momentos: centros de prostitución, juegos y apuestas… En la década del cincuenta, San Juan se convirtió en otra Cuba”, indicó el autor.

En el capítulo, “El triunfo de la mafia (1950 a 1960); drogas, sociedad, economía y poder”, la abundancia de datos, nombres y relaciones que nos presenta el autor ayudan al lector a forjarse un escenario de qué tan extendido y profundo es el problema del narcotráfico en Puerto Rico y de que no es una actividad que se ha producido de la noche a la mañana. Ya en julio de 1951 las autoridades federales -cita el libro- admitían que el problema de las drogas en Puerto Rico era tan grande como el de la ciudad de Nueva York. “En la década de los cincuenta la Mafia había penetrado en el tráfico de drogas en Puerto Rico… Debe ponerse en perspectiva que estas noticias van a la par con el establecimiento del nuevo marco jurídico colonial de Estados Unidos para Puerto Rico, el Estado Libre Asociado el 25 de julio de 1952. Es decir, las drogas están penetrando, estratificándose, desplazándose, solidificándose en Puerto Rico utilizando como base el proyecto colonial norteamericano. ¿Por qué? El Estado Libre Asociado le brindaba un marco de estabilidad, que Cuba, República Dominicana o Haití no le ofrecían. Muñoz Marín y Teodoro Moscoso habían asegurado política y económicamente el territorio para estos grupos. El primero, a través de la represión de los nacionalistas y los independentistas, la cooptación del liderato obrero y las estrategias de docilidad de los trabajadores. El segundo, estructurando la Ley de Incentivos Industriales, la Operación Manos a la Obra, propulsando la Ley de Juegos de Azar y dirigiendo la Compañía de Fomento Económico que brindaría el plantel e infraestructura a las fábricas lo cual permitió la gran penetración de capital industrial norteamericano a Puerto Rico.”

El triunfo de la Revolución Cubana en enero de 1959 vino a sellar el traslado de las actividades de la Mafia de Cuba hacia Puerto Rico y otras islas del Caribe.

En octubre de 1962, “el periódico El Mundo señalaba que el negocio de las drogas en Puerto Rico modernizaba sus maneras y se adelantaba a los esfuerzos policiales por detener su comercialización. Se calculaba que entre 1960 y 1963, el precio de la droga aumentó en 100%. La Mafia había tenido un enorme crecimiento en Puerto Rico. En abril de 1964 se señalaba en la prensa que los cubanos exiliados ya dominaban el tráfico de drogas hacia Puerto Rico.

Como si los problemas fueran pocos, en 1964 las autoridades reportaban que en Puerto Rico se jugaban más de $96 millones de dólares legalmente, cuando el presupuesto del país era de $300 millones. ¿Cómo hacerle frente al trasiego de drogas si el Estado dependía en gran medida de los buenos contactos con la jerarquía que dominaba los juegos de azar?

Señala López Rojas: “La influencia que los exiliados cubanos ejercieron en Puerto Rico a partir de 1960 fue determinante para un cambio en la orientación de la economía ilícita. Decenas de cubanos con inversiones en la Mafia se establecieron en Puerto Rico, la banca, la recién industria televisiva, la radio, los periódicos, agencias hípicas, mueblerías, estaciones de gasolina, casas prestatarias, esto en el ámbito de la legalidad. A su vez, también pasaron a ocupar posiciones en el mundo de la droga, la bolita, la prostitución y con todo aquello que fuese ilegal. Éstos no crearon la Mafia en Puerto Rico, pero la potenciaron, brindándole la experiencia, agilidad, la organización y los contactos internacionales que habían adquirido y desarrollado en la Habana.

“Estos exiliados entraron a Puerto Rico y su llegada coincide con el hecho de que el tráfico de drogas aumentase vertiginosamente.”

La amenaza de Sánchez Vilella

“En 1963, el gobierno comenzó a discutir la posibilidad de no autorizar más casinos en los hoteles como una forma de establecer control sobre los juegos de azar. El gobierno de Estados Unidos, a través de su Procurador General, Robert F. Kennedy, venía investigando los negocios de la mafia a través de los Estados Unidos. Estas investigaciones, unidas al juicio del jefe de la mafia Vito Genovese, demostraron la penetración de la Cosa Nostra en Puerto Rico, por lo que las autoridades federales opuestas a la mafia tomaron cartas en el asunto.

“El gobernador Roberto Sánchez Vilella había tomado medidas dirigidas a detener los negocios de la mafia norteamericana en Puerto Rico, en los juegos de Azar y en el campo de las drogas. De hecho, Sánchez Vilella quería controlar no sólo a los negocios de la Mafia, sino también a la base económica que la daba sostén. Esta administración proponía un cambio en la estrategia de desarrollo dirigida a convertir a Puerto Rico en un país más autosuficiente…”.

“…en las elecciones de 1968 se jugó en Puerto Rico la posibilidad de encaminar reformas al modelo político económico o por el contrario si las estructuras de la economía subterránea y los grandes intereses financieros hoteleros – mafiosos continuasen gobernando el país. Ganó la última opción.”

El PNP es ahora el favorito

Según una investigación realizada en 1966 por la Universidad de Stanford, “el Crimen Organizado tenía el control de los hoteles, la prostitución, las drogas y utilizaba a Puerto Rico como el centro de lavado de dinero devengado de sus operaciones mundiales.” En ese informe del Instituto de Investigación de Stanford “salió a relucir la penetración del crimen organizado en la Isla. Se señalaron también en este estudio los viajes frecuentes de los líderes mafiosos a la isla y la asociación estrecha que sostenían con el liderato político del país: ‘Luis Ferré, for instance, is a close associate of Max Orovitz, a Florida operator linked with the syndicate abroad and the establishment of casinos in the Bahamas. Orovitz, who was indicted for stock fraud by U.S. attorney Robert Morgenthau, is a director of Maule Corporation, a Florida Cement company in which the Ferré family holds large interests.”

Según López Rojas, “El reto reformista lanzado por Sánchez Vilella provocó que los intereses financieros de los hoteles buscasen pactar con otro partido político. El 18 de septiembre de 1968, el candidato a la gobernación por el Partido Nuevo Progresista, Luis A. Ferré, anunciaba que los casinos eran necesarios para la economía del país… Bajo la Administración de Luis A. Ferré, las ganancias de los casinos aumentaron. En 1969, se reportaron 100 millones. Los dueños de los hoteles sienten que la suerte está con ellos y recomiendan cambios a la ley de juegos de azar, para hacer éstas más flexibles. Bajo la administración Ferré, los hoteles obtienen estas leyes y una nueva protección del gobierno.”

En ese año electoral, “entre los candidatos que se postulaban para la alcaldía de San Juan estaba un candidato independiente, Anthony Tursi, propietario de prostíbulos en la ciudad de San Juan y cuya propuesta electoral era la legalización de la prostitución.

“Este había llegado a San Juan en 1960, convirtiéndose en propietario de varios prostíbulos; La Riviera, el Eros Club y el Speakeasy. Era el administrador de la mafia de los negocios relacionados con prostitutas. A pesar de ser un defensor del ELA, al final de la campaña, Tursi, que vio que su candidatura no obtenía gran apoyo electoral, le dio su respaldo al candidato del partido de Luis Ferré, Carlos Romero Barceló. Tursi hizo una lectura política, sabía que el candidato del PPD estaba perdiendo en las encuestas así que buscó un nuevo padrino para sus negocios. ¡Nuevo padrino! La mafia no tiene fidelidades históricas, es lo que aprendió del gobierno”.

En el 1968, el PPD perdió las elecciones en Puerto Rico. “Luis Ferré, apoyado por los sectores cubanos, la banca, las agencias de publicidad y los intereses hoteleros, ganó las elecciones. La administración Ferré potenció el control mafioso de los hoteles, dándoles a éstos una cobertura legal. Por otro lado, el mundo de la prostitución aprovechó el impulso que la administración Ferré le dio al turismo para ampliar su oferta. Los años de 1969 a 1972 fueron una época dorada para la prostitución… El 11 de febrero de 1972 se señalaba que la trata de blancas era una de las actividades más lucrativas del crimen organizado. Negocio que se catapultaba debido a la Administración Ferré. Esta administración creó la Compañía de Fomento Turístico, su objetivo era ayudar a los hoteles con incentivos económicos y la promoción del turismo hacia la isla. Hasta ese momento no existía un organismo a nivel del Ejecutivo que le diera importancia a este renglón de la economía. Ferré lo creó, y con ello los negocios de la mafia, en los hoteles y la prostitución, vivieron un cuatrienio de auge, se volvió a una luna de miel entre mafiosos y el Estado, pero esta vez había un nuevo novio.”

López Rojas hace la salvedad de que su trabajo es “sólo la punta del ‘iceberg’. “Falta que algún miembro del poder burgués sea honesto y amparado en sus contactos, se dedique a revelar los nombres de su clase, y de los de abajo que participaron y aún participan en el negocio de la droga, de la bolita y de la prostitución y en el lavado de dinero”.

 

Luis Puro, la mafia y los orígenes de PFZ Properties, Inc.

 

La fiscalización y exigencia al Gobierno de Puerto Rico, en particular al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), sobre la claridad y la necesidad del estudio de título (vea parte 1, parte 2 y parte 3) en el proceso de “compra” de los terrenos en Piñones, donde se pretendía desarrollar el complejo residencial Costa Serena, no surgen del mero capricho ambientalista. La historia de la familia Katz-Puro y los beneficios que ha recibido del Gobierno del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, son materia suficiente para colocar dudas sobre lo adecuado de la compra.

 

Según se narra en la decisión (vea parte 1 y parte 2) que emitió en abril de 1990 la hoy ex jueza Carmen Rita Vélez de Borras, del Tribunal Superior, Sala de Carolina, Luis Puro compró en 1960 las 12 fincas segregadas en el sector Monte Grande de Piñones a través de tres corporaciones, la P.R.I. Estates, Inc., la Puerto Rico Properties, Inc. y la PFZ. Las tres corporaciones estaban presididas por Puro. En el 1970 las corporaciones se fusionaron y continuaron operaciones como la PFZ.

 

En el 1986, la PFZ intentó desalojar a las familias que por décadas habían residido en Monte Grande. De ahí la citada decisión del Tribunal que reconoció el derecho de dueños a las familias que colindan con los terrenos de la familia Puro.

 

¿De dónde salió Luis Puro? Desde su llegada a Puerto Rico tras su salida de Cuba, a raíz del triunfo de la Revolución Cubana en 1959, Luis Puro fue relacionado con la mafia. En el libro, “La mafia en Puerto Rico; Las caras ocultas del desarrollo”, del profesor universitario Luis A. López Rojas, se recoge el dato de que ya para los años 60, al cubano Luis Puro se le vinculaba con la mafia norteamericana y era dueño de varios hoteles en la zona este de Puerto Rico. El libro de Rojas presenta un análisis histórico de la vinculación del desarrollo de la industria hotelera en Puerto Rico y los juegos de azar al amparo del desarrollo del ELA. Puro figura en este libro entre los nombres de los entes de la mafia que mantenían relación con organismos gubernamentales de la época. En particular, al crearse el Cuerpo de Investigaciones Criminales, en la Isla, que fue adscrito a la Policía, su primer director, Eugene Hudders Montes, un ex oficial de la inteligencia del Ejército de Estados Unidos, renunció “rápidamente” a su puesto y pasó a trabajar con Puro. El puesto de Hudders Montes fue ocupado entonces por el ya conocido Luis Maldonado Trinidad.

 

Con la ayuda del Gobierno, Puro y su socio, un tal Sam Schweitzer, construyeron los hoteles San Juan y Conquistador en Fajardo. Fuentes confiables de este semanario revelaron que El Conquistador fue un fracaso económico desde sus comienzos y que era sostenido por el Hotel San Juan. La fuente agregó que para sus obras, la PFZ tomó mucho dinero prestado del Gobierno y de la banca privada, en particular del Banco Popular. La crisis del turismo que sufrió la Isla en los años sucesivos, el despilfarro y el saqueo de la familia Puro –aseguró la fuente- hizo quebrar a la PFZ. Como prueba, se aseguró que entre el 1967 al 1968, se invirtió cerca de un millón de dólares en el vestíbulo del hotel San Juan y se construyó el famoso ‘Hunka Munca’, la primera discoteca de Puerto Rico.

 

¿Cuándo advienen los Katz en el panorama? Entre los trabajadores contratados por Puro para los obras de los hoteles mencionados, figuraba un carpintero de nombre Jack Katz, quien se casó con la hija de Puro. Joel Katz, hijo de la pareja, es quien hasta hace poco encabezó las pretensiones de revivir el proyecto de Costa Serena.

Fuentes:

Periódico CLARIDAD, Jueves 23 de agosto de 2007

Reportera: Cándida Cotto/ Correo Electrónico ccotto@claridadpuertorico.com

http://www.claridadpuertorico.com/articulo.php?id=6036

http://www.claridadpuertorico.com/articulo.php?id=5967

http://www.claridadpuertorico.com/imprimir.php?id=6036

http://www.claridadpuertorico.com/imprimir.php?id=5967

Luis A. López Rojas (Correo Electrónico falcon@prtc.net ), La mafia en Puerto Rico: Las caras ocultas del desarrollo (1940-1972), Editorial Isla Negra, 2004

 

NOTA DE LA SUCESION BASILIO LOPEZ MARTIN: Un detalle importantísimo que no se incluyó en dicho artículo periodístico fue el segundo apellido de Jack, y el detalle de que la relación Katz-Puro no nació como consecuencia de lo patronal, sino, de las relaciones e inversiones comerciales que la familia mafiosa Rosenthal tenía en Cuba, las cuales, eventualmente se extendieron a Puerto Rico luego del triunfo de la revolución cubana en 1959. Jack, de nombre completo, Jack Katz Rosenthal, no llegó a la isla como carpintero, sino, como inversionista y socio desde Nueva York, heredero y/o con nexos al imperio financiero mafioso.

 

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Loretta Smyth Kulik

My Dad Neil "El Cano" Smyth CFO of the El San Hotel worked there with Sam Schweitzer the President of the hotel ... In 1962 when this lobby was created Lou Puro the owner renovated the lobby with Italian marble and an artesan from Spain was brought in to do all the mahogany ceilings and walls and a French chandelier was hung like no other one and the first psychedelic disco lounge called Hunca Munca was created with a clear plastic dance floor that lit up with all kinds of colored lighting..memories...It was the coolest and the latest..This is...Puerto Rico

 

 

MORE, FROM CLARIDAD

 

A Rare Happy Ending in Puerto Rico: Piñones Versus the Developers

Cándida Cotto

As tourism continues to grow into one of the most profitable sectors of Puerto Rico’s economy, many small communities have found themselves threatened by development companies. The small coastal village of Piñones, just outside the town of Loíza, has managed to defend itself from the designs of PFZ Properties, which belongs to a Puerto Rican developer named Joel Katz, an entrepreneur known to be close to the inner circles of the Partido Popular Democrático. “If there are still natural resources in Piñones, it’s because of the community,” says Milagros Quiñones, a local activist. During the past decade, the community has waged a determined fight to stop PFZ from building a huge residential complex on its territory. Home to about 2,000 people, Piñones stretches across 10,000 acres near the tourist site of Isla Verde. It was settled in the early 19th century, when the lands the Spanish crown had ceded to the Order of Dominican Friars were gradually transformed into a refuge for free blacks and escaped slaves. With the passage of time, Piñones became one of Puerto Rico’s traditional black communities and a bulwark against the dissolution of the country’s Afro-Caribbean culture. Today, local families live in modest homes, making a living selling comida típica from kiosks along the beach. The proposed development, to have been called Costa Serena, would have transformed Piñones into a gated community of at least 880 condo-hotel units, 42 residential units, 1,394 parking spaces, a casino, several tennis courts, a swimming pool, a beach club, six entrances with access control, and 52,818 square feet of commercial space. It would have represented the largest building complex in Puerto Rico, extending about a mile and a half along the coast of Vacía Talega. Not only would it have radically transformed the character of the community’s natural and cultural environment, but it would have displaced its traditional inhabitants and effectively privatized the length of the coast it occupied. The area is considered one of the most biologically diverse in Puerto Rico. Two lagoons, the island’s largest mangrove, and a small peninsula called El Pescador are all part of the area’s natural treasure. Mostly untouched, Piñones’s 10,000 acres constitute a natural reservoir and dam against floods in the adjoining metropolitan area. In 1996, after a lower court decision to allow a certain amount of development to take place, PFZ, apparently thinking nobody was paying attention, began the first excavations for the project. A community coalition succeeded in persuading a higher court to order PFZ to stop all activity until the company prepared and signed a declaration of environmental impact. By law, such a declaration must examine the environmental, social, and economic consequences of any large-scale investment project. PFZ’s inability to swiftly prepare such a declaration swayed public opinion against the project. It was only in November 2000, four years after PFZ broke ground on the project, that its declaration was released and the public found out just how massive the proposed complex would be. What’s more, the courts determined that the 2000 declaration was insufficient to meet legal requirements, lacking information on the cumulative impacts of environmental disturbances. Opponents also questioned whether the project would do irreparable harm to the protected area of the Puerto Rican seashore, and whether the negative impacts of the plan’s proposed widening of the only highway in the area from two to four lanes would be greater than the benefits. PFZ was then ordered to prepare a new, updated declaration, which it completed in 2004. But the new document contained no updated maps of the area, leaving the impression that the company’s analysis was still based on obsolete information and therefore on false premises. At a public hearing in April 2004, PFZ’s chief engineer admitted that to construct the project, a lot of property would have to be expropriated, but “not by us,” since it is the state planning board that does the expropriating. In the discussion process, it also came out that the Costa Serena project was being developed within an area susceptible to flooding and severe storms. In July 2005, the secretary of the Department of Natural and Environmental Resources (DRNA) restated the danger to Costa Serena, noting that the development’s location would force the state to evacuate residents every time there was a flood, endangering the lives of rescuers. The role of Governor Aníbal Acevedo Vilá, elected in 2005, has been ambiguous, to say the least. This was made evident in November 2006, when the governor said in a meeting with the community that he did not know how the project’s approval was progressing through the relevant agencies. Yet soon after the meeting, it was discovered that the Environmental Quality Board had already approved PFZ’s final environmental declaration two weeks earlier, and that the governor knew about it before meeting with the Piñones community. It also became known that he had met informally with PFZ’s Katz on several occasions in the governor’s mansion. Public planner José Rivera Santana, the former director of the Planning Division of the official Tourism Company, confirmed to the weekly paper Claridad that at least since April 2005, the heads of various agencies had all been pressured by the Executive Mansion to approve Costa Serena, making it very difficult to halt the project. Only Rivera Santana announced his opposition to the project, and he was relieved of his job shortly thereafter. Rivera Santana added that the government’s backing of Costa Serena violated the procedures of the Environmental Public Policy Law with respect to the use of land, the protection of seashore areas, and the mandate to develop sustainable tourism. While community groups prepared to relaunch the struggle against Costa Serena, Governor Acevedo surprised the country by announcing—just a few days after the Piñones meeting—that the project would not go forward and that the government would purchase the land from the Katz family. But the explanation for this was not very convincing, leaving people guessing about the real motives. The governor said he had run into Joel Katz “on a sidewalk in San Juan,” and that the developer had told him he wanted to withdraw the project “for the good of Puerto Rico.” Clearly, the governor wanted to convey the idea that Katz had acted in good faith. This closeness between PFZ and the insular government goes all the way back to the company’s origins in 1959, when its founder, a Cuban named Luís Puro (Katz’s grandfather), arrived in Puerto Rico after fleeing the revolution. According to the historian Luís A. López Rojas in La mafia en Puerto Rico: las caras ocultas del desarrollo (San Juan, Puerto Rico: Isla Negra Editores, 2004), Puro linked up with the North American mafia, becoming the owner of various hotel-casinos in eastern Puerto Rico. While offering a historical analysis of the connection between the island’s hotel and gambling industries and the colonial model of the Puerto Rican commonwealth, the author mentions Puro as one of the mafia figures who maintained close contacts with the era’s government entities. Today, the controversy has not ended. Why, it was asked, would the state buy land from PFZ that it considers to be in the public domain? The current expectation is that the Department of Natural and Environmental Resources will undertake a study of the area’s land ownership and of the protected seashore’s boundaries in order to truly confirm which lands belong to the Katz family and which are public. It would thereby determine how much, if anything, should be paid to the Katz family for the public lands. In any case, environmentalists as well as community members still have reason to worry. Despite the governor’s announced decision to halt the project, the Committee for Environmental Quality is still bringing the process before the courts, and the Planning Board considers the process “suspended” but not canceled. Environmentalists fear that both agencies are trying to leave the door open for other, similar projects. In fact, five other projects are on the books, projects that, if carried through, would leave the citizens of Piñones strangers in their own land. These projects, in total, would build about 2,400 new tourist units, 575 residential villas, 130 cabanas, 300 residential apartments, and two golf courses that would be constructed on what is now 225 acres of mangrove. In Puerto Rico, as throughout the Americas, community and environmental well-being remain on the defensive. But the fact that the Piñones community, together with environmentalists, has prevailed over a major developer provides an inspiration to other communities. While the end of this story has not yet been written, the Piñones coalition acted prudently, seeking help from the Environmental Law Clinic at the University of Puerto Rico; bringing public attention to the case by picketing the offices of PFZ Properties and the Puerto Rican government’s Committee for Environmental Quality; and taking both entities to court. There is no traditional coastal community that is not threatened by the plans of some developer. Besides Piñones, there has been a serious and intense public debate over the future of the “northeastern corridor,” coastal lands between the towns of Luquillo and Fajardo. The privatization of beaches, environmental degradation, and the dislocation of centuries-old communities also threaten Humacao, Vega Baja, Dorado, Rincón, and Isabela, just to name a few. The tourist industry remains profitable, powerful, and in line with officially held ideas about economic growth and development. More often than not it emerges victorious in its continuing struggles with the communities that stand in its way. But the struggle in Piñones has ended happily—at least for the time being.


Cándida Cotto is a reporter for Claridad (www.claridad puertorico.com). She teaches part-time at the University of Puerto Rico, Carolina.

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Italian mobsters in widespread decline

October  25, 2007

From Yahoo News

http://news.yahoo.com/s/ap/20071025/ap_on_re_us/the_mafia_s_malaise;_ylt=AhEYcphjFUaMlPrkZz9lFrus0NUE

 

By LARRY McSHANE, Associated Press Writer

In early 2004, mob veteran Vincent Basciano took over as head of the Bonanno crime family. The reign of the preening, pompadoured Mafioso known as Vinny Gorgeous lasted only slightly longer than a coloring dye job from his Bronx hair salon.

Within a year, the ex-beauty shop owner with the hair-trigger temper was behind bars — betrayed by his predecessor, a stand-up guy now sitting down with the FBI.

It was a huge blow to Basciano and the once-mighty Bonannos, and similar scenarios are playing out from coast to coast. The Mafia, memorably described as "bigger than U.S. Steel" by mob financier Meyer Lansky, is more of an illicit mom-and-pop operation in the new millennium.

The mob's frailties were evident in recent months in Chicago, where three senior-citizen mobsters were locked up for murders committed a generation ago; in Florida, where a 97-year-old Mafioso with a rap sheet dating to the days of Lucky Luciano was imprisoned for racketeering; and in New York, where 80-something boss Matty "The Horse" Ianniello pleaded to charges linked to the garbage industry and union corruption.

Things are so bad that mob scion John A. "Junior" Gotti chose to quit the mob while serving five years in prison rather than return to his spot atop the Gambino family.

At the mob's peak in the late 1950s, more than two dozen families operated nationwide. Disputes were settled by the Commission, a sort of gangland Supreme Court. Corporate change came in a spray of gunfire. This was the mob of "The Godfather" celebrated in pop culture.

Today, Mafia families in former strongholds like Cleveland, Los Angeles and Tampa are gone. La Cosa Nostra — our thing, as its initiates called the mob — is in serious decline everywhere but New York City. And even there, things aren't so great: Two of New York's five crime families are run in absentia by bosses behind bars.

Mob executions are also a blast from the past. The last boss whacked was the Gambinos' "Big Paul" Castellano in 1985. New York's last mob shooting war occurred in 1991. And in Chicago, home to the 1929 St. Valentine's Day massacre, the last hit linked to the "Outfit" went down in the mid-1990s.

The Mafia's ruling Commission has not met in years. Membership in key cities is dwindling, while the number of mob turncoats is soaring.

"You arrest 10 people," says one New York FBI agent, "and you have eight of them almost immediately knocking on your door: `OK, I wanna cut a deal.'"

The oath of omerta — silence — has become a joke. Ditto for the old world "Family" values — honor, loyalty, integrity — that served as cornerstones for an organization brought to America by Italian immigrants during the era of Prohibition.

"It's been several generations since they left Sicily," says Dave Shafer, head of the FBI organized crime division in New York. "It's all about money."

Which doesn't mean the Mafia is dead. But organized crime experts say the Italian mob is seriously wounded: shot in the foot by its own loudmouth members, bloodied by scores of convictions, and crippled by a loss of veteran leaders and a dearth of capable replacements.

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The Bonannos, along with New York's four other borgatas (or families), emerged from a bloody mob war that ended in 1931. The Mafia then became one of the nation's biggest growth industries, extending its reach into legitimate businesses like concrete and garbage carting and illegal pursuits like gambling and loan-sharking. The mob always operated in the black.

Things began to change in the mid-1980s, when the Mafia was caught in a crossfire of RICO, rats and recorded conversations. The Racketeer Influenced and Corrupt Organizations act handed mob prosecutors an unprecedented tool, making even minor crimes eligible for stiff prison terms.

The 20-year sentences gave authorities new leverage, and mobsters who once served four-year terms without flinching were soon helping prosecutors.

"A good RICO is virtually impossible to defend," insists Notre Dame law professor G. Robert Blakey, who drafted the law while serving as counsel to Sen. John McClellan in 1970. The results proved him right.

The first major RICO indictment came in 1985, with the heads of three New York families and five other top level Mafiosi eventually convicted. It took nearly two decades, but the heads of all five New York families were jailed simultaneously in 2003.

Authorities around the country were soon using Blakey's statute and informants against Italian organized crime in their cities.

• In Philadelphia, where the mob was so widespread that Bruce Springsteen immortalized the 1981 killing of Philip "Chicken Man" Testa in his song "Atlantic City," one mob expert estimates the Mafia presence is down to about a dozen hardcore "made" men. Their number was once about 80.

• The New England mob claims barely two dozen remaining made members — about half the number involved 25 years ago. The Boston underboss awaits trial.

• In Chicago, home of Al Capone, the head of the local FBI office believes fewer than 30 made men remain. That figure stood at more than 100 in 1990. The city's biggest mob trial in decades ended recently with the convictions of three old-timers for murders from the 1970s and '80s.

• In Los Angeles, there's still a Mafia problem — "La Eme," the Mexican Mafia. An aging leadership in the Italian mob, along with successful prosecutions, left most of the local "gangsters" hanging out on movie sets.

• The Florida family dominated by Santos Trafficante, the powerful boss linked to assassination plots targeting President John F. Kennedy and Cuban leader Fidel Castro, is gone. The beachfront Mafia of the 21st century is mostly transplanted New Yorkers, and money generated by the local rackets isn't kicked up the chain of command as in the past.

"You have guys running around doing their own thing," says Joe Cicini, supervisor of the FBI's South Florida mob investigations. "They don't have the work ethic or the discipline that the older generation had."

The decline of "Family values" is nothing new. Back in January 1990, a government bug caught no less an expert than Gambino boss John Gotti wondering if the next generation of mobsters was equal to their forebears.

"Where are we gonna find them, these kind of guys?" Gotti asked. "I'm not being a pessimist. It's getting tougher, not easier!"

During the same conversation, Gotti questioned the resumes of a half-dozen candidates for made man: "I want guys that done more than killing."

Even harder, it would turn out, was finding guys who could keep their mouths shut.

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"Mob informant" was once an oxymoron, but today the number of rats is enormous — and growing with each indictment. And the mob's storied ability to exact retribution on informants is virtually nonexistent.

"There is no more secret society," says Matthew Heron, the FBI's Organized Crime Section Chief in Washington.

"In the past, you'd start out with the lowest level and try to work your way up," Heron continues. Now "it's like playing leapfrog. You go right over everybody else to the promised land."

Basciano, 48, the one-time owner of the "Hello Gorgeous" beauty parlor, faces an upcoming trial for plotting to kill a federal prosecutor. The case was brought after his old boss, "Big Joey" Massino, wore a wire into a jailhouse meeting where the alleged hit was discussed.

By the time Massino went public with his plea deal in June 2005, another 50 Bonanno associates had been convicted in three years. The number of colleagues who testified against them, going right up to Massino, was in double digits. Basciano now faces the rest of his life in prison.

The Bonanno family is now led by the inexperienced "Sal The Ironworker" Montagna, just 35 years old, according to the FBI. Montagna shares one trait with his family's founder: He, too, is a Sicilian immigrant.

The mob of the 21st century still makes money the old-fashioned way: gambling, loan-sharking, shakedowns. Three Genovese family associates were busted this month for extorting or robbing businessmen in New York and New Jersey, making off with $1 million.

There are other, more modern scams: The Gambino family collected $230 million in fraudulent credit card fees linked to pornographic Web sites. Another crooked plan grossed more than $420 million when calls made to "free" phone services triggered unauthorized monthly fees on victims' phone bills.

After getting busted, mobsters are quick to offer advice to the FBI about allocating the agency's investigative resources.

"I can't tell you how many times we've gone to arrest people, and the first thing a wiseguy says is, `You should be going after the terrorists," said Seamus McElearney, head of the FBI's Colombo crime family squad in New York. "They say it all the time: `You should be doing that.'

"And leaving them alone."

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Associated Press writers Curt Anderson in Miami, Denise Lavoie in Boston, Jeremiah Marquez in Los Angeles, Dave Porter in Newark and Maryclaire Dale in Philadelphia contributed to this report.